Artículos Todos los artículos (Lista) PUNTOS VITALES PARA LA PRÁCTICA (IV): LAOGONG
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manos3El masaje cuidadoso de la zona de Laogong sobre el punto MC5 produce un efecto universalmente relajante que aporta un raro placer. El brazo del receptor se encuentra suspendido, su mano está sujeta firmemente por el pulgar y el dedo pequeño del masajista. Entonces se le masajea la musculatura de la mano utilizando de manera alterna los dos dedos pulgares, como si las patas aterciopeladas de un gato bailasen por ella.


Sentir el campo periférico

De la misma forma que la mano puede curar a través de su imposición puede también sentir el campo periférico de un adversario y utilizar esta sensibilidad como fuente de información. La mayor parte del tiempo durante una situación de combate solemos emplear la vista, pero los practicantes avanzados usan todos sus sentidos.

En el Taijiquan algunas prácticas antiguas de tuishou exigen que el practicante desarrolle el tacto como otra fuente de información durante el combate a distancia corta. Se trata de ejercicios específicos de «manos pegajosas» destinados no sólo al desarrollo de la capacidad para absorber, desviar o rechazar, sino también a sentir la dirección de un ataque antes de que se desencadene. Además, este tipo de entrenamiento se realiza con los ojos cerrados. Una vez que la sensibilidad táctil se encuentra bien desarrollada, aquellos que se encuentren motivados pueden intentar utilizar la piel como un sexto sentido, que llegará a ser un detector periférico para el combate a distancia media o larga.

ceram1Hace falta decir que este tipo de práctica concierne a los apasionados y especialistas, puesto que son pocas las personas que desarrollan completamente esta capacidad. Uno entra en el terreno de lo misterioso de una forma mucho más natural de lo que parece cuando utiliza hasta el extremo uno de sus sentidos. Y cuando nos encontramos a una distancia respetable del compañero necesitamos una gran sensibilidad para detectar los fallos energéticos de su campo periférico.

Para el ser humano esta sensibilidad del punto Laogong es un automatismo animal más o menos despierto. Inconscientemente estamos siempre en contacto con la posibilidad de estar informados de este modo. Nuestro cerebro posee una parte profunda llamada «cerebro reptiliano» que funciona a través de automatismos. Instintivamente nos guía en lo cotidiano muy a menudo. Por ejemplo, nos lleva a querer o a no apreciar en absoluto a tal o cual persona de forma instantánea e irreflexiva, y a querer o no frecuentarla, a aceptarla o evitarla. Y eso nos conduce de vuelta a la relación del punto Laogong con la función que tiene el meridiano de acupuntura Maestro del Corazón como protector del  corazón. Es suficiente estrechar la mano de alguien para sentir, evaluar y hacerse una idea de la impresión que se ha recibido.

La zona Laogong es extremadamente sensible a todo aspecto de la relación con el entorno. Una mano flexible puede ser también callosa, y aun así revelar una armonía que se convierte en el palacio del trabajo descrito por la antigua tradición china, un lugar donde el emperador puede acudir a descansar y trabajar.


Traducción al español: Mayte Foulquié
Fotografías de manos: Teresa Rodríguez


George Saby
lleva más de treinta años practicando y enseñando artes marciales internas, entre ellas Taijiquan de los estilos Yang antiguo, Chen y Wu, Bagua Zhang estilo Jiang Rong Jiao y Cao Yi Shen, y diferentes técnicas de Qigong. Además es terapeuta de Shiatsu Iokai y masaje chino Tui Na.
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