Artículos Todos los artículos (Lista) EL TAICHI EN EL EMBARAZO Y EL PARTO (I)
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Victoria recuperó rápidamente su gracia natural, continuó practicando Taichi durante todo el embarazo e incluso llegó a desarrollar una raíz más fuerte que antes. “Como soy pequeña -decía- siempre me han empujado. Me gustó sentirme sólida como una roca, más segura, y confiar en que tendría un parto fácil y un bebé sano”.

01emb2Aunque nuestro cuerpo está siempre en continuo cambio, no existe una transformación más rápida y radical que la del embarazo. El Taichi tiene la capacidad de fortalecer el cuerpo femenino y proporcionar seguridad a la mujer. La habilidad de integrar la postura y mantenerse relajada y flexible puede prepararla para la apertura del canal del parto. En lugar de resistirse al proceso de dar a luz y a la posibilidad del dolor, puede colaborar con la naturaleza en la creación del espacio necesario para que su hijo llegue al mundo.

El Taichi dio a Victoria un sentimiento de control, la sensación de estar en posesión de su mente y su cuerpo. Y comenzó a confiar en sí misma y en su capacidad para adaptarse a las circunstancias, una actitud clave al acometer grandes empresas como la de un parto.


Del cuerpo a la mente

La forma de Taichi puede ser útil en la sala de partos porque favorece la sensación de bienestar y además proporciona una actividad constructiva durante la espera entre contracciones. Durante el nacimiento de nuestro primer hijo, Anne y yo repetimos la forma incontables veces. Parábamos cuando venían las contracciones y seguíamos cuando pasaban. Para mí resultó muy útil, porque aquello me permitía compartir con mi esposa algo que ambos conocíamos y que era bueno para la salud.

Pero existen otras maneras menos obvias en las que el Taichi puede ser de ayuda durante el parto. La mayoría de los estudiantes de Taichi interiorizan gradualmente el principio de song, es decir, la capacidad de relajación interna. Anne y yo nos dimos cuenta de que era posible utilizar el concepto de la relajación interior y la suavidad para crear las condiciones que favorecen un parto más leve y menos doloroso. Pensamos que, si una mujer se mantiene relajada y respira con profundidad durante el parto, es probable que experimente un alumbramiento más sencillo que si está tensa y tiene miedo al dolor y a lo desconocido.

AnneAnne siguió su propio proceso desde el nacimiento de nuestro primer hijo hasta el cuarto. Durante el parto pasó de hacer hincapié en trabajar la forma de Taichi a practicar casi exclusivamente con la mente y las técnicas de visualización. Esta evolución refleja el proceso natural que se produce en cualquier practicante de Taichi después de muchos años de práctica y estudio. Es decir, se utiliza menos el cuerpo y más la mente. En los dos primeros partos, Anne empleó la forma como “algo positivo que podía hacer”. En el tercero y el cuarto prescindió de la secuencia de movimientos, sin que eso significase dejar de hacer Taichi, ya que es un arte marcial basado en el trabajo interno que hacemos al ejecutar los movimientos de la forma. Este tipo de práctica puede y debería estar presente en cualquier circunstancia: mientras conducimos un autobús, cuando estamos sentados escribiendo en una mesa o al dar a luz. El conocido experto en Taichi ya desaparecido, Jou Tsung-hwa, me dijo en una ocasión que debía desarrollar una doble mirada: una exterior, que se dirige hacia fuera y ve el mundo tal y como es, y otra interior, que se dirige hacia dentro e influye sobre los órganos internos y la energía del cuerpo. Normalmente se descuida el terreno de la mirada interior y, de hecho, algunas técnicas animan a cultivar el enfoque opuesto al hacer hincapié en la concentración en un punto externo, como ocurre en el método de Lamaze. La combinación de principios del Taichi como la relajación activa (song) y el no oponer resistencia a la fuerza, puede ser un aliado sólido y eficaz tanto para la mujer embarazada como para su pareja. La mirada interior fue muy importante en los partos de mi mujer y dos de mis alumnas, Elisheva y Naomi, que han sido madres recientemente.


La clave está en la relajación

La mayoría de las personas teme al dolor. Durante una visita al hospital, antes del nacimiento de su primer hijo, Naomi oyó los gritos de una mujer que estaba dando a luz. Como es lógico, se asustó y pensó si también ella gritaría de dolor en su propio parto. No es raro que incluso las mujeres que ya han tenido varios hijos sufran ataques de miedo intenso cuando entran en el hospital. Son conscientes de que puede ocurrir cualquier cosa. Ninguna técnica, ni siquiera la del Taichi, puede ofrecer garantías absolutas. Dar a luz es un acontecimiento lleno de misterio y peligro, y también maravilloso. Como nos enseña el Taichi, durante las transiciones es cuando somos más vulnerables, sobre todo cuando hay mucho en juego. Anne y yo, que perdimos un hijo a consecuencia del Síndrome de Muerte Súbita Infantil (S.M.S.I.) somos muy conscientes de la fragilidad de un recién nacido.


 
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