Artículos Todos los artículos (Lista) TEORÍAS DEL YIN Y YANG A REVISIÓN
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En el capítulo quinto del Hsi Tzhu, el apéndice del I Ching, se dice: “Un yin y un yang, este es el Tao", ofreciendo la idea general de que sólo hay estas dos fuerzas fundamentales en el universo, ahora dominando una, y luego dominando la otra, como una sucesión de olas.

Dos ideas clave quedan pues de estos autores:

1) la idea inicial de yin y yang como fruto de la tradición, y no de la especulación filosófica;
2) la idea de alternancia del yin y el yang frente a la idea de oposición.

En el capítulo quinto del Su Wen, el Gran tratado sobre las clasificaciones yin-yang de los fenómenos naturales, volvemos a confirmar la tesis defendida por Granet sobre la tradición culturalmente aceptada, ya que no se establecen los principios que definen qué es el yin y el yang sino que simplemente se asocian a un conjunto de fenómenos o procesos.

En la obra leemos: "La energía yang seguirá ascendiendo hacia el cielo, y la energía yin seguirá descendiendo a la tierra. El yin es tranquilo y el yang es agitado; el yang se encarga del crecimiento y el yin de la nutrición; el yang se encarga de la destrucción y el yin de la creación de reservas; el yang se encarga de la energía de transformación y el yin de la elaboración de la forma".



Y sigue estableciendo analogías: "La energía fría dará origen a algo oscuro, y la energía caliente dará origen a algo claro, (...) por eso el claro yang es el cielo y el oscuro yin es la tierra; la energía de la tierra asciende para convertirse en nubes y la energía del cielo desciende para convertirse en lluvia; la energía de la tierra genera el agua y la energía del cielo genera las nubes. (...) El agua es yin, el fuego es yang, el yang es energía y el yin es sabor”.

Estos párrafos son lo suficientemente alegóricos para poder clasificar muchas categorías en función de los atributos que asocia a cada uno: la energía yang es ascendente y expansiva hacia el cielo, agitada, de procreación, de destrucción y transformación, caliente, luminosa, el fuego; la energía yin es descendente y contractiva hacia la tierra, tranquila, de nutrición, de creación de reservas y elaboración de la forma, fría, oscura, el agua.


La visión pragmática

Otra importante figura dentro de la sinología francesa, Jean Marie Lavier, establece que el punto de referencia para clasificar los múltiples objetos y procesos que conforman nuestro mundo como yin o yang es la posición vertical del hombre y la relación cielo-tierra.

Para el autor, una persona de pie frente al horizonte, observando su entorno, llegaría a la siguiente conclusión: agachándose a tocar la tierra comprobaría que es algo sólido, concreto, material, mesurable, es decir, finito y dotado de límites; después, mirando hacia arriba, hacia el cielo, comprobaría que este no puede tocarse con las manos, que es impalpable y sutil y se nos presenta como algo infinito y sin límites.

Desde este punto de vista la tierra, que representa el yin, se convierte también en símbolo de la substancia y de lo cuantititativo, del espacio y la medida, mientras que el cielo, que representa el yang, se convierte en el símbolo de la esencia y lo sutil, y se asocia al tiempo.

Siguiendo este punto de vista pragmático, Lavier sigue estableciendo características que definen la tierra y el cielo y así el yin y el yang. Para el observador, la tierra se muestra estable e inmóvil, mientras que el cielo, donde las nubes y planetas se mueven incesantemente, aparece en perpetuo movimiento. Además, la luz y el calor vienen del cielo, que parece comportarse como un emisor activo. La tierra, en cambio, en virtud de su pasividad, sería un receptor, y como fuente de nutrición y soporte se podría relacionar con lo femenino.


 
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