Artículos Todos los artículos (Lista) FAYE YIP: ARMONÍA Y TÉCNICA
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De todos modos, yo creo que en ese aspecto el trabajo de formas de los diferentes estilos sirve para practicar el enraizamiento, pero no significa que necesariamente se empleen después esas posturas bajas y abiertas en un combate de contacto. Si puedes trabajar en posiciones bajas y altas, fy07en un combate tienes una mayor ventaja, mientras que si sólo trabajas posiciones altas y no tienes la capacidad de bajar, te puedes ver en apuros en determinadas situaciones, es una debilidad. Por eso, en la práctica de formas se puede trabajar a diferentes alturas.


Ahora viene la pregunta inevitable... Siendo hija de una personalidad como Li Deyin, ¿cómo fue su infancia? ¿Empezó a practicar muy pequeña, qué recuerdos tiene...?

Bueno, igual que otros muchos niños, yo me crié oyendo historias de grandes hazañas, de héroes de las artes marciales que volaban, como Spiderman... (ríe) Y si aprendes artes marciales cuando eres pequeña es muy divertido, es genial... No es que yo tuviera un interés especial en estudiarlas, pero sí que leía comics e historias de artes marciales y me gustaba poder aprender esas cosas de verdad, era una suerte poder vivirlas en la realidad y no sólo en la fantasía. Para mí aquello no era un sueño, yo realmente vivía rodeada de artistas marciales, y en el momento en que muchos niños se imaginaban lo increíble que sería poder aprender esas cosas, yo tenía la oportunidad de hacerlo. Recuerdo que cuando era pequeña me sentía muy orgullosa de poder decir, “veis, yo puedo hacerlo de verdad”. Cuando tenía seis o siete años mi padre ya se dedicaba a la enseñanza, y empezó a mostrarme algo de gongfu de Shaolin. Era muy divertido aprenderlo, tengo recuerdos muy felices de aquella época.


Cuando entrevistamos a su padre nos contaba que su abuelo le enseñó de pequeño Shaolin para la flexibilidad, en la adolescencia Xingyi para que adquiriera potencia y rapidez, y por último Taiji para desarrollar la sensibilidad y la inteligencia. ¿A usted le enseñaron igual?

Sí, supongo que esa es la tradición familiar. (ríe) Y creo que tiene bastante sentido. Cuando eres pequeña tienes mucha flexibilidad, y el gongfu de Shaolin te pone en muy buena forma, y además es muy bonito, muy divertido, y puedes presumir. (ríe) Recuerdo que cuando iba al colegio los niños me gastaban bromas y se burlaban un poco de mí porque aprendía Wushu y Shaolin, se ponían a hacer gestos como imitando las películas de artes marciales. Y había un niño que quería como ponerme a prueba, ver qué era capaz de hacer. No recuerdo muy bien cómo fue, pero yo salía por la puerta y él intentó hacer algo, no de verdad, sino como un amago de ataque o algo así, en plan tonto. Pero aquella vez se pasó un poco, fue demasiado lejos, y no sé, instintivamente pensé, “vale, te voy a enseñar lo que sé hacer”. Y entonces lancé una patada, sin tocarle, claro, y le puse el pie junto a la cabeza. Recuerdo que se quedó helado, paralizado, pero lo mejor es que a mí me pasó lo mismo, me quedé igual, bloqueada, sin saber qué hacer. Me sentí mal, tenía la sensación de que no debía haberlo hecho, porque normalmente no hacía caso a aquel tipo de bromas. El caso es que me di media vuelta y me fui muy cortada, sin decir nada, pero bueno, aquel niño no se me volvió a acercar. (ríe)


A veces les ocurre a los profesores varones que alguien quiere poner a prueba sus habilidades marciales. ¿Le ha ocurrido a usted algo parecido como profesora de Taiji?

No, la verdad es que a mí no me ha ocurrido. Sólo de pequeña o de joven en el colegio, pero nunca era nada serio. Y bueno, toco madera, espero que no me ocurra tampoco en el futuro. No, en general la gente es muy amable y educada y nunca se me ha acercado nadie de una forma agresiva o competitiva. Pero en Inglaterra hay un buen número de profesores varones que tienen una orientación marcial bastante marcada, que participan en competiciones o que forman a alumnos que compiten. En esos casos es más fácil que alguien quiera desafiarte o probar tus habilidades, y bueno, si esa es la orientación que has elegido, de alguna forma es lo que buscas, y no debería sorprenderte o molestarte.

fy10Quizá las mujeres que enseñamos Taiji presentamos una imagen un poco más pacífica, aunque tampoco se puede generalizar, pero creo que podemos enseñar de una forma un poco más equilibrada, para potenciar la salud y la relajación, aunque también expliquemos e incorporemos las técnicas a la práctica. Yo pienso que es muy importante comprenderlas y ser capaz de demostrarlas y explicarlas. Aunque evidentemente no todo el mundo quiere entrenar las técnicas utilizándolas de una forma real para empujar, para hacer proyecciones, etc. Por eso pienso que es importante entenderlas, pero no creo que sea esencial practicarlas constantemente. Sin duda para algunas personas el objetivo principal es dominar las técnicas, utilizarlas y hacer que funcionen. En cualquier caso es evidente que practicar empuje de manos y trabajar técnicas con un compañero te permite dar un paso más, llegar más lejos y profundizar en el Taiji.


 
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