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Nº 15 - Primavera 2008

15tokKENJI TOKITSU:
CON SU PROPIA VOZ

 

Teresa Rodríguez


Kenji Tokitsu ha seguido con pasión el camino del Budo y el Kárate desde su juventud, dedicándose al entrenamiento a tiempo completo. Comenzó a practicar Taijiquan estilo Yang y después se centró en el estudio del Chen, el Qigong y la práctica del combate de Taiji, con cascos y protecciones. Su objetivo es poder seguir investigando y practicando las artes marciales hasta la vejez, y con el Taijiquan parece haber encontrado el medio para lograrlo. En la presente entrevista, este gran investigador comparte su firme sinceridad con nuestros lectores al revelar algunas conclusiones a las que ha llegado en su búsqueda personal sobre la práctica del Taijiquan.


Kenji Tokitsu nos recibe con amabilidad y de entrada su presencia nos impresiona profundamente. Irradia la lucidez, el rigor y la seriedad de quien sigue con perseverancia desde hace largos años una exigente disciplina como vía de crecimiento. Estar delante de él es encontrarse frente a un guerrero curtido en numerosas batallas. Es un hombre que parece poseer gran fortaleza en muchos aspectos, con un cuerpo endurecido por los combates, con callos en los nudillos de las manos, una enorme agilidad de movimientos, un incansable espíritu investigador y una pasión que arde en su interior, se asoma a sus ojos y anima sus gestos.

Kenji Tokitsu dedica sus jornadas de trabajo a buscar el sentido de su práctica, a probar y constatar con su propia experiencia y la de sus alumnos las ideas y enseñanzas que recibe. Si comprueba que algo no funciona, investiga hasta que encuentra una solución y después le gusta compartir su experiencia y aportar un nuevo punto de vista sobre un aspecto determinado de la práctica. Aunque se le critique por expresarse a veces en contra de las creencias generalizadas o ser políticamente incorrecto, él continúa adelante, según nos cuenta, no con ánimo de polémica, sino de ser fiel a su verdad y seguir siempre avanzando y aprendiendo.


Vd. es un experto en la práctica y enseñanza de artes marciales chinas y japonesas. ¿Ve grandes diferencias entre ellas en cuanto a su concepción y sus principios?

De entrada existen ciertas peculiaridades que distinguen a las artes marciales japonesas de las chinas. Las primeras fueron elaboradas y desarrolladas por la clase guerrera, samurai. En la sociedad japonesa los samurai pertenecían a la nobleza y por eso el único medio que tenía una tokcalipersona para acceder a la práctica y enseñanza de las artes marciales era ser miembro de esta clase social. Sin embargo, en la sociedad china vemos que quienes pertenecían a esferas sociales distintas a la militar, como por ejemplo, los campesinos, comerciantes o artesanos, también tenían derecho a estudiar y practicar las artes de combate. Los comerciantes las aprendían para salvaguardar sus mercancías y los campesinos, sus aldeas, e incluso los monjes, como en el templo de Shaolín, seguían los principios de la filosofía budista al tiempo que practicaban wushu. Por eso podemos encontrar una gran diversidad de estilos y movimientos. Debido a que las artes marciales japonesas sólo podían practicarlas los samurai, tanto sus distintos estilos como su metodología didáctica se encuentran muy unificados. En cambio, en China, a día de hoy, sucede lo contrario, ya que sólo en este país coexisten más de cincuenta etnias diferentes. A esto se añade el hecho anteriormente citado de que cualquier persona podía acceder al estudio y desarrollo de las artes marciales con independencia de la clase social a la que perteneciese.


En su libro Budo habla de cómo en una sociedad tan jerarquizada como la japonesa el planteamiento original de las artes marciales ha ido evolucionando, desvirtuándose por un lado, y enriqueciéndose por otro. Nos gustaría que ampliara su visión sobre este tema.

Respecto a eso pondremos como ejemplo el caso del Budo, disciplina que hoy día se confunde con las actividades de lucha en general. El significado profundo del Budo tiene una connotación cultural y moral que se añade al cultivo de las técnicas de combate que lo caracterizan, y que conduce al practicante hacia un desarrollo espiritual. El Budo pertenece a una época en la que la sociedad japonesa se hallaba dominada por el sable, con una concepción de la vida y la muerte muy diferente a la que tenemos ahora. Hoy día ese contexto social ha evolucionado mucho a partir de que Japón entrase en contacto con la cultura occidental, así que sus valores han ido cambiando. El sentido original del Budo, el “camino del guerrero”, se ha alterado de forma progresiva y en la actualidad su significado es muy confuso. Ese camino, según la concepción original de las artes marciales japonesas, debe durar toda la vida y por eso es muy fácil, con el transcurso del tiempo, que el practicante pierda de vista los objetivos que se ha marcado a largo plazo. El Budo implica el compromiso con la práctica durante toda una vida, y tiene que ver con la idea de forja y mejora de uno mismo a través de un esfuerzo mantenido en el tiempo.


 
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