Artículos Todos los artículos (Lista) LA PRÁCTICA DE LAS APLICACIONES EN LAS ARTES MARCIALES INTERNAS
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Hay tres fases en la práctica con ayudante, aunque es necesario delimitarlas estrictamente. La primera consiste en la investigación detallada de cada técnica. Debemos comprender cada movimiento y pensar en cómo podemos aplicarlo en todos los casos posibles. Luego, nuestro ayudante debe simular cada caso y presentárnoslo o "alimentarnos" con él. Debemos repetir cada técnica una y otra vez hasta que nos hayamos familiarizado por completo con ella y podamos realizarla correctamente. En este estadio, el ayudante no debe cambiar sus movimientos en respuesta a la ejecución de nuestra técnica. Así podemos dedicar toda nuestra atención a la aplicación de la técnica, y no a lo que nuestro compañero vaya a hacer a continuación.

luseqEn la segunda fase debemos combinar varias técnicas y nuestro compañero debe presentarnos combinaciones de movimientos más complejas. En cada grupo de técnicas se requerirán más cambios por nuestra parte. Nuestra atención debe centrarse en los movimientos del cuerpo y en el trabajo de los pies.

La tercera fase de la práctica con pareja se parece más al combate real. Nuestro compañero debe presentarnos el tipo de desafíos que podemos encontrarnos en una lucha real de modo que podamos practicar las respuestas necesarias. Éste es el estadio más difícil, ya que muchas de las técnicas que es necesario practicar pueden provocar lesiones serias. Puede ser de cierta ayuda una tercera persona que actúe como protector, pero quizá no sea suficiente, por lo que debemos ser muy precavidos. Es recomendable practicar primero todos los movimientos con lentitud y aprender a controlar nuestra fuerza. Gradualmente iremos identificando los puntos donde podemos provocar más dolor. Al practicar técnicas de control y agarre (qin na), por ejemplo, tenemos que saber en qué punto debemos relajar el agarre para evitar lesionar al compañero. En la práctica de técnicas de puño y patadas, puede que sea necesario incluir en el entrenamiento el trabajo sobre un poste de madera. Al practicar con un compañero tenemos que controlar nuestra fuerza para evitar dañarle, pero cuando golpeamos un poste podemos utilizar la misma técnica con más fuerza y experimentar cómo debería ser en un ataque real.

 

¿Estamos preparados para pelear?

Hemos analizado diferentes aspectos técnicos del entrenamiento, y con una práctica diligente experimentaremos progresos. ¿Pero significa esto que podemos entablar un combate real con éxito? Por desgracia, la respuesta es un "no" rotundo. Todavía tenemos muchas cosas que aprender. Para enfrentarnos a un combate debemos prepararnos mentalmente. Dado que un combate duro siempre contiene un elemento de crueldad, probablemente nos pondremos nerviosos ante la perspectiva de la pelea, y este nerviosismo cambiará nuestra manera de movernos. Se dice que aplicar un cincuenta por ciento de tus habilidades en una lucha real es un logro notable. Pero para conseguirlo es necesario un entrenamiento psicológico.

Los factores psicológicos son muy importantes en la lucha real. Necesitamos aprender a enfrentarnos a un ataque con ecuanimidad y resolución. La mayoría de los practicantes de artes marciales de hoy en día participan en competiciones para demostrar sus habilidades, más que para pelear de verdad y lesionar o destruir al contrario; sin embargo, los factores psicológicos siguen siendo importantes. Primero, debemos entrenarnos para permanecer estables y relajados y no dejar que la intensidad de nuestro adversario nos afecte o nos controle. Segundo, debemos aprender a utilizar los factores psicológicos a nuestro favor, como herramientas para influir sutilmente en nuestro oponente. La manera en que nos presentamos ante el contrario, por ejemplo, puede infundirle miedo o puede engañarle para que infravalore nuestra habilidad. Cambiar el ritmo de nuestros movimientos a veces es útil para minar la confianza del oponente y confundirle sobre nuestras habilidades.

Para aumentar nuestras posibilidades de éxito en un combate hemos de mantener la mente clara y relajada. En una pelea es fácil descentrarse, ponerse nervioso y olvidar las técnicas. La preparación física y mental puede ayudarnos a vencer estas tendencias comunes. Tenemos que prestar atención a nuestros puntos débiles y fuertes y a los de nuestro adversario, intentar atacar sus puntos débiles y ocultar los nuestros, y utilizar nuestros nuestros puntos fuertes al máximo.


 
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