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Nº 18 - Verano 2009

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EL TAICHI EN EL EMBARAZO
Y EL PARTO (I)

Arieh Lev Breslow


En el mundo del Taijiquan existen escasas indicaciones verbales o escritas acerca de cómo practicar durante el embarazo, y casi ninguna sobre lo que la práctica puede aportar en la preparación y la vivencia de un momento tan crucial e importante como es el parto. Este artículo trata de aportar al respecto las experiencias personales de tres mujeres muy próximas al autor. Describe el modo consciente y abierto con el que ellas abordaron su preparación al alumbramiento practicando Taichi y cómo aplicaron sus principios en el proceso de dar a luz a sus bebés.

 

Mi esposa, Anne, me dijo una vez que toda mujer embarazada sueña con vivir un parto ideal. Las mujeres desean tener una gestación normal y sin complicaciones, dar a luz de forma rápida e indolora y, por supuesto, tener un bebé sano. La mayoría, además, intenta encontrar la técnica o el método que les permita hacer realidad este sueño. El Dr. Grandy Read es el creador de la expresión “parto natural” y uno de los pioneros en este campo. En sus teorías defiende que es posible disminuir los dolores del alumbramiento con una preparación adecuada que ayude a reducir el miedo y la tensión de la futura madre. Del mismo modo, Lamaze, cuyo método cuenta hoy día con numerosas seguidoras, hace hincapié en la preparación para el parto a través de técnicas 01emb1psicológicas específicas orientadas a que la mujer aprenda a responder de manera positiva durante las contracciones. El Dr. Frederick Leboyer, otro innovador en este campo, defendía de forma muy convincente “un nacimiento sin violencia”.

Si consultamos la sección de salud y cuidados infantiles de cualquier librería importante, es fácil encontrar una gran cantidad de libros sobre el ejercicio y el parto que ensalzan, entre otros, los beneficios del Yoga y la natación. Sin embargo, no podemos encontrar ni un solo libro dedicado al Taichi y el parto. Este artículo es un esfuerzo inicial para cubrir semejante vacío. Desde aquí me gustaría compartir con los lectores las experiencias que han tenido con el alumbramiento algunas de mis alumnas y mi propia esposa, que también es profesora de Taichi.


Los cambios

Hace poco una de mis alumnas, Victoria, se quedó embarazada de su primer hijo pocos meses antes de iniciar un viaje al extranjero. Al volver su cuerpo había sufrido una enorme transformación, y los cambios del embarazo la habían tomado por sorpresa. Ella, que siempre había tenido una constitución menuda y delgada, había desarrollado a velocidad asombrosa una Victoriatripa grande y prominente que trastornó su sentido del equilibrio. También había engordado, lo que añadía aún más presión sobre los músculos de las piernas. Cuando se incorporó a las clases, sus movimientos me recordaban a los de una adolescente desgarbada. Había dejado de ser la mujer de movimientos gráciles que realizaba la forma de Taichi con tanta belleza.

Durante las vacaciones no había practicado demasiado, y al verla ejecutar la forma me di cuenta de que su cuerpo ya no estaba bien alineado. Se quejaba de molestias en la espalda y se cansaba con facilidad. Era evidente que había perdido el punto de equilibrio vertical en la parte superior del cuerpo, pero gracias a sus conocimientos de Taichi pudo recuperar pronto el buen camino. Al concentrarse en los principios del Taichi mientras hacía la forma, consiguió llevar a cabo rápidamente los ajustes que necesitaba.

Mi trabajo con ella se centró en recordarle que debía elevar la cabeza como si estuviera suspendida del techo y “hundirse” en las articulaciones de la cadera. La columna recuperó el alineamiento y se alivió la presión sobre la zona lumbar. Además, al practicar la forma de manera regular aplicando el principio de la división de peso, sus piernas empezaron a recobrar la fuerza y le proporcionaron una base sólida para el tronco.



Victoria recuperó rápidamente su gracia natural, continuó practicando Taichi durante todo el embarazo e incluso llegó a desarrollar una raíz más fuerte que antes. “Como soy pequeña -decía- siempre me han empujado. Me gustó sentirme sólida como una roca, más segura, y confiar en que tendría un parto fácil y un bebé sano”.

01emb2Aunque nuestro cuerpo está siempre en continuo cambio, no existe una transformación más rápida y radical que la del embarazo. El Taichi tiene la capacidad de fortalecer el cuerpo femenino y proporcionar seguridad a la mujer. La habilidad de integrar la postura y mantenerse relajada y flexible puede prepararla para la apertura del canal del parto. En lugar de resistirse al proceso de dar a luz y a la posibilidad del dolor, puede colaborar con la naturaleza en la creación del espacio necesario para que su hijo llegue al mundo.

El Taichi dio a Victoria un sentimiento de control, la sensación de estar en posesión de su mente y su cuerpo. Y comenzó a confiar en sí misma y en su capacidad para adaptarse a las circunstancias, una actitud clave al acometer grandes empresas como la de un parto.


Del cuerpo a la mente

La forma de Taichi puede ser útil en la sala de partos porque favorece la sensación de bienestar y además proporciona una actividad constructiva durante la espera entre contracciones. Durante el nacimiento de nuestro primer hijo, Anne y yo repetimos la forma incontables veces. Parábamos cuando venían las contracciones y seguíamos cuando pasaban. Para mí resultó muy útil, porque aquello me permitía compartir con mi esposa algo que ambos conocíamos y que era bueno para la salud.

Pero existen otras maneras menos obvias en las que el Taichi puede ser de ayuda durante el parto. La mayoría de los estudiantes de Taichi interiorizan gradualmente el principio de song, es decir, la capacidad de relajación interna. Anne y yo nos dimos cuenta de que era posible utilizar el concepto de la relajación interior y la suavidad para crear las condiciones que favorecen un parto más leve y menos doloroso. Pensamos que, si una mujer se mantiene relajada y respira con profundidad durante el parto, es probable que experimente un alumbramiento más sencillo que si está tensa y tiene miedo al dolor y a lo desconocido.

AnneAnne siguió su propio proceso desde el nacimiento de nuestro primer hijo hasta el cuarto. Durante el parto pasó de hacer hincapié en trabajar la forma de Taichi a practicar casi exclusivamente con la mente y las técnicas de visualización. Esta evolución refleja el proceso natural que se produce en cualquier practicante de Taichi después de muchos años de práctica y estudio. Es decir, se utiliza menos el cuerpo y más la mente. En los dos primeros partos, Anne empleó la forma como “algo positivo que podía hacer”. En el tercero y el cuarto prescindió de la secuencia de movimientos, sin que eso significase dejar de hacer Taichi, ya que es un arte marcial basado en el trabajo interno que hacemos al ejecutar los movimientos de la forma. Este tipo de práctica puede y debería estar presente en cualquier circunstancia: mientras conducimos un autobús, cuando estamos sentados escribiendo en una mesa o al dar a luz. El conocido experto en Taichi ya desaparecido, Jou Tsung-hwa, me dijo en una ocasión que debía desarrollar una doble mirada: una exterior, que se dirige hacia fuera y ve el mundo tal y como es, y otra interior, que se dirige hacia dentro e influye sobre los órganos internos y la energía del cuerpo. Normalmente se descuida el terreno de la mirada interior y, de hecho, algunas técnicas animan a cultivar el enfoque opuesto al hacer hincapié en la concentración en un punto externo, como ocurre en el método de Lamaze. La combinación de principios del Taichi como la relajación activa (song) y el no oponer resistencia a la fuerza, puede ser un aliado sólido y eficaz tanto para la mujer embarazada como para su pareja. La mirada interior fue muy importante en los partos de mi mujer y dos de mis alumnas, Elisheva y Naomi, que han sido madres recientemente.


La clave está en la relajación

La mayoría de las personas teme al dolor. Durante una visita al hospital, antes del nacimiento de su primer hijo, Naomi oyó los gritos de una mujer que estaba dando a luz. Como es lógico, se asustó y pensó si también ella gritaría de dolor en su propio parto. No es raro que incluso las mujeres que ya han tenido varios hijos sufran ataques de miedo intenso cuando entran en el hospital. Son conscientes de que puede ocurrir cualquier cosa. Ninguna técnica, ni siquiera la del Taichi, puede ofrecer garantías absolutas. Dar a luz es un acontecimiento lleno de misterio y peligro, y también maravilloso. Como nos enseña el Taichi, durante las transiciones es cuando somos más vulnerables, sobre todo cuando hay mucho en juego. Anne y yo, que perdimos un hijo a consecuencia del Síndrome de Muerte Súbita Infantil (S.M.S.I.) somos muy conscientes de la fragilidad de un recién nacido.



01emb3Hace poco que Elisheva tuvo a su cuarto hijo. Me contó que durante el embarazo se había sentido inquieta y que al acercarse la fecha en la que salía de cuentas la inquietud se transformó con rapidez en miedo. Me dijo que cuando hacía la forma sentía que acumulaba fuerzas tanto física como internamente para hacer frente al parto. Y también que el Taichi le había hecho ver que podía ser fuerte y mantenerse relajada al mismo tiempo. Para ella, la práctica fue un modo suave de ser fuerte.

Una de las ideas más importantes en la práctica del Taichi es la de no oponer resistencia a la fuerza. Mahatma Ghandi denominaba su doctrina espiritual y política “la resistencia pasiva al mal”. La cultura china tiene un concepto similar de pasividad, wu wei, que significa “no acción de acuerdo con las leyes de la Naturaleza”. Mucho antes que Gandhi, Lao Zi escribía en el capítulo 78 del Dao De Jing:

Nada en el mundo es más suave y blando que el agua.
Y sin embargo, en el combate
contra lo sólido y lo fuerte no tiene igual.
Lo suave supera a lo duro;
lo blando supera a lo duro.
Todo el mundo conoce este principio,
pero nadie lo pone en práctica.

El agua representa el ejemplo perfecto del wu wei en acción, porque sigue su curso sin ofrecer resistencia y, sin embargo, puede cubrir o erosionar gradualmente cualquier cosa que se ponga en su camino. El Gran Cañón es la imagen perfecta del poder del agua. ¿Qué fuerza puede oponerse a las mareas? No es una casualidad que el agua, con su ligereza y capacidad para sostener algo a flote, sea el medio perfecto para proteger al bebé dentro del vientre materno.

El agua, además, puede ser relajante para la futura madre. Naomi y Elisheva pasaban largos ratos en el jacuzzi, donde la calidad, la liviandad y el burbujeo del agua les ayudaba a relajarse y a sentirse seguras. Anne, sin embargo, prefería no utilizarlo. Una lección importante del Taichi es que debemos escuchar y seguir nuestra voz interior, no hacer lo que otros nos digan que hagamos. Desde luego, esto no es nada fácil, sobre todo en un hospital. ElishevaPor eso, es necesario que las embarazadas cuenten con todo un sistema de apoyo formado por su pareja, sus amigos y un equipo sanitario receptivo. Elegir el hospital y el apoyo adecuados es un requisito fundamental para que la experiencia del parto sea satisfactoria.

En los clásicos del Taichi se dice: “muévete como un gran río”. El río, en su fluir, transmite el sentido de suavidad y de propósito. Si una roca obstruye la corriente, el río la sortea rodeándola o cubriéndola. De igual modo, en Taichi se hace frente a la agresión mediante la relajación y la suavidad. Esto nos permite mantener una actitud receptiva hacia la energía de un oponente, para poder alejarla de nuestro centro y neutralizarla en el vacío. Estas ideas se pueden aplicar al proceso del parto. Tras el nacimiento de su hija, Naomi me explicó del siguiente modo cómo había usado la idea de wu wei: “Puedes reaccionar al dolor como si fuera algo dirigido en contra tuya que intenta hacerte daño. Esto te hace responder con dureza y rigidez. Pero si te relacionas con el dolor como si fuera un proceso positivo que te ayuda, no sientes necesidad de resistir y estás en posición de tomar el control de esas fuertes contracciones musculares. Es como aceptar la agresión de tu oponente y utilizarla en tu propio beneficio”.

La experiencia del parto que tenga cada uno depende, en gran medida, de las decisiones que tomen los padres. Elisheva me dijo que cuando se dio cuenta de que estaba a punto de dar a luz, sencillamente cambió de actitud. Teniendo en cuenta que este iba a ser su cuarto hijo y, seguramente, el último, estaba decidida a hacer todo lo que estuviera en su mano para que fuera el mejor parto, y así fue. El Taichi nos enseña a utilizar la mente de acuerdo con el cuerpo. En términos de Taichi, la mente es el comandante y el cuerpo su ejército.

Para utilizar el Taichi durante el alumbramiento deben ponerse en práctica las ideas de suavidad y relajación mencionadas incorporándolas a la forma instintiva de responder al parto. El Taichi enseña lo que el recién nacido sabe de forma natural. La resistencia a la fuerza es la armadura que adoptamos para defendernos contra un mundo hostil y, a menudo, violento. No es fácil hacer nuestra la sabiduría de Lao Zi, según la cual lo suave siempre supera a lo duro. Cuando nos pregunta: “¿Puedes ser como un recién nacido?” La respuesta es que sí se puede ser más suave, más flexible y más resistente, pero requiere tiempo, trabajo y constancia.



El empuje de manos es el ejercicio de Taichi en el que dos compañeros aprenden a empujar y ceder de manera espontánea. Normalmente, cuando una persona recibe un empujón, la reacción más natural es la de oponer resistencia a la fuerza. Anne lo expresaba de esta manera: “Cuando a una persona la empujan, su impulso es devolver lo que le han arrojado, pero no hacer nada, relajarse y dejarse llevar, supone también realizar una acción. Necesitamos desarrollar mayor confianza en nosotros mismos, en que no pasa nada porque nos empujen y que podemos ser vulnerables y dejar de controlar”. Para ella esta actitud desempeña un papel muy importante en los difíciles momentos de un parto, de una transición: “Durante el parto, la mujer siente que debería ser más activa y que si no lo es, está haciendo algo mal. Yo creo que debe confiar en su cuerpo y permitirle que se relaje por completo”.

A medida que Anne profundizó en su comprensión y práctica del Taichi fue capaz de aplicar estas ideas a sus propios partos. La experiencia obtenida le dio mayor seguridad en sí misma y le permitió tomar el control durante su tercer y cuarto embarazos.


La segunda parte de este trabajo expone los posibles usos de conceptos como el equilibrio, el enraizamiento y la espontaneidad durante el parto.

Este artículo pertenece a la obra In the Garden of My Teachers, Essays and Writings on Taijiquan: 1987-2007. Almond Blossom Press. Jerusalén, 2008.

Traducción: Ángeles Sánchez Caballero
Fotografías: Archivo del autor
Ilustraciones: Teresa Rodríguez


Arieh Lev Breslow practica Taichichuan desde hace más de treinta años. Ha enseñado Taichi y Chikung en Europa, Israel y Estados Unidos. Es autor de libros sobre Taichichuan, Chikung y meditación. Enseña Taichi en Jerusalén.
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