Números Editoriales Editorial Nº 12
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Editorial

Lin Yutang, el genial divulgador del pensamiento chino en Occidente, dividía a los seres humanos según su temperamento en carnívoros y herbívoros, al margen de su dieta o gustos alimenticios, y sin hacer juicios morales. Los carnívoros son los que dedican sus esfuerzos a conquistar, dominar y organizar la vida a los demás; los herbívoros son aquellos que sólo quieren ocuparse de sus asuntos y vivir su vida apaciblemente.

12CaleditParece que en los últimos meses tanto los carnívoros como los herbívoros del mundo de las artes internas están inquietos, sobre todo en Cataluña, donde el algo apresurado arranque de la regulación del Taiji y el Qigong ha puesto de manifiesto los problemas que afectan a este sector, desconocido y virtualmente inexistente para la Administración. Y decimos inexistente porque no hay cifras, ni oficiales ni extraoficiales, sobre su composición, número y tipos de escuelas, docentes o practicantes. Lo que, por cierto, resulta chocante, cuando sin ir más lejos la medicina oficial recurre con cierta frecuencia a este sector fantasma para el alivio de dolencias que no sabe cómo tratar.

La actitud de los políticos, carnívoros por naturaleza, es "regulemos, que ya se someterán". Hasta ahora ha sido patente el profundo desconocimiento por parte de las autoridades de lo que pretenden ordenar, aunque eso parece estar empezando a cambiar. Con todo, se echa en falta un estudio sobre la realidad y la problemática locales de las artes internas chinas y su función social, así como un análisis de cómo se han resuelto situaciones similares en otros países de Europa, a veces de forma bastante satisfactoria.

Todos sabemos que ante este tipo de situación los carnívoros al acecho buscan posiciones de ventaja, aunque todo parece indicar que los herbívoros, por lo general reacios a entrar en políticas de salón y pulsos de poder, están empezando a tomar cartas en el asunto. Por ello es muy importante que el mayor número posible de escuelas y asociaciones se implique en el proceso, dado que de lo contrario nos regularán como y por donde quieran.

En un mundo ideal las autoridades emplazarían al sector para que se autorregulase, y supervisarían ese proceso dentro de un marco legal. Pero para que algo así pudiera darse, tendría que existir un sector definido con las ideas medianamente claras. La Administración no puede entendernos si no nos entendemos entre nosotros, y quizá un buen primer paso sería saber quiénes somos y quiénes estamos por la labor. spirito

 

 
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