Números Editoriales Editorial Nº 03
E-mail Imprimir

 

Caledit3Editorial

Cuando oímos calificar el Tai Chi de “arte milenario”, la mayoría de nosotros ni siquiera parpadeamos. Es uno de tantos tópicos sobre el Tai Chi Chuan que se repiten hasta la saciedad.

En realidad, aunque integra prácticas milenarias, el Tai Chi Chuan como tal podría llegar a tener unos trescientos cincuenta o cuatrocientos años de antigüedad, que no es poco. Pero lo cierto es que está mucho más cercano en el tiempo de lo que pensamos. Por poner dos ejemplos de personajes casi legendarios, Wu Jianquan, considerado el creador del estilo Wu, murió en 1942, cuando algunos de nuestros lectores y compañeros de práctica ya habían nacido; y Yang Chengfu, el codificador del estilo Yang que se ha difundido por todo el mundo, falleció en 1936.

Otro de esos lugares comunes es que Tai Chi no hay más que uno, el lento y suave, es decir, la forma de 24 movimientos de Pekín o en todo caso la vertiente más popularizada del estilo Yang, y que lo demás es “otra cosa”. Como se explica en el artículo central de este número, en la década de 1920 hay un punto de inflexión Edit3en la historia del Tai Chi Chuan: la creación del Instituto de Investigación Deportiva de Pekín señala el inicio de la divulgación masiva del arte. Es entonces cuando, a fin de facilitar su aprendizaje, se simplifican y ralentizan las formas rápidas y enérgicas que se practicaba hasta entonces. De manera que eso que nos gusta imaginar como un arte milenario tiene menos de un siglo, pero ello no quiere decir que no forme parte de una larga y apasionante tradición.

En el artículo dedicado al Tai Chi Chuan del batallón Shenji Ying nos encontramos con otro episodio desconocido de esta historia que nos permite atisbar cómo eran esas prácticas que existían anteriormente en círculos muy cerrados y en las que se ve con claridad el origen de lo que practicamos hoy. Así, poco a poco van apareciendo nuevas pinceladas en ese gran mural que revelan una riqueza y una profundidad en las que no habíamos reparado y que no pueden sino dar consistencia a nuestra práctica y llenarla de contenido.

Con cierta frecuencia personas que aprenden y practican Tai Chi nos comentan, “Yo en cuanto empiezo a ver nombres de chinos y fechas me canso de leer”, aunque a veces esas mismas personas saben al dedillo, por ejemplo, las alineaciones de una docena de equipos de fútbol y el currículum de la mayoría de sus jugadores. No hay por qué memorizar nombres de chinos igual que antes había que hacer con la lista de los reyes godos, pero creemos que buscar los orígenes de lo que somos y lo que hacemos es un impulso muy humano y enriquecedor... siempre que no caigamos en la simplicidad de creer de forma absoluta que “cualquiera tiempo pasado fue mejor”. spirito


Foto: Yang Chengfu, ca. 1918.

 
Banner

Entidades colaboradoras

Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner

Estadísticas

Usuarios : 3
Contenido : 871
Enlaces : 94
Páginas vistas : 3384180

Banner
Banner
Banner
Banner