Números Editoriales Editorial Nº 01
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Editorial

Edit1En sus comienzos, el Tai Chi Chuan, o «boxeo del símbolo del Tai Chi», fue un arte marcial esotérico transmitido casi exclusivamente entre familiares o vecinos de aldea, algo más que comprensible en una época de caos y violencia en que las comunidades tenían que defenderse solas. Que haya llegado hasta nosotros se debe a que entre 1925 y 1930 figuras como Yang Cheng Fu o Chen Fake tomaron la decisión de apartarse de la tradición más estricta y enseñarlo abiertamente. Probablemente eran conscientes, por una parte, de que si el arte no se abría al exterior acabaría muriendo; y por otra, de que sus efectos sobre la salud y el bienestar de las personas eran demasiado valiosos para permanecer ocultos.

Las siguientes generaciones de maestros siguieron extendiendo el Tai Chi Chuan, que llegó al mundo occidental en los años sesenta, en plena fiebre colectiva de orientalismo místico. A pesar de que la mayoría de sus divulgadores eran grandes luchadores, fue entonces cuando empezó a consolidarse la imagen del Tai Chi como ejercicio puramente meditativo y relajante que aún sigue predominando a muchos niveles. Pero la demanda de información hizo que empezaran a aparecer en América y Europa los primeros ensayos, versiones de clásicos y filmaciones que los ávidos aficionados atesoraban y hacían circular.

Caledit1A lo largo de los ochenta y noventa la renovada moda de lo oriental y el creciente interés por la salud produjeron un boom del Tai Chi Chuan en nuestra sociedad y la oferta de libros y material audiovisual sobre esta disciplina creció espectacularmente. Por si fuera poco, la explosión de Internet ha operado en los últimos años un cambio radical y desproporcionado en la difusión de material sobre Tai Chi. En la red se puede encontrar cantidades ingentes de información, a veces poco elaborada y caótica, junto a valiosas versiones de textos y materiales facilitados por generosos divulgadores.

De repente parece que todas aquellas enseñanzas tan cuidadosamente transmitidas están al alcance de cualquiera, y eso produce cierta inquietud. El fenómeno de la «autoformación» y la figura del que está más ansioso por enseñar y rentabilizar el arte que por aprenderlo debidamente se extienden como nunca y parece reinar la confusión más absoluta. Cada uno oferta sus servicios y muchos proclaman su «autenticidad» y la exclusividad de sus enseñanzas, lo que conduce al aislacionismo y a un aumento de la tensión y la rivalidad entre escuelas y grupos.

Pero en ese mismo bazar digital también aparecen una serie de plataformas que permiten, por primera vez, una comunicación entre aficionados directa y serena, aunque a menudo pasional. Aparecen portales dedicados a la recopilación y canalización de información y foros en los que alumnos y profesores, expertos y principiantes, incluso miembros de escuelas oficialmente «rivales», se comunican de forma abierta, discuten, comparten y contrastan experiencias y conocimientos.

Esa apertura de mente, el reconocer que estamos en el mismo camino aunque pertenezcamos a diferentes «familias», ha empezado a dar sus frutos. La hermandad digital ha dado un paso más y sus miembros han empezado a verse las caras en el sentido más literal y positivo de la expresión. Siguiendo el ejemplo de iniciativas pioneras como las maratones de Tai Chi de Barcelona y el Festival Internacional de Tai Chi de Lalita empiezan a celebrarse encuentros de escuelas y empuje de manos, jornadas y actividades de intercambio y divulgación animadas por un espíritu constructivo y no sectario.

T. T. Liang decía que «lo mejor del Tai Chi son los amigos del Tai Chi». Esas amistades, las cultivadas al estilo más tradicional durante años de práctica y esfuerzo en común, y las anudadas gracias a la no tan ortodoxa comunicación electrónica, son las que han hecho posible que esta nueva publicación vea la luz. Nuestra intención está puesta en fomentar ese nuevo espíritu que está haciendo evolucionar a la comunidad del Tai Chi Chuan y ofrecer un espacio abierto a la difusión de información seria y útil sobre este arte que nos apasiona. spirito


Pintura a tinta de Li Chipang.

 
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