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Nuevas visiones del Tai Chi Chuan

Tai Chi Chikung, Tai Chi olímpico, Tai Chi marcial, Tai Chi para ancianos, Tai Chi para niños.... Los expertos de nuestros días crean nuevas especializaciones atendiendo a la demanda de una sociedad en constante cambio, donde surgen nuevas necesidades. Sin olvidar que el arte debería mantenerse lo más íntegro posible, tenemos que animar a quienes se vean capacitados para desarrollar estas especialidades. Hoy en día contamos con una serie de progresos en el campo de la medicina, la educación física, la psicología, etc., que antaño no existían y que ahora pueden ser utilizados.

Por ejemplo, si tomamos el trabajo de Chikung incluido en el Tai Chi Chuan, crearemos una selección de técnicas dirigidas a públicos muy determinados y con necesidades distintas. La práctica de Chikung orientada a los ancianos tendría como objetivo, sobre todo, paliar síntomas de enfermedades ya adquiridas y alcanzar la mejor calidad de vida posible. Para un grupo de mujeres que entran en la menopausia habría que centrarse en métodos que eviten la osteoporosis y que fortalezcan el sistema endocrino y hormonal. En un grupo de deportistas, programaremos ejercicios que incrementen su potencial físico.


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Si contemplamos el trabajo marcial, la enseñanza de un ciudadano normal, que busca una cierta capacidad en defensa personal; será diferente que la de un soldado, que precisa técnicas más ofensivas; o un trabajador social, que además de pensar en su seguridad debe utilizar elementos para "calmar y mantener la calma" en situaciones tensas; o una persona con minusvalías, un competidor en torneos reglamentados, etc.

Dentro de lo que ofrece el bagaje marcial del Tai Chi Chuan, unos buscarán soluciones efectivas pero simples, que les garanticen un cierto margen de seguridad sin salirse de la legalidad; otros, unas pocas técnicas de elevada contundencia, en las que prime la eficacia por encima de todo; otros deberán desarrollar su capacidad de neutralización; otros se centrarán en aquello que a pesar de sus limitaciones pueden realizar con corrección; y los deportistas se ejercitarán exclusivamente en aquellas técnicas que permitan las reglas y, entre ellas, desarrollarán las que les resulten más prácticas para obtener buenos resultados.

Si contemplamos el aspecto socializador del TCC, nuevamente tendremos que adaptar la práctica. Un grupo homogéneo en edades e intereses se lleva de una manera, un grupo heterogéneo de otra. Las personas con exceso de tiempo libre, como nuestros mayores y algunas amas de casa, necesitan un tipo de enfoque diferente del que daríamos a un grupo de chavales en un colegio, a un grupo de ejecutivos estresados, o a un grupo de jóvenes inadaptados con problemas de integración. Para esto, creo que la psicología tiene mucho que aportar.

Finalmente nos queda un grupo de practicantes muy específico, aquellos que se quieren dedicar al arte completo y por completo, que disponen de las suficientes ganas, tiempo y recursos. Para ellos, la cosa es simple; entrenamiento tradicional, comer amargo y olvidarse de cualquier facilidad o adaptación.


Degeneración del arte

Toda labor de especialización supone una pérdida de conocimiento global. Si del total elegimos tan sólo una cuarta parte y lo transmitimos, lo que obtiene el alumno es algo muy reducido. Si esa persona efectúa el mismo proceso, en unas pocas generaciones, lo que se presente no será ni una sombra de lo que fue.

Si tal reducción se ve compensada por un incremento del conocimiento en esa parcela específica, tendremos el germen de algo totalmente respetable, que no es sino una nueva disciplina, con raíces en el Tai Chi Chuan, pero que, por derecho propio, merecerá un nombre diferente.

Ahora bien, si la razón para especializarnos radica en nuestra incapacidad natural, y si no sólo dejamos esta parcela de conocimiento sin desarrollar, sino que además iniciamos un proceso de enseñanza que continuarán nuestros alumnos, entonces podemos tener la certeza de ser adulteradores del arte y expoliadores del conocimiento que les corresponde a las generaciones futuras.


Antonio Leyva es profesor de Tai Chi Chuan en Madrid.
(Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Tienes que activar JavaScript para visualizarla).
http://taichichuanantonioleyva.wordpress.com/

Fotos: Teresa Rodríguez.

NOTA:

1) José Carmona Kremser, El Taiji Quan del Shenji Ying. Revista TAI CHI CHUAN, Nº 3, Pág. 38.


 
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