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Nº 19 - Otoño 2009

pycaliPETER YANG:
UNIDAD, PAZ, MULTIPLICIDAD

Núria Leonelli


A sus 88 años el padre Peter Yang Pai Te, sacerdote católico, sabio taoísta, médico y empresario, pionero de la restauración china y de la enseñanza del Tai Chi y el Chi Kung en España, sigue proclamando que la respiración lleva a la felicidad y nos acerca a Dios y al Tao. Y advierte: "todos los caminos llevan a Roma, pero si no das el primer paso no llegarás nunca".


El sector español del Tai Chi Chuan le considera un referente en la introducción de esta disciplina en España, pero a veces se olvida que también fue un pionero del Chi Kung. En su opera prima, Taichi, equilibrio y armonía para todas las edades, publicada en 1978, ya dedicaba varias páginas a la respiración pulmonar, cutánea e incluso fetal o embrionaria. ¿Nos puede hablar de su método de respiración "fresquito-calorcito"?

La clave está en tomar conciencia del aire que se respira. Es muy fácil, sólo hay que sentir el aire fresco, "fresquito", que se inspira y el aire cálido, “calentito”, que se espira por la nariz. Es como una ventana abierta, siempre hay un contraste entre la temperatura del cuerpo y la del medio ambiente. Al principio cuesta sentirla porque la mente está dispersa. Hay que prestar atención a la respiración, especialmente en la zona del entrecejo, pero sin tensión, hay que absorber pero sin distraerse, contemplar con los cincos sentidos y realizar el movimiento respiratorio sin esfuerzo.     Habitualmente se practica durante media hora al día. Al cabo de varias semanas se puede observar que hay un número de respiraciones que se repite o se asemeja, por lo que se convierte en una especie de termómetro que mide el estado de tranquilidad. Si aumenta el número de respiraciones hay ansiedad y si disminuye indica que se está en calma. La práctica constante de la respiración fresquito-calorcito produce cambios en la persona. Se consiguen estados de conciencia extraordinarios.

py1En la vida lo importante es aprender cosas que nos enseñen a ser mejor persona y a vivir con calidad. Por tanto la práctica de fresquito-calorcito tiene un gran valor, pues nos ayuda a intimar con nosotros mismos, a interiorizar, sentir y valorar lo más precioso que tenemos: el aire. También nos permite ganar unos instantes antes de actuar o reaccionar, aportándonos calma y templanza para saber reaccionar ante las diferentes situaciones que nos presenta la vida cada día. Y esta respiración plena alcanza su total significado cuando podemos aplicarla a nuestra vida cotidiana. El Tai Chi que practicamos es la respiración fresquito-calorcito en movimiento, es decir, utilizamos la forma para practicar la respiración.

Fresquito-calorcito nos aporta cantidad de endorfinas que son las que nos dan ánimo e ilusión de vivir. Cuando se practica este método de respiración el cuerpo segrega estas sustancias químicas naturales que producen una fuerte analgesia, estimulan los centros de placer del cerebro creando situaciones satisfactorias que contribuyen a eliminar el malestar y disminuir las sensaciones dolorosas. Cuando sentimos dolor las endorfinas actúan como analgésicos endógenos inhibiendo la transmisión del dolor al cerebro.


¿Puede explicarnos el proceso de interiorización para llegar al yo espiritual que se obtiene gracias a la práctica de fresquito-calorcito?

Se experimentan nueve niveles de sensación hasta llegar al yo espiritual: inspiración, espiración, respiración, sintonización, sincronización, observación, fusión por amor, contemplación y unión.

La inspiración es la parte de la respiración más importante para los occidentales. Cuando se empieza a practicar se intenta tomar el máximo de aire posible, de forma que la intensidad de la inspiración facilita sentir el frescor. Mantener el aire dentro es un indicador de una buena respiración. Solo hay que sentir cada una de las partes del cuerpo que colabora en la respiración, y conseguir relajarlas. Notar el fresquito ayuda a notar el calorcito, aunque sólo sea por contraste.

Pero para los orientales la parte más importante es la espiración, porque no puedes llenar algo si antes no lo vacías. Es mucho más importante porque siempre guardamos un volumen de reserva de aire en la espiración, como si tuviéramos miedo de no poder tomar suficiente aire en la siguiente inspiración. A medida que se avanza en la práctica de la respiración, el practicante se da cuenta de que todo comienza con la espiración. Cuanto más suave y amplia sea la espiración, más suave y amplia será la inspiración. La inspiración se realiza de forma relajada y la espiración con insistencia.

La respiración se iguala y se suaviza. Se relaja la entrada y la salida del aire, no hay más trabajo que el de relajar cada vez más y más y sentir. La percepción del aire, al principio, se fija en la entrada de las aletas nasales, es decir, donde hay mayor contraste. Poco a poco y a medida que avanza la práctica, la percepción del aire sube por la nariz y se fija en el entrecejo, después en la cabeza, luego en el abdomen y finalmente en las extremidades. Estas sensaciones focalizan la atención en lo más importante: en uno mismo y no en las cosas de alrededor que distraen la atención.


 
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