Artículos Todos los artículos (Lista) LOS SONIDOS VOCALES: LA VOZ SANADORA
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El factor físico

El cuerpo físico es la parte del ser donde la materia está más condensada. Lo llamamos estructura porque es un armazón sólido, que se puede ver y tocar, que proporciona la base, el apoyo y el punto de partida para comprender el entrenamiento con la energía (Qigong).

chorus1El cuerpo nos proporciona los mecanismos físicos para que el sonido y su emisión sean posibles. Aparte del aparato respiratorio es necesario prestar atención al diafragma como el gran fuelle regulador de la respiración, que relaciona la cavidad del pecho con la del vientre. Si el músculo tiene tensiones o bloqueos, no podemos llevar bien el aire a la parte baja de los pulmones. Así el intercambio de oxígeno no se produce a niveles óptimos y la sangre no puede renovarse todo lo necesario para nutrir bien a las células del cuerpo, con lo que disponemos de menos energía vital. Las tensiones del diafragma afectan también a las envolturas musculares de los órganos vitales que están ligadas a él, repercuten sobre los órganos y alteran las emociones, resultando difícil calmar la mente.

Entonces, atendiendo al nivel físico, es importante como trabajo previo a los sonidos terapéuticos realizar ejercicios de respiraciones estáticas o dinámicas encaminados a movilizar y relajar el diafragma. De este modo la comunicación entre la parte superior y la inferior mejorará, aumentará nuestra capacidad pulmonar, podremos distender los tejidos a niveles profundos y facilitaremos la calma mental. El paso siguiente es emitir los sonidos varias veces en la posición de sentados, para “calentar” la voz y luego abordarlos haciendo la forma.


El aire como soplo

children-chantEl aire es la sustancia gaseosa que nos envuelve. En este caso, es también el soporte para la emisión del sonido, su vehículo. La cantidad de aire que podemos inhalar y expeler va a depender de nuestra capacidad pulmonar y de lo desbloqueado que esté nuestro diafragma. En el trabajo con los sonidos tratamos de dosificar el aire todo lo posible para modularlo y conseguir mantener la vibración al máximo. Al entrenarnos, es importante evitar forzar la respiración. El aire debe entrar y salir de manera relajada. Gradualmente se irán expandiendo los límites de nuestra capacidad pulmonar de forma natural.


El sonido

En esta práctica utilizamos la capacidad vibratoria del sonido de nuestra voz para tomar contacto con nuestro interior, relajarnos y liberar los nudos tanto físicos como emocionales que podamos tener. Cuando emitimos un sonido, esa vibración parte de nuestro interior, lo cual nos influencia de una manera muy fuerte. Al recibir la vibración de cualquier otro sonido también se produce un efecto que variará en cuanto a intensidad y signo (positivo o negativo) dependiendo de la armonía y del volumen con que se emita. El sonido llega hasta el cerebro para ser interpretado, pero a su vez ejerce directamente su influjo en el ritmo y la actividad de nuestras células. Por ejemplo, un sonido armonioso a un volumen adecuado nos ayuda a generar un estado de paz interior, pero un nivel alto de ruido donde dormimos impedirá la disminución del ritmo de actividad de las células. Esto evitará que nos relajemos y podamos descansar profundamente. Como las células no llegan a regenerarse todo lo que deberían durante el período de sueño, se va acentuando un desgaste de la fuerza vital cada vez mayor, hasta el punto de levantarnos ya cansados.

chorus2Cuando emitamos el sonido, aparte de lo bien o mal que cantemos normalmente, debemos observar si es armonioso y limpio o no. Esto nos dará información sobre el buen funcionamiento del órgano que estemos trabajando. Es necesario encontrar dentro de nuestra escala aquella frecuencia que nos permita conectar con la vibración de cada órgano vital, eligiendo el tono que nos despierte más sensación en la zona donde se sitúa el órgano que trabajamos. Al principio tendremos que probar mucho y permanecer a la escucha de los efectos que se produzcan. Deberíamos practicar sin esperar ningún resultado en concreto y observarnos de la manera más neutral posible. Es importante la sinceridad con uno mismo a la hora de definir las percepciones. Cada órgano vital está asociado a una emoción concreta. El trabajo con los sonidos terapéuticos puede ayudarnos a contemplar y a sanar el estado de nuestras emociones. A través de la respiración y la vibración de los sonidos es posible alcanzar una condición interior de serenidad y bienestar.


 
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