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Otro de los problemas que acentúan el aislamiento social de la persona mayor es la disminución del contacto con los demás después de la jubilación o bien tras la pérdida de la pareja o de las amistades de su misma edad. El anciano tiende a quedarse más tiempo en su casa, lo que reduce tanto su movilidad como su motivación para mantenerse ocupado y su capacidad de ilusionarse con la práctica de nuevas actividades. Con frecuencia pasa a sentirse desorientado, inútil, carente de perspectivas u objetivos y cae en mundos cerrados, rutinarios y en algunos casos, depresivos. La vejez y la soledad suelen ir de la mano. La soledad se vive como una experiencia negativa y dolorosa que suele ir acompañada de malhumor y ansiedad. De este modo se genera un círculo vicioso del que resulta cada vez más difícil salir.

Puesto que cada vez es mayor el número de personas ancianas que viven solas, las actividades en grupo pueden ser una solución a este problema. Entre los beneficios que proporcionan está el hecho de que no sólo se acude al centro de entrenamiento para realizar una actividad sino que también se va para relacionarse, hablar, comunicarse, hacer amistades, compartir objetivos, esfuerzos, desilusiones, alegrías, molestias, opiniones e identificarse con un grupo o con personas del barrio con las que se tienen vivencias parecidas o similares. El Tai Chi Chuan es una actividad que favorece un clima agradable y estimulante para los practicantes de esta edad. El sujeto puede ponerse metas realistas que le hagan recuperar la ilusión por vivir, y comprometerse consigo mismo y con los demás.


NUESTRA INTERVENCIÓN COMO PROFESORES

Algo que considero imprescindible es que el profesor conozca y utilice el nombre de cada uno de sus alumnos. Con una ficha de inscripción podemos averiguar algunos datos básicos de cada uno de ellos que nos permitirán situarnos mejor dentro del contexto de la clase. Se favorece así una enseñanza individualizada en la medida de lo posible.

Debemos ocuparnos de observar detenidamente a cada persona. Hay que investigar su formación corporal, la manera de moverse, sus posibles problemas de espalda, de articulaciones, etc. Es necesario conocer sus limitaciones para adaptar de la mejor manera posible el tipo de ejercicio y la forma de realizarlo.

MayoresWeb2Durante la clase debemos pedirles que "escuchen a su cuerpo".  Tenemos que mantenertos especialmente atentos para que no dejen de utilizar el sentido común,  para que no se comparen con los demás, se emocionen demasiado o adopten posiciones que puedan resultar contraproducentes por imitar al profesor o a otros alumnos. Es importante que cada persona conozca su cuerpo, sus posibilidades de movimiento y su capacidad de realizar un ejercicio de forma correcta sin llegar al agotamiento físico y psíquico.

Es fundamental basar el trabajo diario en la correcta ejecución de las posiciones, sobre todo al principio, para que el cuerpo se acomode y se acostumbre a la postura. Más adelante se podrán ir trabajando algunas secuencias para enlazarlas después y adentrarnos en el aprendizaje de una forma, algo que supone un trabajo de años. Lo que debe guiarnos es, sobre todo, la sencillez. Unas simples rutinas de entrenamiento les proporcionan seguridad y les facilitan la posibilidad de repasar ciertos movimientos por iniciativa propia.

Debemos motivar a los alumnos para que practiquen las técnicas aprendidas. Antes de acabar la clase es bueno repasar una serie de ejercicios que fácilmente puedan recordar para que los puedan realizar por su cuenta. Hay que animarles a que practiquen a diario (con diez o quince minutos es suficiente para empezar). Si de algo se dispone en esta edad, es de tiempo. La clave es conseguir que esos diez minutos sean una prioridad para que no dejen de utilizarlos. Es recomendable que adquieran el hábito de practicar siempre a la misma hora para incorporarlo a la vida diaria.

De vez en cuando es muy provechoso enseñar la aplicación marcial para facilitar el recuerdo y la comprensión de las técnicas que se están aprendiendo. Podemos explicar lo que es un bloqueo, lo que es un golpe con la pierna o con el puño. También podemos ir introduciéndoles en la historia y en el sentido del Tai Chi Chuan. Al ir avanzando en su entrenamiento, es posible introducir más explicaciones y fomentar su creatividad. El trabajo de Tui Shou es un instrumento muy eficaz en etapas más avanzadas para interiorizar las técnicas y ver cómo funcionan con un compañero.

Un momento clave es el final de la clase. No debemos irnos apresuradamente ni "escaparnos". Es el momento que algunos aprovechan para plantear pequeñas sugerencias o dudas. Hay que tener paciencia y dedicar unos minutos a escucharles, a desarrollar la capacidad de ponernos en el lugar de los demás para sentir como ellos sienten, comprender mejor sus circunstancias y conocerlos un poco más.

Nunca es tarde para empezar a ocuparse de uno mismo. Encontrar ese tiempo para hacerlo debería ser más fácil para los integrantes del colectivo de la tercera edad y nosotros podemos ayudarles a recuperar la vitalidad y a sentir de nuevo la ilusión de progresar con una actividad sana y estimulante como es el Tai Chi Chuan.


Fernando Llorente
es profesor de Tai Chi Chuan, Qi Gong y Choy Lee Fut en Barcelona. También es profesor de Filosofía en centros de Enseñanza Secundaria.

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www.llorentefernando.com


Fotos: Teresa Rodríguez


 
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