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Nº 18 - Verano 2009

calpunt

PUNTOS VITALES
PARA LA PRÁCTICA (IV):
LAOGONG

Georges Saby


D entro de su recorrido por los principales puntos de acupuntura, el autor se detiene ahora en el estudio del punto Laogong, desgranando en este artículo sus funciones, matices y esferas de influencia.


Laogong (MC8) es un punto de acupuntura perteneciente al meridiano del Maestro del Corazón. Se encuentra situado en la palma de la mano, cerca de la base del dedo anular. En el campo del Qigong el Laogong engloba una zona circular más amplia localizada en la palma de la mano, que abarca los puntos de acupuntura 7 y 8 del canal energético Maestro del Corazón.

La traducción literal de Laogong puede ser «palacio del trabajo». El sentido de este gong nos acerca a la noción presente en el Qigong de obra artesanal bien acabada, de trabajo manual y pericia. El valor del trabajo manual, expresión práctica de la inteligencia humana, se encuentra aquí resaltado por la asociación del término gong con lao. Su significado es palacio, centro de residencia del emperador o bien, según la visión tradicional china, centro del mundo. manos1China se autoproclamaba «el Imperio del Centro» y su centro físico era el palacio del emperador. En la lengua popular francesa se expresa una concordancia de la mano con esta idea de palacio del trabajo, pero por una vía opuesta, en la expresión «no mover ni un dedo», cuando la pereza provoca una parálisis del impulso vital y obstruye toda posibilidad de realización.

Este meridiano es conocido también como constrictor del corazón y pericardio. En la medicina tradicional china, este canal energético tiene la función de proteger al corazón en su calidad de órgano y también a la persona, considerándolo como centro espiritual. El Maestro del Corazón tiene la misma función que la guardia cercana al emperador y sus consejeros privados, es decir, crear un entorno que le mantenga protegido. Así, el pericardio juega el papel de guardián de la puerta del emperador.

En relación con esta imagen extraída de la antigua civilización china, la función de este meridiano consiste en administrar, en un sentido psicológico, el flujo de todo lo que viene al encuentro de nuestro corazón y nuestra alma. Dentro de la multitud de estímulos que nos llegan, hay algunos que son positivos y otros que no. El papel del guardián es seleccionar y autorizar solamente los elementos que son positivos para nosotros. Como defensor de nuestro corazón este sistema orgánico es de una importancia vital y cuando se encuentra desbordado entramos en un estado de confusión emocional y/o psíquica.

Desde un punto de vista más fisiológico, este canal protege al órgano del corazón y a toda nuestra esfera cardiaca. Por eso se encuentra implicado en los infartos de miocardio, ya que es responsable del buen funcionamiento venoso y arterial existente alrededor del corazón.

La sensibilidad particularmente fina que posee la mano humana se encuentra localizada alrededor de la zona de Laogong. Podemos considerar este punto como el eje de una rueda alrededor del cual convergen siete radios: los cinco dedos y los dos huesos del antebrazo, el cúbito y el radio. manos2Este centro sensible es un palacio abierto, una puerta que puede batir en ambos sentidos. A nivel energético este mecanismo funciona como una bomba que por un lado recibe y aspira la energía y, acelerando su movimiento, la restituye y reenvía.

En la tradición del Qigong podemos encontrar numerosos ejercicios de bombeo en los que se utiliza la apertura y cierre de ciertas zonas o guas. En las artes marciales chinas tanto externas como internas se aplica este tipo de ejercicios del Qigong. Por ejemplo, dentro del Boxeo de los Ocho Trigramas o Baguazhang, a veces ejecutamos este movimiento particular de bombeo durante la práctica de las ocho palmas principales. De esta forma podemos sentir el universo y también a un oponente, puesto que se trata de un arte marcial, para emitir energía en su contra o golpearle con mayor intensidad.



El feng shui del suelo

Puede parecer pueril, infantil e irrealista el hecho de entrenarnos para sentir el campo periférico que puede existir alrededor de un árbol, mezclar el nuestro con el suyo e incluso dialogar sensitivamente con él. Esto parece francamente estúpido desde el punto de vista que exponen los científicos racionalistas más duros acerca del mundo de lo visible. Sin embargo, en el mundo de la sensación esto es muy posible, y las personas que realizan este tipo de prácticas tienen una vivencia objetiva y realista.

zahoriEsta realidad proviene de la parte menos visible del mundo y de nuestra existencia, y a veces tiene efectos directos en el ámbito de lo manifiesto. Por ejemplo, cuando situamos las manos en la posición correspondiente a la palma de la tierra en el Baguazhang, la sensibilidad puede indicarnos cuáles son las zonas sanas o malsanas de un terreno, sintiéndolas al pasar justo por encima, como un zahorí con sus varillas de avellano.

Lo que me permite hablar de estas cosas sin tener la impresión de ser extravagante es la constatación que he vivido objetiva y repetidamente de que numerosas personas que tienen la sensibilidad despierta, sin ponerse de acuerdo, encuentran en un terreno cualidades idénticas en las mismas zonas espaciales. Esta posibilidad se revela cada vez más factible cuando se efectúa el test de forma «científica», sin que las personas que hacen el testaje se hayan visto antes ni haya habido comunicación entre ellos.


La imposición de manos

De la misma manera la palma de la tierra del Baguazhang se encuentra relacionada con la noción de lo que en otro tiempo en occidente llamamos imposición de manos y cuyo significado se recogió, un siglo atrás y tal vez por error, bajo el término de magnetismo. Los intentos intelectuales que apuntan a dar una base científica a la imposición de manos asociándola con el magnetismo han ofrecido a los paladines de las ciencias llamadas «exactas» un incentivo para la controversia. Así, han tenido la oportunidad de oponerse a uno de los métodos terapéuticos más antiguos que existen y rebatir su eficacia. Pero no porque haya en un sector social algunos charlatanes hay que rechazar la integridad de este método. En el fondo la imposición de manos no se opone a la ciencia y es algo sano mientras no se considere superior o pretenda reemplazar a la medicina científica, puesto que ambas son de gran interés.

manos4Con la imposición de manos entramos en el aspecto de restitución de la energía característico del punto Laogong. La energía pasa naturalmente a través de la mano y nosotros, de alguna forma, no tenemos nada que hacer. Existen numerosos métodos para esto, pero todos emplean la mano y el Laogong. Esta práctica a menudo se acompaña de una actitud espiritual pero funciona con independencia de cual sea la religión que practiquemos, incluso si somos ateos. La fe, el Espíritu Santo o el Qi no son propiedad de nadie. A occidente han llegado desde Japón los métodos de Yuki y después, de forma más reciente, el Reiki. La tradición china prescinde del concepto de Dios. Más bien orienta su pensamiento hacia una noción de armonía universal a la cual intenta adherirse íntimamente la persona que impone sus manos.

En el Qigong terapéutico chino se utiliza la proyección del Qi a través del punto Laogong. Entre los que usan este método aunque sólo sea una vez, existen personas muy eficaces y competentes y otras que es mejor evitar debido a su falta de seriedad. En el fondo la calidad no es una cuestión de disciplina o del sector determinado al que se pertenezca, sino más bien tiene que ver con la humanidad de la persona. En todos los ámbitos hay gente buena y otros que lo son menos.


El masaje del Laogong

El método de la relajación coreana se parece a los masajes pero en relación a ellos presenta una gran diferencia. En la relajación occidental que se ha importado de la India, como por ejemplo el Yoga Nidra, una persona tumbada persigue un viaje interior conducida por un guía de voz suave y un poco cavernosa. Durante la relajación coreana la persona está tumbada y se abandona a manos expertas en las técnicas vibracionales y no se pronuncia una sola palabra. El receptor adopta cada vez diferentes posturas mientras se le hace vibrar su cuerpo a través de un impulso manual preciso que se va desplazando y que incluye a veces al mismo tiempo un ligero estiramiento.



manos3El masaje cuidadoso de la zona de Laogong sobre el punto MC5 produce un efecto universalmente relajante que aporta un raro placer. El brazo del receptor se encuentra suspendido, su mano está sujeta firmemente por el pulgar y el dedo pequeño del masajista. Entonces se le masajea la musculatura de la mano utilizando de manera alterna los dos dedos pulgares, como si las patas aterciopeladas de un gato bailasen por ella.


Sentir el campo periférico

De la misma forma que la mano puede curar a través de su imposición puede también sentir el campo periférico de un adversario y utilizar esta sensibilidad como fuente de información. La mayor parte del tiempo durante una situación de combate solemos emplear la vista, pero los practicantes avanzados usan todos sus sentidos.

En el Taijiquan algunas prácticas antiguas de tuishou exigen que el practicante desarrolle el tacto como otra fuente de información durante el combate a distancia corta. Se trata de ejercicios específicos de «manos pegajosas» destinados no sólo al desarrollo de la capacidad para absorber, desviar o rechazar, sino también a sentir la dirección de un ataque antes de que se desencadene. Además, este tipo de entrenamiento se realiza con los ojos cerrados. Una vez que la sensibilidad táctil se encuentra bien desarrollada, aquellos que se encuentren motivados pueden intentar utilizar la piel como un sexto sentido, que llegará a ser un detector periférico para el combate a distancia media o larga.

ceram1Hace falta decir que este tipo de práctica concierne a los apasionados y especialistas, puesto que son pocas las personas que desarrollan completamente esta capacidad. Uno entra en el terreno de lo misterioso de una forma mucho más natural de lo que parece cuando utiliza hasta el extremo uno de sus sentidos. Y cuando nos encontramos a una distancia respetable del compañero necesitamos una gran sensibilidad para detectar los fallos energéticos de su campo periférico.

Para el ser humano esta sensibilidad del punto Laogong es un automatismo animal más o menos despierto. Inconscientemente estamos siempre en contacto con la posibilidad de estar informados de este modo. Nuestro cerebro posee una parte profunda llamada «cerebro reptiliano» que funciona a través de automatismos. Instintivamente nos guía en lo cotidiano muy a menudo. Por ejemplo, nos lleva a querer o a no apreciar en absoluto a tal o cual persona de forma instantánea e irreflexiva, y a querer o no frecuentarla, a aceptarla o evitarla. Y eso nos conduce de vuelta a la relación del punto Laogong con la función que tiene el meridiano de acupuntura Maestro del Corazón como protector del  corazón. Es suficiente estrechar la mano de alguien para sentir, evaluar y hacerse una idea de la impresión que se ha recibido.

La zona Laogong es extremadamente sensible a todo aspecto de la relación con el entorno. Una mano flexible puede ser también callosa, y aun así revelar una armonía que se convierte en el palacio del trabajo descrito por la antigua tradición china, un lugar donde el emperador puede acudir a descansar y trabajar.


Traducción al español: Mayte Foulquié
Fotografías de manos: Teresa Rodríguez


George Saby
lleva más de treinta años practicando y enseñando artes marciales internas, entre ellas Taijiquan de los estilos Yang antiguo, Chen y Wu, Bagua Zhang estilo Jiang Rong Jiao y Cao Yi Shen, y diferentes técnicas de Qigong. Además es terapeuta de Shiatsu Iokai y masaje chino Tui Na.
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