Artículos Todos los artículos (Lista) EL DESAFÍO DE LA TRANSFORMACIÓN... Entrevista a Tew Bunnag
E-mail Imprimir


Creo que esto es un punto clave, porque estamos hablando de un arte tradicional que ha llegado hasta la actualidad, y en mi opinión existen formas de transmitirlo que son más eficaces, más reales y sensibles a lo que está ocurriendo que el paradigma tradicional. Algo que siempre me ha preocupado y me ha fascinado es cómo salir de los límites de lo tradicional, cómo hacer algo que está vivo para la gente. Creo que es muy importante para el Taichi en nuestra época evitar la rigidez y el miedo, que no son necesarios y crean dependencia. Y no es que no aprecie a un gran maestro, pero la relación que se establece con él me parece limitada y por eso siempre he sido incapaz de adoptar ese papel.


Hace un momento ha mencionado su "otra vida". Nos gustaría mucho que nos hablase sobre su labor en Tailandia con enfermos de SIDA.

Durante muchos años he soñado con hacer algo sencillo con lo que contribuir a mejorar mi país. Desde pequeño nunca había vivido largo tiempo allí, siempre iba de visita y entonces veía muchos problemas sociales. Por otro lado también quería investigar cómo podía aplicar allí todas las cosas que había enseñado durante décadas fuera de mi país. Hace seis años decidí empezar a trabajar en un centro que acoge a niños de la calle, huérfanos o maltratados, y decidí hacerlo en una sección donde se atendía a niños y adultos con SIDA. Quería realizar alguna tarea simple, como cambiar pañales y cosas así. Poco a poco comencé a trabajar con enfermos terminales, niños que morían, y al echar mano de toda mi experiencia anterior sobre este tema, descubrí que no era tanta como para afrontar lo que tenía delante. Cada vez me fui involucrando más en este trabajo y empecé a ver cómo podía aplicar, a veces indirectamente, las cosas que había aprendido del Taichi. Por ejemplo, la sensibilidad de ofrecer un espacio a alguien para que comparta en sus últimos días algo muy problemático o difícil. Creo que esta habilidad me la ha proporcionado el entrenamiento con el Taichi y por eso he logrado percibir en las personas el espacio justo para ofrecerles la oportunidad de expresar sus dudas antes de continuar con su viaje. A veces he podido ayudar compartiendo unos ejercicios muy sencillos de Taichi, pero no me he planteado aplicarlo literalmente, ni crear un grupo en este centro. Tengo una clase en Bangkok para esto, pero es otra cosa. Mi sueño, mi visión, era conectar lo que hacía de forma personal con la vida real. Creo que a veces la trampa del que enseña, y en mi caso llevo haciéndolo más de treinta años, es que muchas veces sólo pensamos en la enseñanza, y no ponemos en práctica eso que transmitimos donde es necesario, en la vida real.

A mí me intrigaba mucho saber si esto funcionaba o no cuando se trataba de compartir, de hacer espacio, de recibir o de dar energía. Y tampoco sabía si iba a funcionar en situaciones "extremas", porque trabajar con enfermos de SIDA siempre es un desafío. No era fácil cuando empecé, y sigue sin serlo hoy, cuando miro a alguien que está consumiéndose de esa forma. A veces cuesta mucho. Pero en este momento siento que esto me ayuda a trabajarme, y tengo que buscar en la fuente de mi ser y en todo lo que he aprendido, en las prácticas espirituales y marciales, el coraje y el cariño necesarios para tratar a alguien con sinceridad y valentía en esos momentos, sin intentar escapar. Para mí está siendo una gran enseñanza personal y a veces pienso que todos los maestros de meditación, de Taichi y artes marciales, los terapeutas, etc., deberían tomarse un poco de tiempo para hacer algo así. Eso no quiere decir que tengan que hacerlo para ser mejores, sino porque resulta muy enriquecedor para los que estamos en este papel hacer algo sencillo, desafiante y real en la vida, comprobar si eso que sabemos funciona o no, y aprender a percibir el momento en que alguien te pide amor y cariño de verdad. Como ya he dicho, estos seis años han sido muy formativos y muy importantes para mí porque he podido poner en contexto toda la enseñanza que he compartido y toda mi experiencia, y me siento muy agradecido por haber tenido esta oportunidad. spirito


Este artículo ha sido posible gracias a la generosa colaboración de Enric Mus.

Fotografías: Denys Blacker, Teresa Rodríguez.


Teresa Rodríguez  es diplomada en Medicina Tradicional China y profesora de Qigong. Dirige grupos en España, Francia, Italia y Chile dedicados al Camino de la Mujer. Creadora de Tao Danza es bailarina en contextos meditativos y conciertos por la paz.
(Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Tienes que activar JavaScript para visualizarla).

www.taodanza.com


 
Banner

Entidades colaboradoras

Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner

Estadísticas

Usuarios : 3
Contenido : 871
Enlaces : 94
Páginas vistas : 3382167

Banner
Banner
Banner
Banner