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Nº 13 - Otoño 2007

SI ZHENG, SI YU:
Las cuatro energías cuadradas
y las cuatro diagonales

Sam Masich

No hay teoría más importante para la comprensión del Taijiquan que la de los cuatro lados y los cuatro ángulos. La esencia del arte, incluso su razón de ser, está estrechamente ligada a la teoría, función y filosofía de lo que en el idioma chino se conoce como si zheng y si yu, y que se refiere a las cuatro fuerzas cardinales y a las cuatro diagonales.

Los antiguos maestros afirmaron, “Sin un entendimiento de las trece posturas no podemos llamar con propiedad a nuestro arte Taijiquan”. Los cimientos del modelo de las trece posturas se asientan en la relación entre los cuatro lados y los cuatro ángulos, conocidos en su conjunto como ba men, las ocho puertas o las ocho fuerzas. Una de las primeras enseñanzas contenidas en Los cuarenta capítulos de la familia Yang dice: "Es imprescindible entender el si zheng y el si yu. Las técnicas de los cuatro lados son peng, lü, ji, an; las técnicas de los cuatro ángulos son cai, lie, zhou, kao".

La comprensión de la relación entre estos dos arquetipos de fuerzas elementales es vital para entender el propósito del Taijiquan y para evaluar y conciliar el amplio abanico de métodos, técnicas y variaciones estilísticas que existen dentro del arte, además de su historia. Una vez entendida la base de esta teoría, que podríamos llamar "de las cuatro más cuatro fuerzas" su sistema permite acometer un análisis abstracto incluso de temas muy ajenos al Taijiquan en sí mismo.


Definición de los cuatro lados y los cuatro ángulos

Podríamos resumir muy brevemente la teoría de si zheng y si yu con las siguientes palabras: "Cuando se cultivan adecuadamente y se aplican de manera eficaz, es preferible utilizar las técnicas de si zheng a usar las de si yu. Si las de si zheng son ineficaces o inadecuadas, emplea las de si yu".

Esta sencilla afirmación esboza una fórmula marcial relacionada con una estrategia de combate teóricamente superior, pero sus implicaciones son mucho más profundas. Las ideas expuestas en estas pocas palabras se pueden aplicar a cualquier tipo de interacción, exista o no un conflicto, a cómo se viven y entienden las experiencias, e incluso a la transformación espiritual. Dan a entender algo que tiene que ver con la larga historia del ser humano y la naturaleza del universo en la que se desarrolla. Están relacionadas con el crecimiento personal y las consecuencias de elegir el camino más fácil. Son verdades que no piden que se las abrace, sino que se nos ofrecen para que les demos vida.

Los términos si zheng y si yu están cargados de significado. Si, el número cuatro, y ba, el número ocho, poseen abundantes asociaciones dentro de la simbología china. El cuatro está obviamente relacionado con las direcciones. La noción de que los puntos cardinales (norte, sur, este y oeste) están relacionados con los “cuatro lados”, y de que las cuatro diagonales (noreste, noroeste, sureste y suroeste) están relacionadas con los “cuatro ángulos”, refuerza el sentido de su importancia primordial. Mientras que el número cuatro aislado puede connotar mala suerte, el ocho es un número de buena fortuna. La idea de un módulo en el que dos partes de cuatro elementos cada una se complementan simboliza la buena fortuna que supera un destino negativo. "Los puntos cardinales y el bagua demuestran los principios del intercambio cíclico entre el yin y el yang que opera infinitamente en su curso".



Las trece posturas, por ejemplo, se presentan casi siempre como "los cinco pasos y las ocho fuerzas", nunca como "las cinco direcciones, los cuatro lados y los cuatro ángulos". Seguramente la superstición arriba citada es en parte responsable de la poca atención que se le ha dedicado a este tema. Sea o no ésta la razón por la que si zheng y si yu

normalmente se aglutinan en grupos indiferenciados de ocho o trece, es importante realizar un esfuerzo de clarificación de modo que se pueda volver a ensamblarlos de una manera útil.


Si zheng

En el estudio del empuje de manos del Taijiquan, todos los caminos conducen al aprendizaje del Sizheng tuishou, las técnicas más importantes del arte. En un mundo perfecto, al menos desde el punto de vista del artista marcial, nunca necesitaríamos las cuatro técnicas diagonales. Nuestro peng sería impecable y nuestro ji siempre evitaría que nos metiéramos en problemas. Podríamos adherirnos completamente a nuestros oponentes y mostrar una maestría sin par. El Sizheng tuishou, conocido en inglés como “las cuatro manos”, es un ejercicio de entrenamiento con compañero que en esencia trabaja las cuatro energías "cardinales": peng, lü, ji y an. El nombre de esta práctica refleja el concepto que da sentido a su existencia.


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La palabra zheng como adjetivo significa “recto”, “derecho”, “correcto”, “honesto”, “ortodoxo”. Como verbo significa “rectificar”, “enderezar”, “corregir”. Implica integridad, virtud, rectitud y honradez. Su opuesto literal, buzheng, significa “torcido”, “deshonesto”, “taimado”, “falto de integridad”, “indecoroso”, “inmoral”, “ilegítimo”. Fangzheng, que significa “forma cuadrangular” o “franqueza”, es una de las docenas de palabras con las que zheng se combina para expresar rectitud y equidad moral o física. Zhengdao y zhengde (como el dao y el de que componen Daodejing) significan respectivamente “el camino recto” y “la virtud”.

La cualidad zheng debe estar presente tanto en el método como en los objetivos del entrenamiento de las cuatro manos. Si en la raíz de nuestra práctica se encuentra la expresión constante del concepto de zheng, existe la posibilidad de alcanzar el dominio del arte. Por un lado, el compromiso con el ideal de zheng hace posible alcanzar un nivel avanzado en la capacidad de pegarse y adherirse, cualidades que prometen grandes logros en el arte del boxeo. Pero adoptar zheng como estándar de nuestra práctica proporciona algo más, un marco de referencia ético con el que templar el poder marcial.

Sin duda, la relación de esta palabra con la práctica de acuerdo a unos principios éticos es deliberada. Zheng implica que la expresión de la fuerza es clara y directa, y además existe una brújula moral que dirige la técnica. En el Taijiquan Lun se expresa claramente que los medios para alcanzar un dominio de la técnica son también una vía para el despertar interior:

"Si el movimiento del oponente es rápido, yo soy rápido.
Si el movimiento del oponente es lento, yo lo sigo lentamente.
Aunque las variaciones son infinítas, el principio permanece inalterable".

Zhan-nian jin, la energía sutil que se adquiere a través de la práctica del si zheng, fomenta una conexión perfecta con el oponente o el compañero y un refinado dominio del movimiento, que conduce al practicante al autoconocimiento (dong jin) y la iluminación (shen ming). Al adquirir control sobre el movimiento, uno logra gradualmente dong jin. Con la adquisición de dong jin uno puede alcanzar shen ming. Sin un entrenamiento largo, constante y riguroso esto no se puede entender.



Juntas, las palabras si zheng evocan una imagen elegante y altruista de cuatro cualidades nobles, íntegras, rectas y honestas. Cuando surge la cuestión de las energías cuadradas durante la práctica o la investigación, el practicante con criterio buscará matices en la idea de zheng, y descubrirá la rectitud dentro de la redondez de peng; el recibir con honestidad en ; un remedio para las desviaciones en ji; y en an, claridad y franqueza. Zheng se expresa de manera diferente dependiendo de la forma, la condición, la estructura o la situación a través de la cual se manifiesta, pero siempre significa lo mismo. Averiguarlo es el reto de cada practicante de Taijiquan.


Si yu

Cuando ya ha hecho ciertos avances en el estudio del Taijiquan, el practicante se encuentra con una de las prácticas de empuje de manos más singulares y difíciles de nuestro arte: el da lü, o “gran ”. Aunque a menudo se estiliza en exceso, a veces hasta rozar la parodia, el da lü es un estudio detallado de las cuatro energías diagonales. Hablando con propiedad, es una variación ampliada de las “cuatro manos”.


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Las cuatro fuerzas yu, es decir, cai, lie, zhou, y kao, cumplen con un número importante de funciones secundarias aunque en potencia vitales de la teoría de las trece posturas. Aguardan, igual que las tropas de reserva adiestradas para las emergencias o situaciones desesperadas, preparadas para la batalla, pero sólo si es necesario. En los Cuarenta Capítulos de la familia Yang se dice: "La necesidad de recurrir a las técnicas de si yu surge cuando no somos capaces de ejecutar con sensibilidad las técnicas cuadradas y se producen errores de liviandad, pesadez, desenraizamiento y hundimiento".

Sin su asociación con zheng estas técnicas no son sino impulsos burdos, imprudentes y compulsivos, faltos de civismo y de un marco de referencia racional. Sin embargo, en armonía con zheng tienen un potencial heroico. El texto material de la familia Yang añade: "Los practicantes con una técnica deficiente no tienen más salida que compensar sus deficiencias mediante el uso de las técnicas diagonales para intentar volver a la circularidad y la rectitud adecuadas. Aunque los practicantes menos capaces tienen que recurrir a los golpes de codo y hombro para compensar sus deficiencias, incluso los más adelantados deben adquirir las habilidades de tirar hacia abajo (cai) y partir (lie) para retornar a la forma correcta".

El carácter yu se compone del radical fu, que significa “colina” y del componente fonético pronunciado igual, yu, uno de cuyos significados es “mono araña”. De hecho varios etimólogos consideran que representa una cara brutal y diabólica con los brazos caidos y una cola prensil aferrándose a algo. Es posible que la elección de yu por los antiguos maestros refleje esta interpretación, sobre todo si consideramos la importancia de cai o “tirar/arrancar” a la hora de introducir las técnicas si yu en el Tuishou.

Yu en su sentido más general significa “ángulo”, pero un ángulo se puede considerar desde el interior o desde el exterior. Yu también significa “rincón”, “arista”, “borde” o “zona alejada”. Está relacionado con jiao, que también significa “ángulo”. Las palabras yu y jiao están estrechamente relacionadas, pero jiao se refiere al aspecto exterior del ángulo, la esquina (literalmente “cuerno”) o tiende a describir el ángulo en términos matemáticos y geométricos (por ejemplo, sanjiao, “triángulo”; sijiaoxing, “cuadrángulo”), mientras que yu se refiere a ambos aspectos, el interior, o rincón, y el exterior, o esquina, además de a su función. Tiene también connotaciones más abstractas relacionadas con el "arrinconamiento", tales como la exasperación que nace de la lejanía, la reclusión y el aislamiento.



Del mismo modo que de zheng se derivan cualidades que van más allá de la postura, la palabra yu transciende de alguna manera la mera descripción de las direcciones y está ligada a estados emocionales y psicológicos. En las diagonales está presente el sentido de riesgo. ¿Qué factores emocionales y psicológicos intervienen cuando uno está arrinconado o arrincona a otro? En los movimientos diagonales el riesgo de desviarse de la verticalidad, la calma y el juego limpio es muy elevado, a la vez que la intensidad emocional aumenta.

La imagen de un animal encerrado en una jaula, yendo sin descanso de un rincón a otro, intentando encontrar una salida, liberarse de las restricciones, tiene relación con las cualidades de agarrar, desgarrar y partir que se encuentran en las fuerzas si yu. Estas energías nacen de condiciones impuestas, del estar en una posición vulnerable, inmovilizado, inestable o desorientado. Cuando surgen de manera inconsciente e instintiva, como suele ocurrirles a los individuos faltos de entrenamiento, las fuerzas diagonales son obstinación ciega y pueden conducir a un completo colapso de las directrices, dando lugar a la propia derrota con sus agarrones y sacudidas.

A corto plazo puede parecer que se progresa con la utilización de estos “métodos” pero, a la larga, el abuso de las energías diagonales limita el avance hacia el dominio del Taijiquan. Igual que el animal enjaulado, el practicante da vueltas sin fin repitiendo los ciclos dramáticos y emocionales provocados por cai, lie, zhou y kao, “forcejeando” con los problemas en lugar de afrontarlos directamente y transformarlos.

Cuando se cultivan de manera adecuada, las energías diagonales poseen una cualidad de determinación obstinada y pueden ser armas poderosas y eficaces. Sin embargo, incluso cuando se ha alcanzado un dominio considerable de estas fuerzas y se saben emplear, su uso como medio principal para salir de apuros tiene el efecto de intensificar el enfrentamiento y provocar conflictos. Y esto trae consigo dos fenómenos indeseables que suelen ir de la mano: da origen a círculos viciosos de interacción furiosa pero carente de inspiración, y promueve estrategias preventivas, que son inaceptables éticamente según el objetivo y el espíritu del Taijiquan. Por todo ello, si yu debe estar atenuado por si zheng.


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Contraste y complementariedad entre si zheng y si yu

La energía de si zheng, por su propia naturaleza, busca el centro instalándose en el lugar donde éste se encuentra y apoyándolo o manteniéndose en él. Algunos maestros han llegado a traducir Tuishou como “manos que se unen”. El uso eficaz de si zheng requiere y a la vez genera cualidades como las de pegarse, escuchar, comprender y recibir. Por este motivo, otros han apodado al Tuishou “manos sensibles”. Si nos centramos en cualidades tan poco egocéntricas como unirse, sentir, apoyar, confiar, etc., el estudio de los cuatro lados produce resultados directamente relacionados con el cultivo interior.

Por el contrario, y por definición, las técnicas diagonales provocan movimientos de alejamiento del centro, como tirar, dividir, extender e inclinarse. Si yu, por tanto, comprende fuerzas que buscan aferrarse, recuperar o compensar lo que se ha perdido, características que se deben contextualizar cuidadosamente, o incluso vencer, si se quiere establecer una relación significativa con el centro. Como herramienta de transformación personal, el estudio de las cuatro fuerzas diagonales es más bien un ejercicio de regulación y sublimación del puro instinto, de cómo controlar los impulsos para utilizarlos de la manera adecuada.

Ambas facetas de las ba men reflejan aspectos relacionados con el progreso espiritual y la búsqueda de la libertad personal. De formas por completo diferentes, cada una exige renuncia y cada una posee el potencial para generar una enorme fuerza como consecuencia de tal liberación. Si zheng y Si yu desafían el control del ego reformulando temas como el de la relajación y la tensión; la confianza y el control; la conciencia y el instinto. Y ayudan a redefinir la fuerza a la luz de los valores del Taijiquan y los principios de la fuerza suave.



Considerando lo dicho, uno podría llegar a la conclusión de que el si yu y el si zheng son fuerzas antitéticas, pero no es el caso. Desde un punto de vista puramente técnico, los cuatro ángulos son una extensión de los aspectos diagonales latentes dentro de los cuatro lados. Por ejemplo, cai y lie son extensiones orgánicas de , que posee cierta cualidad caidiagonal, y que a su vez nace de peng y an. Representan la continuación más allá del límite del cuadrado y, cuando se estudian en este contexto, están directamente conectadas con el concepto de si zheng, como parte opuesta pero complementaria. Son homólogos, como yin y yang, y en lo que respecta a la teoría de las trece posturas, imprescindibles el uno para el otro.

El problema es que, debido a factores del desarrollo y la constitución del ser humano, la ansiedad por la supervivencia, el impulso posesivo, la xenofobia, la ambición de poder, etc., recurrir a los mecanismos diagonales de si yu como reacción inicial en situaciones donde se plantean cuestiones de autoafirmación puede parecer no sólo natural sino necesario. Hasta que no se inicia un proceso voluntario de cultivo personal en el que, de manera simultánea, se controlen los impulsos de aferrarse y se les busque una alternativa, las deficiencias inherentes a la fuerza diagonal sin refinar tienden a degenerar en variaciones aún más desesperadas. Las prácticas del Taijiquan, aunque enraizadas en los objetivos de las artes marciales, están diseñadas para superar esta tendencia, pero esto sólo puede funcionar si dichas prácticas permanecen asentadas en la teoría básica de las "cuatro más cuatro fuerzas". Entender si zheng como la base del estudio correcto de si yu es una idea clave en el método de Taijiquan y hace posible la improvisación libre con las Trece posturas:

"Primero perfecciona las técnicas de mano si zheng,
luego aprende cai, lie, zhou y kao.
Cuando puedes ejecutar las técnicas si yu,
el shisan shi puede continuar indefinidamente".


Buzheng

Algunas personas son incapaces de deshacerse del espíritu competitivo, hasta el punto de que su entrenamiento de Taijiquan es práctica o absolutamente inútil. En estos casos los hábitos más burdos, nacidos del instinto pero azuzados por un egocentrismo irresponsable, conducen a escaladas de violencia tan desagradables que ni siquiera cabe describir el resultado como “mal” Taijiquan. Cuando se da una situación en la que tanto si zheng como si yu alcanzan la más absoluta degeneración, podemos hablar de buzheng.

La práctica del arte en estas condiciones resulta simplemente estéril. Los agarres y torsiones agresivos o los golpes bajos y ataques tramposos con manos, codos y hombros pueden proporcionar cierta satisfacción, pero sólo cuando uno busca la vanagloria personal. Por decirlo con suavidad, son actitudes indecorosas e ilegítimas en el Taijiquan, y no conducen a nada salvo al refuerzo ocasional de una vana autojustificacion, y son rechazadas de manera categórica por los textos clásicos y los maestros tradicionales. Aunque bajo determinadas circunstancias este tipo de interacción desesperada puede ser comprensible, e incluso útil como prueba, se opone rotundamente a los principios y a los valores del arte.

Si zheng surge de la suficiencia y genera suficiencia. Si yu surge de la deficiencia y genera deficiencia. Pero, como afirma en el texto de la familia Yang, debemos evitar el buzheng desesperado:

"Puedes extenderte y contraerte tanto como desees,
pero nunca violes el principio del Taijiquan".

La línea divisoria entre la práctica y los practicantes que abusan del si yu y los que caen en el buzheng puede ser muy fina desde un punto de vista técnico. A veces sólo se puede distinguir mediante una percepción subjetiva de rasgos de carácter, como la proporción entre buena voluntad y mala intención, o sopesando factores como el nivel de experiencia, de consciencia e incluso de inteligencia. Por ejemplo, un practicante puede haber aprendido y entrenar un método buzheng creyendo que refleja los valores esenciales del arte y, sin tener la menor idea de los principios fundamentales, hacerlo con buena intención.



Otros, explotando su constitución o su personalidad, por ejemplo el tipo rápido, el de miembros largos, el fuerte, el agresivo, el taimado o el beligerante, renuncian a los principios de suavidad a cambio de la satisfacción que proporciona al ego ese fugaz sentimiento de superioridad. A veces esto se debe a la ignorancia de que existen otras perspectivas (la calidad de la instrucción en Taijiquan no es precisamente uniforme), pero en los peores casos es poco más que una práctica de naturaleza dudosa disfrazada de Taijiquan. A menudo estos “impostores del Taijiquan” ocultan su hostilidad tras una retórica difícil de discutir, y en estas ocasiones, sobre todo si el orador puede apoyar sus afirmaciones con cierto grado de agresividad, el cuestionamiento razonado o las opiniones contrarias tienden a ser ignoradas, tergiversadas o rechazadas con animosidad.

En cualquier caso el remedio a largo plazo es siempre el mismo. La vuelta a las pautas y a los principios del arte proporciona siempre la solución a los problemas de cualquier tipo y magnitud que surgen a lo largo de la vía del Taiji. Encontrar por nosotros mismos el camino de vuelta al si zheng no tiene por qué ser tan difícil. A menudo, para los practicantes que le dedican tiempo al arte de un modo u otro, pequeños cambio de enfoque y de prioridades pueden producir grandes resultados. En un entorno favorable se puede progresar bastante rápido. Para el practicante sincero y dispuesto a deshacerse de unos cuantos hábitos a los que está apegado el proceso puede ser revelador.

Si debido a estados inalterables de buzheng, ya sean de carácter ético o técnico, uno no puede avanzar, se debe buscar otra vía hacia el progreso en la práctica, quizás incluso un cambio de estudio y de ambiente de aprendizaje. De cualquier modo, los practicantes irremisiblemente apegados a sus prácticas buzheng tienden a un aislamiento egocéntrico y es mejor dejarlos en paz, salvo en el caso de que haya alguna mejora en su temperamento y en su forma de relacionarse con las cosas.


Si zheng y Wu bu

En resumen, es imposible realizar un avance significativo en el entrenamiento de si zheng cuando hay errores básicos en las posturas. De hecho, se debe en gran medida a errores de estructura el que surjan deficiencias que empujan sin necesidad al practicante hacia las cuatro diagonales y, en última instancia, lo arrastran al buzheng. Esta cuestión se acomete en el Taijiquan mediante el estudio de los wu bu, o las cinco direcciones. Éstas, combinadas con las ocho fuerzas (si zheng y si yu) componen las Trece Posturas.

Si zheng, si yu y wu bu deben apoyarse mutuamente: en el plano material, durante el entrenamiento y la aplicación marcial; y en el conceptual, para el desarrollo de métodos válidos y para la promoción de la teoría del Taijiquan. Si falta el apoyo de un comportamiento postural adecuado, la teoría de las "cuatro más cuatro fuerzas" es inabordable, y la práctica acabará deformándose sin remedio. De ahí la afirmación con la que abríamos este trabajo: "Sin un entendimiento de las trece posturas no podemos llamar nuestro arte con propiedad Taijiquan". spirito

Traducción del inglés: Ángeles Sánchez Caballero.
Caligrafías: Wang Zuofeng.
Fotografías: Javier Arnanz.


Sam Masich
lleva más de 25 años practicando artes marciales chinas. Ha estudiado con figuras como Liang Shouyu, Yang Jwing Ming, Jou Tsung Hwa, Yang Zhenduo y Chen Xiaowang.
www.sammasich.com