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Nº 17 - Primavera 2009

Ptocali

PUNTOS VITALES
PARA LA PRÁCTICA (III):
YONG QUAN

Georges Saby


D entro de las prácticas energéticas chinas nos encontramos a menudo con que se nos pide llevar la atención a determinados puntos del cuerpo. Pero ¿cuál es el alcance de dicha acción? En esta serie de artículos el autor reflexiona sobre esta cuestión desarrollando un punto de vista que unifica la tradición oriental y occidental.


Yongquan puede traducirse como «fuente que brota» Es el primer punto del meridiano asociado al Riñón. La cualidad de este canal es shaoyin, es decir, que circula por los territorios más internos del cuerpo, en el corazón del ser energético humano, de ahí su importancia. Anatómicamente este meridiano comienza en la planta del pie. Como veremos un poco más adelante, en occidente tendemos a ser bastante negligentes en cuanto al pie, porque no solemos considerar la importancia justa que tiene en la globalidad del ser humano. La bóveda plantar, conocida por muchos, es el arco grande que va desde la parte delantera del pie hacia atrás. Este arco se encuentra hundido en las personas que tienen los pies planos y se acentúa demasiado debido a la rigidez en los casos de pies cavos.

ptoyq01Tenemos otro arco menos conocido que la bóveda plantar y más reducido, que atraviesa la parte delantera de la planta del pie en el plano frontal, siguiendo una línea que va desde el dedo gordo hasta el pequeño. El punto Yongquan está situado en el centro de ese arco. En la postura de bipedestación, Yongquan es el área primaria de nuestro contacto con la tierra, y con esto nos referimos a un contacto energético particular. Muchas veces traducimos el significado de este punto como la fuente o el manantial que brota. Esta denominación precisa muestra que es un lugar donde existe un movimiento interno invisible que empuja hacia arriba. Con independencia de nuestra voluntad, algo sube desde la tierra, una fuerza Yin. Sin embargo, podemos hacernos responsables del chorro de esta fuente uniendo los dos arcos del pie mediante una fuerza de naturaleza Yang, es decir, activa. Cuando la energía Yang celeste baja de manera correcta a través del cuerpo, podemos equilibrar el apoyo de los dedos de los pies sobre el suelo para construir el pequeño arco. De esta forma es posible repartir equilibradamente el peso entre la parte delantera y trasera del pie y activar la elevación de la bóveda plantar, el gran arco.

ptoyq04Los ejercicios de tuishou o empuje de manos se sirven de nuestras habilidades al tiempo que ayudan a desarrollarlas. Una de ellas es el enraizamiento, que conlleva la capacidad de conectarse al suelo. La orientación de la fuerza mental hacia el adversario y hacia el suelo en acciones como empujar o tirar, produce una expansión dentro del cuerpo que lo irriga y fortalece, llenándolo de Qi. Entonces, el pie se apoya perfectamente en la tierra como si estuviera pegado. Pero en este tipo de apoyo el pie no se hunde o se fija, sino que a través de la relajación del pequeño y gran arco aseguramos una conexión viva con el suelo capaz de adaptarse tanto a los cambios como a las distintas orientaciones que adoptan las presiones.

Idealmente, el punto Yongquan no debe tocar el suelo al caminar descalzos y esto sucede cuando los arcos del pie se encuentran bien equilibrados. ¡Que las personas con los pies planos no se sientan mal al leer nuestro artículo! Uno puede vivir muy bien de una forma distinta a la de la norma general. Sin embargo, el apoyo estable del pie en el suelo es uno de los elementos que construyen la confianza en uno mismo o al menos una sensación de seguridad y equilibrio físico.


Un vínculo de causa y efecto

Hemos constatado que la mayor parte de las personas con los pies planos o cavos pueden sentir, de una forma más o menos inconsciente, un desequilibrio interno acentuado. Con esto no queremos decir que sean personas desequilibradas, sino más bien señalar que estas anomalías en la configuración de los arcos del pie pueden producir un sentimiento de inestabilidad física. Esta sensación les distingue de los demás y les orienta hacia una psicología ligeramente distinta. Su inestabilidad les induce al movimiento de manera imaginaria, pues se balancean y luchan contra este balanceo. En ocasiones este hecho repercute de tal forma en la psicología del individuo que puede llevarle incluso a emprender el camino de la búsqueda espiritual.


 
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