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Nº 14 - Invierno 2007

regulacion2¿REGULACIÓN PROFESIONAL DEL TAICHICHUAN?
NO, GRACIAS

Jordi Vilà

He leído con interés el mensaje publicado en su revista, firmado por Guillem Bernadó, presidente de la Associació de Professors de Tai-txi i Txi-Kung de Catalunya, y a pesar del profundo respeto que me merece mi amigo Guillem, compañero y ex-alumno, debo decir que sus palabras no me han convencido, y que tras leer el artículo sigo sin ser capaz de «definir el espacio que ocupamos». No consigo ver hacia dónde pretende ir esta nueva asociación, ni veo aportaciones concretas, sino las mismas entelequias a las que desde hace más de veinte años estamos acostumbrados los profesionales del Taiji.


Al ir leyendo recordaba los días previos a las conversaciones entre la Generalitat y el colectivo de docentes de Taiji, cuando mi compañera y yo tuvimos que turnarnos en una «línea caliente» para atender a todas las llamadas desesperadas de colegas catalanes que veían peligrar su ya de por si precaria situación laboral. Corrían rumores infundados de ilegalización, de denuncias, de control de calidad y de draconianas normativas europeas que iban a cambiarlo todo.

regulacion6En realidad esto no es así. El colectivo de enseñantes de Taijiquan no despertamos ningún interés en la Administración, y no ha habido, a fecha de hoy, ningún intento de acercamiento por parte del Gobierno hacia nosotros. Al contrario, siempre son representantes de nuestro colectivo los que piden regulación a los estamentos oficiales.

Hablando del tema central del artículo, debo confesar que lo que más pasmado me deja es el hecho de que se instituya una asociación que no sabe cuáles son sus objetivos concretos, más allá de frases hechas o deseos de buena voluntad. No parece exhibir un proyecto adecuado a la realidad de la situación que vivimos los profesionales del Taiji en este país. En el artículo, Guillem no comenta el hecho de que los responsables de la Generalitat de Catalunya se retiraron de las conversaciones sobre la regulación profesional del Taiji. ¿Por qué esta retirada?

Personalmente, estoy en contra de la regulación porque, en principio, «regulación» significa dictar unas normas, unos contenidos y unas condiciones que, dada la naturaleza del Taiji no pueden limitarse a unos requisitos laborales o legales, sino que también implican una imposición (y esto es lo grave) de lo que se puede o no se puede enseñar. Es imposible no pisar este peldaño y saltarse este punto de la regulación que, por fuerza, tiene que ser su eje. Este es el primer escollo, puesto que el Taiji se compone de tantos matices (defensa personal, arte estético, técnica de mantenimiento, ejercicio terapéutico, deporte de competición, filosofía del movimiento, sistema de meditación...) que es muy difícil imaginar un comité de expertos que pueda cubrir todos estos aspectos, y es casi imposible suponer que se pueda establecer una normativa-paraguas que contemple todas las variantes posibles del arte.

regulacion5La regulación profesional del Taijiquan, tal y como se nos presenta, al menos en Cataluña, se fundamenta en una premisa completamente falaz, ya que un 90% del personal formador no se dedica exclusivamente a la docencia, sino que tiene su propia profesión (profesor de universidad, publicista, albañil, homeópata, panadero, lampista...). La condición sine qua non para comenzar a discutir seriamente una posible regulación profesional sería que todos los profesores interesados se dedicasen a tiempo completo a la docencia y presentasen los documentos de Hacienda que acrediten que están viviendo exclusivamente de la enseñanza. Si esto no es así, estamos ante un argumento absurdo: personas que no ejercen la profesión de profesores de Taiji desean una regulación profesional de un hobby que les reporta una modesta compensación económica, muchas veces en forma de dinero negro. ¿Estamos exigiendo al Estado la regulación de una afición?


 

Por otro lado, aprovecho la oportunidad para recordar que, al no necesitar una remuneración acorde con el salario base, estas personas pueden reventar precios y ofrecer clases con cuotas escandalosamente bajas, lo que representa un hándicap difícil de salvar para los que sí nos dedicamos exclusivamente al Taiji y nos vemos obligados a cumplir con nuestras obligaciones fiscales.
Otra materia prioritaria es decidir si es necesaria la regulación de un arte. A mi parecer, en el momento en que se sujeta con normativas un arte diseñado para el goce estético, pierde el estatus de arte. No creo que se puedan regular la poesía, la danza o las bellas artes.

regulacion4Además, ¿cómo se regularía el Taiji? ¿Como medicina alternativa? Eso deja poco espacio para las espadas, el empuje de manos o las llaves para fracturar un hueso. ¿Como materia deportiva? Esto no contemplaría el trabajo interno, la meditación o el Qigong (alguien propuso, hace tiempo, otorgar grados en forma de «cinturones de Qigong»). Animo a los lectores a buscar otros campos donde ubicar el Taiji, y verán como no se amolda a ninguno de ellos.

En China se está dando el caso paradójico de que algunos de los mayores expertos en medicina tradicional, normalmente formados en un ámbito privado, no académico, se ven obligados a abandonar la práctica a causa de la reglamentación gubernamental que está exigiendo titulaciones médicas «a la occidental» para ejercer legalmente la medicina. Es curioso que en nuestro país muchos profesores se llenen la boca con palabras como tradición, enseñanza genuina, linaje, etc., y luego pidan una regulación que acabe de un plumazo con todo lo que de tradicional, personal e individual tiene la enseñanza del Taiji.

En caso de que el Taiji se regulase finalmente, ¿esto permitiría acabar con la multitud de clases de bajísima calidad que inundan el mercado del Taiji en España? Me temo que no, puesto que profesionales buenos, mediocres y francamente malos los hay en todas las profesiones (desde ingenieros del AVE hasta repartidores de publicidad), y ningún colegio profesional es capaz de acabar con la mala praxis.

¿Y qué ocurrirá con las asociaciones privadas que ya disponen de unos métodos de formación de monitores con un currículo claro, a menudo avalado por organizaciones (privadas) internacionales de bastante prestigio? La regulación de contenidos y una nueva aportación de cuotas podrían provocar un desequilibrio de su estructura interna y causar problemas económicos de difícil solución que podrían hacer tambalear su estabilidad como entidad. ¿Alguien apoyaría la absurdidad de ofrecer la misma calidad, los mismos contenidos y la misma formación pagando más impuestos?

Finalmente, para no seguir hinchando... el tema, quiero presentar tres preguntas fundamentales que deberían ser contestadas de la forma más clara posible, ya sea por vocales de la Associació de Professors de Tai-txi i Txi-Kung de Catalunya, por gestores de las federaciones deportivas que también desean una oficialización de la enseñanza del Taiji o por otras personas interesadas:

  1. ¿Qué aportaría personalmente a cada profesor la regulación profesional del Taiji? Aquí no valen elucubraciones, quimeras o suposiciones. Debería ser algo lo suficientemente sugestivo como para asegurar que nuestras condiciones laborales cambiarían. No se me ocurre qué puede ser.

  2. ¿Qué aportaría la regulación a los alumnos? La mayoría no creo que estén interesados en que se les facilite el acceso a competiciones deportivas internacionales, a tal o cual línea de transmisión familiar directa o en saber si su profesor está afiliado a la Generalitat de Catalunya, el Consejo Superior de Deportes, la Seguridad Social, Greenpeace o la Peña Taurina. Desean que su profesor les transmita su arte de forma clara y poder disfrutar de sus distintas facetas.

  3. ¿La regulación será gratuita para todos? En mi caso, cada mes me veo obligado a abonar religiosamente los impuestos obligatorios (IRPF, IVA, retenciones, etc.); también pago una elevada cuota de Seguridad Social, los impuestos municipales, las cuotas de la Cámara de Comercio... ¿Debo pagar más por tener derecho... a qué? ¿A lo que ya estoy haciendo? Comprenderán que sea algo reacio a invertir dinero en algo tan vago.

Por estos y otros muchos motivos económicos, éticos, lúdicos y culturales, de libertad individual y de progreso social, no puedo sino situarme en el Lado Oscuro y decir NO a la regulación del Taijiquan. La verdad, durante los últimos ochocientos  años, el Taiji se ha ido transmitiendo de forma privada y no le ha ido tan mal.

Jordi Vilà i Oliveras es licenciado en medicina china y profesor de Xingyiquan y Taijiquan estilos Chen y Wudang. Dirige cursos de formación en Qigong (bioenergética) y es el traductor del «Yijing, el Libro de los Cambios» (Ed. Atalanta 2006).
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