Artículos Todos los artículos (Lista) DAOYIN QIGONG, EL ARTE DE LO SIMPLE. Entrevista a Paul Lundberg
E-mail Imprimir

Nº 16 - Verano 2008

DAOYIN QIGONG,
EL ARTE DE LO SIMPLE
Entrevista a Paul Lundberg

Ana Marí


Uno de los significados del término Daoyin es guiar hacia la tranquilidad y Paul Lundberg es un hombre tranquilo, generoso en palabras y sonrisas y alto, muy alto. En sus enseñanzas pone todo su empeño en la precisión y abre al mismo tiempo un espacio a la espontaneidad, creatividad y sencillez. Este es el camino que muestra para la sanación propia y la de los demás. Con más de veinticinco años de práctica y enseñanza en shiatsu y acupuntura, en su trayectoria se ha acompañado de profesores de las tradiciones china y japonesa. En esta entrevista nos invita a descubrir el valor de lo sencillo, que todos tenemos al alcance de nuestras manos y de nuestro ser.


Inglaterra, mediados de los años setenta. Paul Lundberg y un grupo de amigos interesados en la filosofía y las tradiciones orientales que desde la década anterior se difundían ya por Occidente, montan un pequeño negocio para distribuir productos naturales y hierbas de China y Japón. Se sentían motivados por mejorar su estilo de vida y su salud. Es entonces cuando descubren también el Shiatsu: un nuevo sistema de técnicas de masaje proveniente de la tradición japonesa, básico y accesible, que se podía practicar en casa entre los amigos o la familia. Invitan a un profesor de Shiatsu y durante un tiempo siguen sus enseñanzas. “Eran técnicas muy sencillas: presionar y seguir el trayecto de los meridianos. Por nuestra cultura y educación, no era muy habitual tocarnos entre nosotros y vimos que esto nos sentaba bien y que nos hacía mucha falta”.

A partir de aquí, Lundberg no dejó de estudiar e investigar en los campos de las medicinas tradicionales y en teorías y prácticas de bioenergética, como la de Alexander Lowen. Era una época de mucho trabajo, “también físico. Desde China nos llegaban productos en sacos que apenas podíamos mover entre dos personas”. Además, no se encontraba bien de salud. “Me sentía débil, enfermo y asustado de encontrarme así con treinta años”. En este preciso momento descubre el Taijiquan, que todavía no era muy conocido en Europa y hace un gran esfuerzo por acudir a las clases en la última hora del día. “Siempre noté que al llegar estaba fatal y que al salir me sentía mejor y eso fue importante para mí. Encontré un mundo de nuevas posibilidades y seguí profundizando en la medicina china, las artes clásicas…” Practicó también empuje de manos y Bagua Zhang, y aunque no era un momento fácil en su vida personal, decidió dedicarse a esto. “Tomé una respiración profunda y decidí seguir con la profesión de acupuntor”.

Mientras continuaba con el Taijiquan en Brighton, su profesor de acupuntura Giovanni Maciocia le enseñó cinco ejercicios para mejorar los órganos internos. “Fue muy interesante. Era la primera vez que encontraba un sistema de ejercicios que, aunque formaba parte de la tradición, no pertenecía al entrenamiento específico del Taijiquan, y que representaba para mí una introducción a la raíz de la medicina en términos de lo que ahora llamamos Qigong. Entonces nadie usaba esta palabra con la que ahora estamos familiarizados, porque era justo en esta época cuando el Qigong empezaba a salir de China. Nuestra cultura estaba de alguna forma agotada y muchos jóvenes buscábamos algo como este tipo de prácticas que nos ayudase”.

A lo largo de su trayectoria, Paul Lundberg se ha formado con profesores de la talla de Wataru Osashi, Pauline Sasaki, Bill Tara, Fabien Maman, Akinobu Kishi o el doctor Shen Hong Xun. Por eso entremezcla en sus enseñanzas elementos de las tradiciones china y japonesa, con un acercamiento respetuoso y abierto hacia ellas.


 
Banner

Entidades colaboradoras

Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner

Estadísticas

Usuarios : 3
Contenido : 871
Enlaces : 94
Páginas vistas : 3384182

Banner
Banner
Banner
Banner