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Nº 11 - Primavera 2007

CULTIVANDO EL YIN
Entrevista a Raymonde Mayer

Teresa Rodríguez


Este artículo representa una inmersión en el mundo femenino a través del Qigong creado específicamente por Mme. Liu para acompañar el desarrollo físico, energético y espiritual de la mujer. Raymonde Mayer ha sido durante muchos años alumna de Liu Ya Fei, además de practicante de Taijiquan estilo Chen de Wang Xi'an, y posee una vasta experiencia en las prácticas de Qigong. En esta charla expone los fundamentos para el cultivo del yin, centrándose en los principios corporales y energéticos que debemos seguir las mujeres para optimizar nuestro entrenamiento.


Muchas practicantes de Taijiquan y Qigong nos encontramos a menudo con que la mayoría de los grandes profesores de estas artes son hombres, puesto que este tipo de entrenamiento antaño no se transmitía a las mujeres. Debido a nuestra fisiología femenina experimentamos los procesos de la vida de manera diferente, y por eso nos resulta muy útil encontrar a una mujer que pueda explicarnos de primera mano los cambios internos que se producen en la evolución de nuestra práctica personal y que son propios de nuestra naturaleza. Aun así, en esta entrevista se exponen principios universales que pueden beneficiar a todos los que realicen este tipo de prácticas.


En el entrenamiento solemos hablar de tres niveles, Jing, Qi, Shen. ¿Qué es lo primero que les pide a sus alumnos?

Antes de hablar de energía y especialmente de la interna, tenemos que enseñar a los alumnos a reconectar con el hecho de ser humanos. Esto quiere decir que deben tomar conciencia de su verticalidad y descubrir en ellos mismos las vías de comunicación que existen entre el Cielo y la Tierra. Hay que volver a contactar con el cuerpo para conocerlo, relajarlo y abrir sus meridianos. Además, tenemos que buscar el enraizamiento para poder luego florecer, y por eso tomamos contacto con el suelo a través de los pies, relajamos las articulaciones y utilizamos visualizaciones globales del ser. Existen muchos movimientos que trabajan sobre la columna vertebral, la flexibilidad de músculos y tendones, y los órganos internos. En esta fase nos ocupamos de memorizar correctamente la forma y situar los fundamentos para poder avanzar hacia el siguiente nivel.


La segunda etapa ejercita la circulación del Qi. La práctica se centra ahora en el trabajo respiratorio, que se aplica también durante la ejecución de la forma. Una buena circulación de Qi depende de que el cuerpo esté relajado y abierto muscular y energéticamente, de modo que uno de los objetivos de esta fase es hacer circular la energía a través de la respiración, que se centra en el dantian, así como favorecer el movimiento de la energía pura y la eliminación de la impura. Para aumentar la eficacia de los ejercicios practicamos con apneas respiratorias, pero siempre sin forzar nuestras capacidades. En esta fase la energía circula por los huesos y las médulas, y ya podemos hablar de circulación interna.


 
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