Editorial
Hay opiniones para todos los gustos sobre cómo se debe iniciar una sesión de práctica de Taijiquan. Situarse mirando en una dirección determinada, hacer algo de Qigong previamente o no hacerlo, realizar un calentamiento completo o soltar un poco las articulaciones... También hay quien considera que la forma en sí ya contiene el Qigong y el calentamiento. De lo que no hay duda es de que antes de comenzar es preciso entrar en un determinado estado físico y mental. Seguramente un practicante avanzado puede alcanzar este estado en unos segundos, pero si no es ese el caso, es muy importante dedicar a la preparación el tiempo necesario. De no hacerlo, los resultados pueden ser nulos o contraproducentes. El Taijiquan es una práctica integral y sus beneficios dependen de que la energía pueda fluir con la mayor libertad posible. El artículo de Núria Leonelli nos ayuda a comprender esto desde el punto de vista de la dinámica de los Cinco Elementos, describiendo las relaciones que existen entre las principales energías del cuerpo y cómo influyen en todas las esferas del ser humano.
En el trabajo de Pedro Torrecillas sobre el calentamiento se propone una secuencia de ejercicios sencilla y completa, la que se realiza en la escuela de Chen Zhenglei como acondicionamiento antes de la práctica. Pero no hay que olvidar que cada cuerpo es un mundo, y lo propio es escuchar al nuestro e ir conformando y adaptando el calentamiento a nuestras necesidades.
Huang Zhenhuan se marca un objetivo más complejo: llevarnos a lo que él llama el estado del Taiji, a «olvidarnos de nosotros mismos». Su sistema, basado en el trabajo del Wuji y el gongfu de relajación de las Nueve Perlas está dirigido a alcanzar el vacío, creando así el estado interior idóneo para que nuestra sesión de Taiji sea plena y nutritiva.
Sin duda la práctica consciente, profunda y continuada del Taijiquan puede llevarnos por sí sola a conseguir estos objetivos, pero ese es un camino muy largo y que requiere una enorme capacidad de percepción y de trabajo. Todavía hay quien dice que «los maestros chinos no te dicen nada, tienes que imitarlos y aprender tú solo». Pero los métodos están para facilitar el aprendizaje, y es buena idea prestar la atención y el tiempo necesarios a los ejercicios complementarios que pueden ayudarnos de una forma más sistemática a llegar al estado correcto. ![]()




















