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Nº 18 - Verano 2009

LA PRÁCTICA DE LAS APLICACIONES
EN LAS ARTES MARCIALES INTERNAS

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Lu Shengli


N o son pocos los practicantes de artes internas que tras años de trabajo se sienten frustrados y decepcionados al comprobar que lo que han aprendido no funciona en un combate de competición, y aún menos en un enfrentamiento real. En este artículo extraído del libro de reciente publicación Técnicas de combate de Taiji, Xingyi y Bagua, Lu Shengli analiza este problema y describe las bases y los pasos necesarios para entrenar eficazmente las aplicaciones.

El entrenamiento básico del gongfu y la práctica de las aplicaciones son los dos pilares de la instrucción de las artes marciales chinas tradicionales. El entrenamiento básico del gongfu, que comprende los trabajos de estiramientos y fuerza, las posturas estáticas y la práctica de la forma, constituye el fundamento de las habilidades básicas. La práctica de las aplicaciones desarrolla las técnicas de lucha. El doble objetivo del entrenamiento básico del gongfu en el ámbito de las artes marciales internas es acondicionar el cuerpo para que pueda ejecutar todas las técnicas marciales, y modificar los componentes internos (shen, yi y qi) a fin de que puedan adaptarse a los principios de las artes marciales y a los requisitos propios de sus técnicas.

Lu01Dado que el primer objetivo es relativamente fácil de comprender, el entrenamiento se centra normalmente en el segundo, y para ello el mejor método es la práctica de la forma. En la práctica de las artes marciales tradicionales siempre se han incluido numerosas formas. Normalmente se requiere un largo período de práctica para dominar el entrenamiento de la forma antes de pasar al entrenamiento de la aplicación. Por lo general se considera que si no tenemos una buena base nunca alcanzaremos un verdadero dominio de las aplicaciones.

Debido a que los principios y las características de las artes marciales internas son muy diferentes de los de otras artes marciales, el entrenamiento de las aplicaciones también lo es. Por desgracia, en los últimos cien años muy pocos grupos han ofrecido a sus alumnos un entrenamiento sólido de las aplicaciones. Esta carencia se debe a diferentes razones, pero la principal es que el entrenamiento básico del gongfu se consideraba tan importante que se dedicaba poco tiempo a la práctica de las técnicas de lucha. Este excesivo énfasis en el entrenamiento básico del gongfu en detrimento relativo del entrenamiento de las aplicaciones ha sido muy habitual, por lo que muchos conocimientos se han perdido para siempre. Incluso hay grupos de artes marciales que siguen siendo famosas hoy en día por las técnicas de lucha heredadas de pasadas generaciones pero cuyos practicantes actuales carecen de habilidades de combate de alto nivel. Aunque conocen muchas formas, estos artistas marciales carecen de experiencia en la aplicación de los movimientos que tan intensamente practican.


El entrenamiento de las aplicaciones

En la mayoría de los grupos o escuelas de artes marciales el principal entrenamiento de aplicaciones es chai shou o “tomar técnicas parciales de las formas”. Esto significa aislar cada técnica de la forma para practicarla y comprender su aplicación con detalle. Este entrenamiento proporciona conocimientos sobre cómo combatir utilizando las técnicas desarrolladas con la práctica de la forma. En chai shou se trabaja cada técnica en detalle. El profesor debe analizar la dirección, el ángulo, la oportunidad (timing), la fuerza y los métodos para conectar todas las técnicas y cambiar de una a otra. Luego, según este análisis, los alumnos practican cada técnica primero individualmente y luego con un compañero. En los diferentes estilos y grupos de artes marciales se utiliza una amplia variedad de técnicas y pasos en el entrenamiento.

A diferencia de los métodos de adiestramiento de otros estilos de artes marciales, tanto las técnicas como el objetivo de la práctica de la forma en las artes internas son diferentes de las utilizadas en el entrenamiento de las aplicaciones. Los movimientos que se practican con la forma son diferentes de los movimientos análogos aplicados al combate. En la práctica de la forma, por ejemplo, los movimientos siempre deben ser grandes para entrenar las habilidades internas. Sin embargo, al entrenar las aplicaciones los movimientos deben ser pequeños para que tengan la máxima eficacia.



En la práctica de la forma se enfatiza la precisión del movimiento porque el movimiento correcto aumenta la conciencia y la fluidez de los componentes internos. Por otro lado, en el entrenamiento de las aplicaciones se hace hincapié en la habilidad de cambiar y variar los movimientos y las técnicas con suavidad y rapidez. La habilidad de cambiar es poder pasar de una técnica a lu02otra fluidamente, mientras que la variación consiste en poder aplicar una técnica de diferentes modos en cada momento según lo requiera la situación. Cada técnica tiene muchas variaciones, y si se quieren desarrollar las habilidades de lucha, se deben dominar todas las variaciones. Normalmente estas variaciones no se aprenden en la práctica de la forma, y por ello hay alumnos que dedican muchas horas a las formas y que a menudo se desesperan al descubrir que sus técnicas no pueden aplicarse directamente en situaciones de lucha.

Es importante que comprendamos los beneficios que pueden producir los diferentes métodos de adiestramiento y lo que queremos conseguir con nuestra práctica. El entrenamiento de las formas no puede aportarnos una comprensión de las aplicaciones. Para ello es necesario entrenar las aplicaciones con sistemas como el chai shou. El proceso tradicional del estudio de las aplicaciones nos ayudará a comprender cómo utilizar las diferentes técnicas desarrolladas a través de la práctica de la forma.

En el entrenamiento de las aplicaciones, el profesor debe explicar cómo pueden utilizarse en un combate real los movimientos de la forma y, especialmente si se quiere desarrollar habilidades internas de alto nivel, el profesor debe ofrecer su cuerpo como objetivo, de manera que sus alumnos puedan practicar la aplicación de cada movimiento con ellos. De este modo, los profesores pueden comprobar si los alumnos han comprendido de verdad las técnicas, y este tipo de comprensión es lo que les permitirá progresar a través de una práctica continuada y especializada hasta alcanzar la maestría.

Aunque los pasos a seguir en el entrenamiento de las aplicaciones difieren entre unos grupos y otros, éstos pueden dividirse generalmente en dos tipos básicos: la aplicación de una técnica fija y la  aplicación de variaciones. En cada caso se emplean diferentes métodos de entrenamiento. En la aplicación de una técnica fija, el profesor explica cada movimiento con todo detalle y luego wps01muestra cómo puede aplicarse correctamente, sobre todo en lo referente al ángulo y a la oportunidad (timing). Sin un ángulo y una oportunidad correctos no se puede ejecutar ninguna técnica eficazmente. Tras una explicación detallada, los alumnos deben practicar cada técnica con un compañero para poder "sentir" cuándo la aplicación es correcta. Esto se llama "entrenamiento alimentado" porque nuestro compañero nos va "alimentando" con diferentes movimientos y nosotros reaccionamos aplicando la técnica apropiada.

En la aplicación de variaciones de una técnica el profesor explica todas las variantes posibles de cada aplicación. Las más comunes consisten en aplicar la técnica desde lados y alturas diferentes. Algunas requieren cambios significativos de los movimientos básicos. Los alumnos deben practicar cada variación de forma separada y comprender el significado subyacente de cada técnica, y por último deberán ser capaces de crear sus propias variaciones.


Evaluar al oponente

La capacidad de evaluar al oponente y tantear sus habilidades con rapidez es un aspecto vital en el combate real. A diferencia de los combates de competición, donde a menudo los participantes se conocen, al menos por su reputación, y en muchos casos incluso por haberse enfrentado anteriormente, en un combate real los oponentes saben muy poco, si es que saben algo, de las habilidades del contrario. Hay poco tiempo para averiguar el nivel de experiencia y dominio del otro antes de empezar a pelear. Por eso debemos ser capaces de captar la información que necesitemos con una mirada rápida y unos pocos toques. Juzgar al oponente se llama liang di y es el primer paso en el desarrollo de las técnicas correctas de combate.



lu1013Cada persona tiene una combinación única de habilidades, nivel de gongfu, condición física, hábitos y personalidad. Algunas de estas características pueden saberse al observar al adversario, algunas al probar sus habilidades y otras simplemente tocándole. La observación puede ofrecernos información relacionada con la constitución y las condiciones físicas del contrario. Podemos evaluar su velocidad y su potencia viendo cómo se mueve. Al observar la posición de sus pies o su forma de caminar también podemos ser capaces de discernir su nivel, su agilidad y estabilidad. Ponerlo a prueba con acciones de tanteo puede proporcionarnos información sobre aspectos clave de su personalidad, por ejemplo, si es paciente o impetuoso. Tocarlo sirve para evaluar su nivel de gongfu. Por ejemplo, ¿realmente sabe cómo cambiar la fuerza? Un juicio acertado de las características del adversario siempre nos dará ventaja en las situaciones de combate. Se dice que si nos conocemos bien a nosotros mismos y conocemos bien a nuestro oponente, nunca correremos peligro durante un enfrentamiento. Pero al mismo tiempo debemos tener cuidado de ocultarle nuestras habilidades.


Encontrar la distancia correcta

Saber calcular y mantener la distancia correcta es muy importante para el uso eficaz de las habilidades de combate. Necesitamos determinar tanto la distancia segura como la mejor distancia para cada técnica. La distancia segura es aquella en la que el contrario no puede vencernos con su técnica, y la distancia de cada técnica es aquella en la que podemos ejecutar con éxito nuestra aplicación.

Durante la lucha, primero debemos determinar cuál es la distancia segura necesaria que debemos mantener. Para hacer esta evaluación, debemos saber cuán rápido es nuestro oponente y qué tipo de técnicas tiende a utilizar. Antes de atacar debemos protegernos estableciendo esta distancia segura. Mientras la mantengamos lu1046podremos estar relajados y ajustar nuestros movimientos fácil y cómodamente. Si no estamos seguros de cuál debe ser, debemos empezar manteniéndonos a cierta distancia del oponente e ir acercándonos a él a medida que tengamos una idea más precisa. Si intenta acercarse a nosotros, debemos movernos rápida y ágilmente para mantener la distancia segura. Una vez conozcamos sus capacidades, podemos dejar que se acerque en nuestro propio beneficio. Por ejemplo, podemos atraerle hacia nosotros para tenerlo a nuestro alcance.

La distancia de la técnica es la que necesitamos tener para que ésta sea de la máxima eficacia. En el combate real es común estar "medio paso demasiado lejos" del contrario. Esto puede ocurrir porque dé un paso atrás de forma natural cuando nosotros nos acercamos a él, situándose un poco más allá de nuestro alcance ideal. Debemos anticiparnos a él y ajustar nuestros pasos con este fin. Eso requiere practicar el trabajo de pasos de una forma consistente y cuidadosa.

En las artes marciales internas, las distancias de las técnicas son típicamente muy cortas. Se dice que si queremos golpear a nuestro oponente debemos estar lo suficientemente cerca como para que parezca que queremos besarle. En realidad es difícil lograr un equilibrio eficaz entre la distancia segura y la de la técnica. Es necesario practicar nuestros movimientos para poder neutralizar los ataques del adversario en lugar de simplemente retroceder. Ésta es una manera útil de mantener una distancia segura corta. También debemos prestar atención a los movimientos de avance del contrario y aprovecharlos para alcanzar y mantener la distancia de la técnica. Para desarrollar y perfeccionar estas habilidades hay muchas formas de entrenar nuestros ojos y nuestros pies. Con una práctica concienzuda podremos podemos desarrollar una buena intuición para mantener la distancia óptima.



Determinar la oportunidad y la dirección

La oportunidad (timing) y la dirección están íntimamente relacionados. Estos términos se refieren a cuándo y desde dónde debe emitirse nuestra fuerza durante un combate. El principio básico de las artes marciales internas es que nunca debemos emitir nuestra fuerza directamente contra la fuerza del contrario. En general el momento óptimo para emitir la fuerza es justo el instante en que nuestro adversario está acabando una técnica y va a iniciar otra. Se dice que este es el lu22instante en que la "fuerza vieja" del contrario ya ha pasado y la "nueva" todavía no ha llegado. En ese instante es cuando más difícil le resulta a nuestro oponente cambiar de técnica.

La dirección más común para emitir la fuerza es en diagonal a la dirección del movimiento del oponente. La fuerza en diagonal no sólo es eficaz para defendernos de la emisión de la fuerza del contrario, sino también para desequilibrarlo y controlarlo más fácilmente. En muchos casos, puede ser incluso más útil seguir la dirección de su ataque que contraatacar utilizando una fuerza cruzada; pero normalmente esto no resulta fácil.

En general, determinar la oportunidad y la dirección correctos para la emisión de fuerza es muy difícil y requiere un entrenamiento exhaustivo. El empuje de manos es el sistema más habitual para desarrollar esta habilidad, ya que permite una práctica detallada y profunda de la aplicación de todas las técnicas.


Avanzar, retroceder, moverse hacia los lados

Básicamente nuestro cuerpo puede desplazarse hacia delante, hacia atrás y hacia los lados. En general, cuando avanzamos en un combate para acercarnos al oponente, debemos bajar la posición. Esto hará que nuestro cuerpo esté más estable e integrado y que al contrario le resulte más difícil defenderse. Cuando retrocedemos para aumentar la distancia, debemos elevar la posición. Una posición más alta nos permitirá ver con mayor claridad al adversario y defendernos con más facilidad.

wps03Los movimientos laterales son muy importantes y útiles en muchas situaciones, pero es difícil realizarlos correctamente. Debido a que los pasos laterales son menos naturales y menos habituales que los pasos hacia delante y hacia atrás, deben practicarse con cuidado. En el entrenamiento, el movimiento lateral siempre se combina con movimientos de avance y retroceso para crear una acción diagonal. Si avanzamos en línea recta contra nuestro adversario es muy probable que nuestra fuerza se encuentre directamente con la suya. Esto viola un principio importante y reducirá nuestras posibilidades de ganar. Si retrocedemos en línea recta para alejarnos del contrario, para él será fácil seguirnos y para nosotros será difícil cambiar la dirección y el timing de nuestros movimientos. No seremos capaces, por ejemplo, de trasladar el movimiento rápida ni fácilmente de atrás adelante. Dos puntos importantes a tener en cuenta cuando nos movemos lateralmente son: primero, mantener el cuerpo erguido para mantener el equilibrio y, segundo, sentirnos listos en todo momento para volver a avanzar hacia el adversario.


Proteger el cuerpo

En las artes marciales chinas tradicionales, la habilidad de protegernos es tan importante como la de dañar al contrario, y hay muchas técnicas para desarrollar esta habilidad. En el pasado los practicantes de artes marciales tenían que estar preparados para responder a situaciones difíciles al instante, de modo que la habilidad de protegerse se convirtió en algo crucial y por ello era algo que se entrenaba de forma intensiva. Hoy en día los practicantes de artes marciales no tienen que enfrentarse a ese tipo de situaciones, y por tanto no incluyen técnicas de autoprotección en su entrenamiento diario.



Dos aspectos importantes de estas técnicas son cómo protegernos cuando golpeamos al contrario con una fuerza intensa, y cómo protegernos cuando él nos golpea. A medida que progrese nuestra práctica, y sobre todo cuando aumente nuestra fuerza interna, seremos lu31capaces de emitir cada vez mayores cantidades de fuerza. A continuación, la pregunta es cuánta fuerza podemos emitir sin dañarnos a nosotros mismos. La palma de hierro es la práctica más común para protegernos en esta circunstancia. Para el segundo objetivo son útiles las prácticas como la camisa de hierro, hacer que nuestro cuerpo sea lo suficientemente fuerte como para resistir golpes potentes del oponente. Estas prácticas son una parte vital del entrenamiento. Aunque los tipos de entrenamiento pueden diferir entre los grupos, el principio básico es el mismo: la habilidad del cuerpo para resistir ataques fuertes se incrementa por medio de golpes repetitivos a objetos durante un largo período de tiempo.

Aunque estas técnicas se incluían tradicionalmente en el entrenamiento de artes marciales internas, se practicaban de una forma especial. Dado que la sensibilidad es un componente fundamental en estas artes, se pone un gran cuidado para que los ejercicios de palma de hierro o camisa de hierro no interfieran en el desarrollo de esta habilidad. Las prácticas que endurecen el cuerpo también pueden reducir fácilmente su sensibilidad. La tradición de las artes marciales internas valora un cuerpo fuerte, pero también requiere que el practicante mantenga en todo momento la suavidad y la relajación en los movimientos. Estas cualidades son fundamentales en todas las técnicas y aplicaciones, y no deben sacrificarse por tener un cuerpo endurecido.

lu32Un error común es creer que la piel gruesa, áspera y callosa es indicativa de un buen entrenamiento. En realidad en las artes marciales internas la práctica correcta puede hacer que nuestra piel sea más suave. Un dicho de las artes marciales internas nos advierte que si encontramos a una persona con las manos muy suaves, debemos tener especial cuidado con ella. Los ejercicios para fortalecer la piel y los órganos suelen consistir en golpear sacos llenos de arena o polvo de hierro. En las artes marciales internas esta práctica requiere golpear de forma ligera, utilizar la fuerza del qi y los masajes con hierbas después del entrenamiento.


La práctica de las aplicaciones

Aunque en el entrenamiento de las aplicaciones suelen emplearse muñecos, la técnica de entrenamiento más común y útil es la utilización de un compañero o ayudante. Se dice que el ayudante "alimenta" a su compañero simulando ataques que le permitirán practicar cada técnica de lucha y desarrollar una mayor conciencia del movimiento, la oportunidad, la dirección, la relajación y la sensibilidad.

Existen tres puntos de una importancia vital en el entrenamiento con compañero: deng zhao, que significa esperar hasta que el oponente lance su ataque; jie zhao, que se refiere a cómo hacer el primer contacto con las técnicas de ataque del contrario, y huan zhao, que describe cómo responder a dichas técnicas.

El aspecto más importante del entrenamiento de deng zhao es anticiparse y ajustarse al adversario en el momento en que éste lanza su ataque. Concentrarnos en sus hombros, por ejemplo, nos ayudará a anticiparnos y a responder al golpe que va a lanzar. En jie zhao, el factor clave es el tiempo y el ángulo de nuestro movimiento cuando tocamos por primera vez al contrario. Cuando nos lanza un puño, por ejemplo, será más fácil para nosotros interceptar su mano si levantamos nuestra mano hasta su codo y luego la llevamos a lo largo del antebrazo hasta su mano, que si intentamos atrapar su mano directamente. Para la práctica de huan zhao, el objetivo más importante es combinar las técnicas de ataque y de defensa. A diferencia de las artes marciales externas, en las cuales las técnicas de ataque y de defensa se utilizan separadamente, primero defensa y luego ataque, la mayoría de técnicas de las artes marciales internas incluyen elementos tanto de defensa como de ataque y éstos se aplican simultáneamente. Los puntos clave en la práctica de huan zhao son comprender y utilizar correctamente los principios de yin y yang y mantener todos los movimientos suaves y curvilíneos.



Hay tres fases en la práctica con ayudante, aunque es necesario delimitarlas estrictamente. La primera consiste en la investigación detallada de cada técnica. Debemos comprender cada movimiento y pensar en cómo podemos aplicarlo en todos los casos posibles. Luego, nuestro ayudante debe simular cada caso y presentárnoslo o "alimentarnos" con él. Debemos repetir cada técnica una y otra vez hasta que nos hayamos familiarizado por completo con ella y podamos realizarla correctamente. En este estadio, el ayudante no debe cambiar sus movimientos en respuesta a la ejecución de nuestra técnica. Así podemos dedicar toda nuestra atención a la aplicación de la técnica, y no a lo que nuestro compañero vaya a hacer a continuación.

luseqEn la segunda fase debemos combinar varias técnicas y nuestro compañero debe presentarnos combinaciones de movimientos más complejas. En cada grupo de técnicas se requerirán más cambios por nuestra parte. Nuestra atención debe centrarse en los movimientos del cuerpo y en el trabajo de los pies.

La tercera fase de la práctica con pareja se parece más al combate real. Nuestro compañero debe presentarnos el tipo de desafíos que podemos encontrarnos en una lucha real de modo que podamos practicar las respuestas necesarias. Éste es el estadio más difícil, ya que muchas de las técnicas que es necesario practicar pueden provocar lesiones serias. Puede ser de cierta ayuda una tercera persona que actúe como protector, pero quizá no sea suficiente, por lo que debemos ser muy precavidos. Es recomendable practicar primero todos los movimientos con lentitud y aprender a controlar nuestra fuerza. Gradualmente iremos identificando los puntos donde podemos provocar más dolor. Al practicar técnicas de control y agarre (qin na), por ejemplo, tenemos que saber en qué punto debemos relajar el agarre para evitar lesionar al compañero. En la práctica de técnicas de puño y patadas, puede que sea necesario incluir en el entrenamiento el trabajo sobre un poste de madera. Al practicar con un compañero tenemos que controlar nuestra fuerza para evitar dañarle, pero cuando golpeamos un poste podemos utilizar la misma técnica con más fuerza y experimentar cómo debería ser en un ataque real.

 

¿Estamos preparados para pelear?

Hemos analizado diferentes aspectos técnicos del entrenamiento, y con una práctica diligente experimentaremos progresos. ¿Pero significa esto que podemos entablar un combate real con éxito? Por desgracia, la respuesta es un "no" rotundo. Todavía tenemos muchas cosas que aprender. Para enfrentarnos a un combate debemos prepararnos mentalmente. Dado que un combate duro siempre contiene un elemento de crueldad, probablemente nos pondremos nerviosos ante la perspectiva de la pelea, y este nerviosismo cambiará nuestra manera de movernos. Se dice que aplicar un cincuenta por ciento de tus habilidades en una lucha real es un logro notable. Pero para conseguirlo es necesario un entrenamiento psicológico.

Los factores psicológicos son muy importantes en la lucha real. Necesitamos aprender a enfrentarnos a un ataque con ecuanimidad y resolución. La mayoría de los practicantes de artes marciales de hoy en día participan en competiciones para demostrar sus habilidades, más que para pelear de verdad y lesionar o destruir al contrario; sin embargo, los factores psicológicos siguen siendo importantes. Primero, debemos entrenarnos para permanecer estables y relajados y no dejar que la intensidad de nuestro adversario nos afecte o nos controle. Segundo, debemos aprender a utilizar los factores psicológicos a nuestro favor, como herramientas para influir sutilmente en nuestro oponente. La manera en que nos presentamos ante el contrario, por ejemplo, puede infundirle miedo o puede engañarle para que infravalore nuestra habilidad. Cambiar el ritmo de nuestros movimientos a veces es útil para minar la confianza del oponente y confundirle sobre nuestras habilidades.

Para aumentar nuestras posibilidades de éxito en un combate hemos de mantener la mente clara y relajada. En una pelea es fácil descentrarse, ponerse nervioso y olvidar las técnicas. La preparación física y mental puede ayudarnos a vencer estas tendencias comunes. Tenemos que prestar atención a nuestros puntos débiles y fuertes y a los de nuestro adversario, intentar atacar sus puntos débiles y ocultar los nuestros, y utilizar nuestros nuestros puntos fuertes al máximo.



Si nuestro oponente domina algunas técnicas buenas o especiales, buscaremos formas de neutralizarlas, no de esquivarlas. Se dice que el ataque es la mejor defensa, y esquivando no se elimina el problema. Por ejemplo, si el contrario se lanza hacia delante para agarrar nuestra pierna y nosotros retrocedemos para evitarlo, probablemente fracasaremos, porque los pasos hacia atrás son más lentos que los pasos hacia delante. Podremos defendernos mejor si avanzamos que si retrocedemos, ya que avanzando nos será más fácil mantener el equilibrio y destruir el ritmo del movimiento del oponente.

wps02La paciencia es importante, sobre todo si nos enfrentamos a personas con unas habilidades similares o superiores a las nuestras. Es  mejor admitir que la tarea no es fácil y que nuestra única posibilidad de ganar radica en que el contrario cometa un error. Podemos esperar pacientemente y vigilar para ver si nos da esta oportunidad. No obstante, eso no significa quedarse sin hacer nada. Debemos intentar mantenernos a salvo de sus ataques y buscar la forma de causarle algún problema.

Wen, ling, song, jing y jue son cualidades necesarias para la lucha, y estos conceptos tienen aspectos tanto psicológicos como físicos. Wen se refiere a la estabilidad tanto de la mente como del cuerpo, y esta característica puede manifestarse no precipitándonos en la ejecución de las técnicas. En el calor del combate es fácil acelerarse en los movimientos, y nuestra mente también puede empezar a correr. Cuando nos precipitamos es muy probable que olvidemos lo que tenemos que hacer, así que es importante calmarse y dar a nuestras respuestas un ritmo medido. Ling significa "moverse con agilidad y viveza", song denota relajación, y jing expresa una sensación de tranquilidad y calma. Jue significa "tomar decisiones resueltamente" y ejecutarlas sin vacilación. Si tenemos la posibilidad de ganar el combate, debemos aplicar la técnica al instante y con confianza. Las oportunidades se pierden rápidamente y puede que no aparezcan de nuevo.

En el entrenamiento de las aplicaciones nunca debemos juzgar nuestra habilidad por el hecho de que seamos capaces de utilizar una técnica determinada. En cambio, preguntémonos si nuestra acción aplica correctamente un principio. A veces una habilidad elemental, o incluso una Lu00habilidad técnicamente inadecuada para una situación concreta puede funcionar si se adhiere a un principio. Si nuestras técnicas siguen principios correctos, progresaremos. No debemos sentir frustración o rabia si no ganamos una pelea o fracasamos en la utilización de una técnica. Siempre debemos pensar en cómo aprender de la experiencia de manera que nuestra técnica mejore.

La práctica y el entrenamiento pueden proporcionarnos un conocimiento básico y un desarrollo de nuestras aptitudes, pero para ser un buen luchador hace falta mucha experiencia en situaciones reales de combate. Si utilizamos lo que aprendemos en la lucha para afinar nuestro entrenamiento y lo que aprendemos en el entrenamiento para mejorar en nuestra lucha, poco a poco llegaremos a desarrollar nuestras posibilidades al máximo.


Este artículo ha sido extraído del libro Técnicas de combate de Taiji, Xingyi y Bagua. Editorial Paidotribo. Badalona, 2009. Agradecemos a Lu Shengli, Zhang Yun, Roger Paulo y a la editorial Paidotribo que hayan hecho posible la publicación de este trabajo.


Lu Shengli
se inició en el aprendizaje de las artes marciales a los diez años. En 1970 se convirtió en discípulo de Luo Shuohan y posteriormente de Wang Peisheng. Enseña en Pekín desde 1984, donde ejerce como instructor de artes marciales en Asociación de Taiji Quan estilo Wu de Pekín y como profesor en el Instituto de Tecnologías de la Información.