Artículos Todos los artículos (Lista) EL TAICHI EN EL EMBARAZO Y EL PARTO (I)
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01emb3Hace poco que Elisheva tuvo a su cuarto hijo. Me contó que durante el embarazo se había sentido inquieta y que al acercarse la fecha en la que salía de cuentas la inquietud se transformó con rapidez en miedo. Me dijo que cuando hacía la forma sentía que acumulaba fuerzas tanto física como internamente para hacer frente al parto. Y también que el Taichi le había hecho ver que podía ser fuerte y mantenerse relajada al mismo tiempo. Para ella, la práctica fue un modo suave de ser fuerte.

Una de las ideas más importantes en la práctica del Taichi es la de no oponer resistencia a la fuerza. Mahatma Ghandi denominaba su doctrina espiritual y política “la resistencia pasiva al mal”. La cultura china tiene un concepto similar de pasividad, wu wei, que significa “no acción de acuerdo con las leyes de la Naturaleza”. Mucho antes que Gandhi, Lao Zi escribía en el capítulo 78 del Dao De Jing:

Nada en el mundo es más suave y blando que el agua.
Y sin embargo, en el combate
contra lo sólido y lo fuerte no tiene igual.
Lo suave supera a lo duro;
lo blando supera a lo duro.
Todo el mundo conoce este principio,
pero nadie lo pone en práctica.

El agua representa el ejemplo perfecto del wu wei en acción, porque sigue su curso sin ofrecer resistencia y, sin embargo, puede cubrir o erosionar gradualmente cualquier cosa que se ponga en su camino. El Gran Cañón es la imagen perfecta del poder del agua. ¿Qué fuerza puede oponerse a las mareas? No es una casualidad que el agua, con su ligereza y capacidad para sostener algo a flote, sea el medio perfecto para proteger al bebé dentro del vientre materno.

El agua, además, puede ser relajante para la futura madre. Naomi y Elisheva pasaban largos ratos en el jacuzzi, donde la calidad, la liviandad y el burbujeo del agua les ayudaba a relajarse y a sentirse seguras. Anne, sin embargo, prefería no utilizarlo. Una lección importante del Taichi es que debemos escuchar y seguir nuestra voz interior, no hacer lo que otros nos digan que hagamos. Desde luego, esto no es nada fácil, sobre todo en un hospital. ElishevaPor eso, es necesario que las embarazadas cuenten con todo un sistema de apoyo formado por su pareja, sus amigos y un equipo sanitario receptivo. Elegir el hospital y el apoyo adecuados es un requisito fundamental para que la experiencia del parto sea satisfactoria.

En los clásicos del Taichi se dice: “muévete como un gran río”. El río, en su fluir, transmite el sentido de suavidad y de propósito. Si una roca obstruye la corriente, el río la sortea rodeándola o cubriéndola. De igual modo, en Taichi se hace frente a la agresión mediante la relajación y la suavidad. Esto nos permite mantener una actitud receptiva hacia la energía de un oponente, para poder alejarla de nuestro centro y neutralizarla en el vacío. Estas ideas se pueden aplicar al proceso del parto. Tras el nacimiento de su hija, Naomi me explicó del siguiente modo cómo había usado la idea de wu wei: “Puedes reaccionar al dolor como si fuera algo dirigido en contra tuya que intenta hacerte daño. Esto te hace responder con dureza y rigidez. Pero si te relacionas con el dolor como si fuera un proceso positivo que te ayuda, no sientes necesidad de resistir y estás en posición de tomar el control de esas fuertes contracciones musculares. Es como aceptar la agresión de tu oponente y utilizarla en tu propio beneficio”.

La experiencia del parto que tenga cada uno depende, en gran medida, de las decisiones que tomen los padres. Elisheva me dijo que cuando se dio cuenta de que estaba a punto de dar a luz, sencillamente cambió de actitud. Teniendo en cuenta que este iba a ser su cuarto hijo y, seguramente, el último, estaba decidida a hacer todo lo que estuviera en su mano para que fuera el mejor parto, y así fue. El Taichi nos enseña a utilizar la mente de acuerdo con el cuerpo. En términos de Taichi, la mente es el comandante y el cuerpo su ejército.

Para utilizar el Taichi durante el alumbramiento deben ponerse en práctica las ideas de suavidad y relajación mencionadas incorporándolas a la forma instintiva de responder al parto. El Taichi enseña lo que el recién nacido sabe de forma natural. La resistencia a la fuerza es la armadura que adoptamos para defendernos contra un mundo hostil y, a menudo, violento. No es fácil hacer nuestra la sabiduría de Lao Zi, según la cual lo suave siempre supera a lo duro. Cuando nos pregunta: “¿Puedes ser como un recién nacido?” La respuesta es que sí se puede ser más suave, más flexible y más resistente, pero requiere tiempo, trabajo y constancia.


 
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