Artículos Todos los artículos (Lista) ADAPTAR LA ENSEÑANZA
E-mail Imprimir


Antiguamente, cuando alguien recibía instrucción especializada, ésta se prolongaba durante un tiempo que, por lo general, no excedía de unos cuantos años. Sin embargo un heredero dedicaba su vida a profundizar en el estilo. Tal como muestra la historia, dicho estudio se prolongaba hasta el final de sus días, con cotas de esfuerzo y sufrimiento difícilmente aceptables hoy en día. Sin embargo no debió ser infrecuente que ciertos “especialistas” superasen en su campo a los “herederos”, que, aún conociendo el sistema completo, tenían que diversificar más sus esfuerzos.

Un ejemplo lo tenemos en la familia Chen, un clan predominantemente guerrero. Sin embargo, Chen Xin (1849-1929) se inclinó desde niño hacia las letras, y aun no habiendo destacado por sus habilidades marciales, escribió posiblemente el tratado más completo que existe sobre el estilo Chen, algo que quizá no habría estado al alcance de un genio práctico como Chen Fake.


La enseñanza en nuestros días

Si la especialización estaba indicada para los practicantes de los siglos XVIII, XIX, y XX, con mucha más razón lo está hoy en día. No se dispone apenas de tiempo para entrenar, lo que obliga a elegir, y cada persona está sometida a circunstancias muy diferentes en cuanto a su estado físico, actividad e intereses. Puesto que el Tai Chi Chuan es un arte a largo plazo, es interesante centrarse en el tipo de logros que uno busca y desechar el resto.

Ahora bien, especializarse no significa adulterar el arte, ni tampoco descafeinarlo. Al igual que Chen Xin mejoró a través de sus escritos el conocimiento que le fue transmitido, todo aquel que se especialice debería perseguir la excelencia en su parcela. Se parte con la ventaja de obtener en un periodo de tiempo razonable los beneficios ya consolidados del estilo, y se dispone de tiempo para mejorarlos o aumentarlos. Por otro lado, los herederos de estilo podrían aprovechar mejor los progresos que alcanzan tales especialistas para desarrollar aún más su arte.


adapt1


Quien haya leído hasta aquí podría pensar que el estudio de una faceta es mucho más recomendable que el aprendizaje de un estilo completo. Esto quizás sea cierto respecto a la práctica personal, pero no así en el caso de la enseñanza. La transmisión de un estilo nunca debería venir de la mano de un especialista, dado que a su interpretación le faltará visión de conjunto. Podrá mostrar los aspectos que conoce, pero difícilmente corregirá en un alumno errores que, aun afectando a su parcela, tengan origen en otra.

Por ejemplo puede ocurrir que, si un experto en aplicaciones marciales desconoce el resto del estilo, no sea capaz de corregir a un alumno cuyo fallo venga de una respiración incorrecta. Aunque el experto sepa cuál es el problema, si él mismo no lo ha sufrido, carecerá de las herramientas para solucionarlo. Un experto en meditación que desconozca el aspecto marcial, carecerá de una herramienta fundamental para fortalecer el ánimo de un alumno inconstante, tímido o pusilánime, etc. Sin embargo, quien conoce las sutilezas del arte completo, podrá ayudar incluso a los alumnos que tengan problemas diferentes a los que él vivió durante su aprendizaje, pues contará con las herramientas necesarias para hacerlo.


El error de la enseñanza actual

Hoy por hoy, nos encontramos con dos tipos de errores que, por lo general, se agravan por darse conjuntamente. Por un lado, nos sometemos a un entrenamiento global, donde todo el mundo quiere saberlo todo. Así, un alumno sin especial dedicación podrá conocer todas las formas de su estilo, y también múltiples sistemas de Chikung que llevan implícitos objetivos que no persigue ni de lejos. Es decir, intentará abarcar algo que no es posible conseguir sin una dedicación plena.

El segundo problema es que se descuida de forma dramática el entrenamiento básico, de manera que la práctica carece de cimientos que la consoliden. Esto constituye una lamentable pérdida de tiempo para el practicante, que, a pesar de sus esfuerzos, alcanza habilidades y logros muy limitados. Y aún es peor para el arte, que gradualmente va perdiendo calidad y profundidad, pues son pocos los que intentan escapar a esta tónica generalizada.

Muchos maestros no son ajenos a este tipo de formación incorrecta, cuyo método de enseñanza es poco adaptable. Intentan a toda costa pasar la totalidad de su conocimiento a todos sus alumnos, con la esperanza puesta en que alguno de ellos sea capaz de tomar el testigo y continuar con la tarea de transmisión. Probablemente este compromiso debe seguir recayendo en unos pocos elegidos, tanto para lo bueno como para lo malo, disfrutando el resto de nosotros simplemente de las ventajas y no de sus complicaciones.


 
Banner

Entidades colaboradoras

Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner

Estadísticas

Usuarios : 3
Contenido : 871
Enlaces : 94
Páginas vistas : 3339785

Banner
Banner
Banner
Banner