Artículos Todos los artículos (Lista) NATHAN MENAGED: Trabajando los principios con espíritu de principiante
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Nº 4 - Verano 2005

ntaza

NATHAN MENAGED:
Trabajando los principios
con espíritu de principiante

Luis Soldevila


Nathan Menaged no parece un maestro de Tai Chi. Y si creemos lo que nos dice, no lo es. Para él, sentirse un eterno principiante es lo que le permite aproximarse a los principios expuestos en los clásicos “con la taza vacía”. Pero cuando la gente sale de sus seminarios, la impresión general es la de llevarse la taza rebosante de ideas y sensaciones que trabajar, y de haberlo pasado realmente bien.


¿Cómo describiría su planteamiento de la enseñanza del Tai Chi?

Algunos profesores enseñan Tai Chi a través de la lentitud, estáticamente, como una meditación. Esa es su forma de conseguir que la gente se relaje. Para mí, antes de aprender los principios, para poder sentirnos cómodos con nosotros mismos y "darnos permiso" para movernos, hemos de relajarnos. Mi forma de ayudar a la gente a relajarse es hacerles pasar un buen rato.

nathanDurante toda mi vida, desde que era un crío, siempre me ha gustado observar a la gente. Me siento cómodo tratando con la gente, y me gusta que se rían y que se sientan a sus anchas durante los seminarios. Hago bromas sobre mí mismo, hablo de mis cosas, de mis hijos, de mi familia, y eso parece relajar a la gente. Esa es mi forma de enseñar, no porque la haya diseñado así, sino porque disfruto interactuando con la gente, y esa es la forma que tengo de romper barreras.

Para mí una de las maneras de aprender es divirtiéndome. Yo no me gradué en la universidad, ni se me daba bien estudiar porque era un aprendizaje forzado, no me divertía nada. Evidentemente, aún sigo aprendiendo, y mi forma de aprender es pasándolo bien con la gente. Así que supongo que en los seminarios yo aprendo más que los alumnos. En realidad soy yo el que tiene mucha suerte.


¿Puede hablarnos de su trayectoria en las artes marciales y de cómo llegó al Tai Chi?

Empecé a hacer Goju Ryu, Karate de Okinawa, más o menos en 1976. Trabajé muy duro en aquello y alcancé el grado de cinturón negro 3er Dan. Pero la verdad es que yo no tengo talento, me resulta muy difícil asimilar las cosas, de modo que tenía que practicar mucho todos los días, tres o cuatro horas al día, y así conseguí llegar casi al nivel de los alumnos con talento. Entonces me hice una lesión en la rodilla, y tuve que aflojar el ritmo con el Goju Ryu durante un tiempo. Empecé a sentirme mal, a compadecerme de mí mismo porque estaba lesionado, me dolía la rodilla... No dejé de practicar por completo, pero empecé a volverme mentalmente perezoso.

Tiempo atrás había asistido a algunas clases en la escuela de William C.C. Chen, cuando era cinturón verde de Karate, y cuando le conocí supe que algún día sería mi maestro. Así que decidí volver y empecé a tomar clases con William  Chen, hasta llegar a recibir seis o siete clases a la semana. Al mismo tiempo practicaba mucho yo solo, y al cabo de un tiempo empecé a viajar con él a diferentes ciudades y países ayudándole en sus cursos, porque yo ya tenía claro que quería enseñar. Ya estaba enseñando Goju Ryu, y lo que quería era compartir toda aquella información que estaba recogiendo y asimilando. Por eso tomaba todas las clases que podía.

Al mismo tiempo, y también en la escuela de William Chen, empecé a estudiar con mi otro maestro, Tao Ping Siang, compañero de escuela de William Chen y doctor en medicina china. Ahora debe tener unos 85 años, y lleva practicando estas artes unos setenta años. Venía a Estados Unidos durante el verano y yo le acompañaba a sus seminarios.


 
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