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Nº 19 - Otoño 2009

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PUNTOS VITALES
PARA LA PRÁCTICA (V):
QIHAI

Georges Saby


E n esta quinta entrega de la serie de puntos importantes, el autor explora el concepto de Qi y las implicaciones fisiológicas y energéticas del punto conocido como “el mar del Qi” o “el océano del aliento vital“. Este punto es el octavo del meridiano maravilloso Vaso Concepción, que asciende por la mitad delantera del cuerpo hasta llegar a la boca. Este canal energético organiza la estructura Yin de las funciones del ser humano.


Podemos traducir literalmente el término hai por océano o mar. El significado de qi es difícil de interpretar con precisión en las lenguas occidentales. Representa algo que podemos sentir con todo el ser, pero no con un sentido particular ni tampoco a través del razonamiento cartesiano. A menudo Qi se traduce por energía y a veces por aliento, pero esta aproximación da lugar a conceptos erróneos si nos quedamos en el plano intelectual. Es tan habitual hablar del qi como energía, que una nebulosa vaporosa y artística envuelve a este término. Mis treinta años de investigaciones prácticas al respecto me han enseñado que, muy a menudo, cada uno entiende lo que él cree ver en el qi, sin percibir que su interlocutor le atribuye un sentido muy personal y con frecuencia diferente. En esto reside la dificultad del uso de la palabra qi. El qi es inaprensible, mutable, instantáneo. Es el aliento de vida que nos anima, pero que también qh1impregna de otra forma las cosas inanimadas. Para evitar las confusiones en mis clases tiendo a utilizar más bien poco de este término. Pero, ya veis, escribo sobre ello, ¡así que no hay elección!

Si se afirma que qihai quiere decir “océano de aliento vital”, entonces, este lugar o zona es una inmensa reserva de vida, de aliento vital. El aliento vital no se reconoce como una experiencia objetiva y científica. En cambio, como vivencia íntima individual puede captarse o percibirse como una sensación real aunque variable. Dentro del contexto subjetivo de la experiencia individual podemos hablar del aliento vital de manera seria, objetiva y precisa. Para eso no hace falta ser un experto en disciplina oriental, sólo es necesario ser honesto, sincero y estar atento, concentrado. Sin concentración no es posible percibir la sensación de qi. No estamos hablando de concentración mental, sino de un estado natural de presencia.

En Japón a menudo se utiliza el término tanden y en China dantian, confundiendo estos crisoles alquímicos con el punto Qihai, que es una parte neurálgica importante, el corazón. Tanden y dantian son simplificaciones del calentador inferior. En la imaginería taoísta existen tres calentadores principales, que están situados en el vientre, el tórax y el pecho. Estos calentadores son a su vez tres dantian, y también existen otros centros en el cuerpo que no están asociados al triple calentador, sino que son lugares donde un vacío particular puede almacenar ciertas energías. El dantian también se confunde popularmente con el Hara, que en japonés significa sencillamente “vientre”. Graaf Durkheim dió a conocer el hara en occidente a través de un libro emblemático sobre la cultura tradicional japonesa que se publicó hace cincuenta años.

Según Itsuo Tsuda, uno de mis formadores japoneses ya fallecido, aunque no es posible introducir el punto Qihai en una probeta de experimento científico, sí puede ser testado. Presionando sobre él podemos tener una idea del estado de funcionamiento del dantian. Este punto se sitúa dos o tres dedos por debajo del ombligo, hacia el interior más que en la superficie del cuerpo. Si presionamos sobre él y el vientre devuelve el empuje como un balón de fútbol bien hinchado, es que gozamos de una buena salud. Si en este punto el vientre no rebota ante la presión, entonces es que alguna cosa no marcha bien en el equilibrio de la persona, o bien se encuentra ya enferma, o lo va a estar con bastante rapidez.

qh4El budismo zen japonés propone unir las manos delante del bajo vientre presionando el punto Qihai. Numerosas esculturas orientales de Buda nos presentan un personaje obeso y guasón. El vientre es sagrado. El célebre creador del Aikido, Morihei Ueshiba decía: “Si me atacas, atacas al universo. No puedes ganar al universo”. Y añadía: “Todas las mañanas introduzco el universo en mi vientre”. Yo testé personalmente en una ocasión esta forma de ser y su eficacia.

En el Japón tradicional la concepción del mundo es "ventrocéntrica" y sin embargo, en occidente, es "cerebrocéntrica". Estas dos formas de concebir al mundo son fuertes y cada una tiene su armonía y sus desviaciones. “Tener corazón en el vientre” y “tenerlo en las tripas” son dos expresiones populares francesas que reflejan la posibilidad del ventrocentrismo. No solamente los orientales tienen acceso a este aspecto poderoso y natural de la existencia humana. Todos poseemos el mismo poder interior, sea cual sea nuestra cultura o nuestra raza.

Toda sensación de plenitud del ser, que podríamos equiparar con un estado de bienestar, pasa por una fuerte sensación en el vientre. Me atreveré a decir que una puesta de sol o un arco iris son hermosos cuando se perciben “con el vientre”. El vientre no tiene ojos, pero en él resuena nuestra alegría de vivir. Aunque en la moda actual los cuerpos sean esbeltos a nivel de la cintura encontramos generalmente muy estéticas las pinturas eróticas orientales. Desde Persia hasta China, pasando por Japón, estos pequeños vientres redondeados de hombres y mujeres desnudos nos recuerdan intensamente la naturalidad de un bebé de vientre regordete.


 
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