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Nº 19 - Otoño 2009

caliposicDIDÁCTICA DEL TRABAJO
DE POSICIONES
EN LOS ESTILOS INTERNOS

Albert Talarn


Tradicionalmente el practicante que trabajaba posiciones estáticas pasaba por etapas iniciales de lucha contra la resistencia y el dolor. En la actualidad, muchos de los alumnos que se apuntan a clase parecen buscar la armonía sin realizar mucho esfuerzo. Ante esta demanda, el autor trata de ajustar un método pedagógico que se adapte a los nuevos tiempos sin perder el alma original del sistema de práctica.


Hace tiempo que uno de mis temas de reflexión y meditación gira en torno a cómo integrar el trabajo de posiciones en las clases actuales de Taijiquan. En el aprendizaje de este tipo de práctica, los que nos hemos desarrollado en una metodología más o menos tradicional de las artes internas hemos pasado por esas etapas iniciales de sudor y lucha contra la resistencia y el dolor. Hoy en día la mayor parte de la gente que acude a clase no viene por ese espíritu de "cuanto más rudo y tradicional mejor" o "cuanto más seca es la enseñanza, más fuerte se hace el alumno". La mayoría viene por esa imagen mas o menos poética y bella de la búsqueda de la armonía pero sin esfuerzo. Desean practicar Taijiquan para ejercitarse sin cansarse, olvidando que el no esfuerzo viene muchas veces de un trabajo realizado anteriormente. Y, cómo no, acuden buscando el misterioso qi, que solemos traducir como energía, para darle a la práctica un aspecto mas místico todavía. Puesto que nuestra herencia cultural es aún la de separar (¡cuánto daño involuntario hizo Descartes!), el pensamiento que surge es: si voy a cultivar el qi, ¿por qué debo esforzarme corporalmente?


Encuadrando la práctica

El trabajo de posiciones se engloba en las artes marciales chinas dentro del Jibengong o ejercicios fundamentales, de base. Esto incluye trabajos de flexibilidad, de soltar el cuerpo, desplazamientos, posiciones, patadas, etc.Esta práctica debería ser la primera etapa del aprendizaje y el telón de fondo de toda la enseñanza. Si meditamos un poco en el término "base", nos vienen a priori a la mente dos ideas:

pos01Base, como básico, lo inicial,aquello por lo que se empieza. Lo inicial tiene dos connotaciones temporales, una es el comienzo del aprendizaje y dos, el inicio de cada sesión de práctica. Si nuestro cuerpo no cambiara constantemente, lo que hemos adquirido en un principio se mantendría de forma permanente. Pero esto no es así, ya que estamos sujetos al cambio constante. Por eso, cada sesión, cada momento, es un volver a empezar. Como decía un gran maestro zen, “hay que mantener la mente del principiante” y en el Taiji, la práctica del principiante.

La segunda definición del término base es lo que sustenta, los cimientos. Aquí nos remite también a dos visiones relacionadas con la práctica y lo corporal. En la práctica, el Jibengong es la raíz desde donde podemos crecer sin temor a que, cuando miremos hacia atrás después de algunos años de avance, nos demos cuenta de que sólo hemos memorizado o copiado un montón de ideas sobre el Taiji y que cuando las llevamos al terreno de la confrontación con la realidad, no son más que humo. En lo corporal, las piernas son lo que se relaciona más directamente con los cimientos, la raíz. Si se desarrollan dentro del marco específico del estilo que practicamos, sustentarán con contundencia y claridad toda la evolución física, mental y energética que nos aporta la enseñanza que seguimos.


Las piernas, una visión globalizadora

En el contexto de nuestra práctica solemos asociar claramente el término posición a las piernas. Ellas son el elemento clave de la construcción de una postura, las que permiten el reparto del peso, y las estructuras de sostén.

Un alumno con ganas de aprender y dotes de observación, en las primeras sesiones se dará cuenta de que lo que tenemos en un principio no son piernas como estructuras de transmisión. Más bien son partes del cuerpo rígidas que duelen y se tensan cuando las cargamos de presión y que, al pedirles que se flexionen, nos hacen tomar conciencia de nuestros límites corporales.

Una de las mayores prácticas energéticas y de salud es restablecer la funcionalidad de las piernas o desarrollar su potencial. Hay un proverbio chino que dice, “los que practican el boxeo y no ejercitan sus piernas, estarán decrépitos cuando llegue la vejez”. Todas las personas, no sólo los practicantes de artes marciales, se mantienen activas mientras nos les fallen las piernas. Es fácil que conozcamos a algún abuelo vivaz y activo que se cae, se rompe el fémur, y al cabo de poco tiempo muere.


 
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