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Nº 3 - Primavera 2005

UNA REALIDAD FANTÁSTICA:
La danza del dragón
 
Núria Leonelli


Cabeza de camello, cuernos de ciervo, orejas de buey, ojos de diablo, bigotes de gato, cuerpo de serpiente, abdomen de gallo, ciento diecisiete escamas de carpa, patas de tigre y garras de águila"… es el dragón. Una criatura fantástica que ocupa uno de los puestos más elevados en la mitología china y que representa la sabiduría, la fuerza y el poder supremo espiritual. Es la manifestación del yang y controla el elemento agua en todos sus aspectos: los ríos, los lagos, los mares, las nubes y la lluvia. Por eso muchas veces se lo representa de color verde o azul, flotando entre nubes. El dragón chino tiene poderes para hacerse invisible, para ascender volando a los cielos o descender nadando hasta el fondo del mar y puede cambiar súbitamente de tamaño y forma. En el fondo de cada mar y cada lago, en un palacio de cristal, habita un dragón guardián rodeado de tesoros.


El mito del dragón

Según la tradición los dragones son serpientes de agua desde que nacen hasta que cumplen los quinientos años. Después les empiezan a salir las primeras escamas, pero no se les llama Xiao Long hasta que no llegan a los mil años. Crecen y se desarrollan rápidamente hasta que alcanzan los mil quinientos años, la edad adulta en la que reciben el nombre de Li Long. A partir de entonces empiezan a crecerles los cuernos, signo de madurez y sabiduría. Desde los dos mil años en adelante les crecen las alas y empiezan a perder las escamas. En esta última fase de su vida se les denomina Ying Long.

El dragón chino de origen taoísta era siempre benéfico, deseaba la felicidad y la prosperidad de la humanidad. Sin embargo, cuando el budismo se introdujo y se difundió en China, su carácter cambió bajo la influencia del concepto indio de naga que describe a una criatura malvada. Desde entonces, si un mortal ofende y enfurece al dragón, éste puede responder enviando tempestades e inundaciones. El dragón está profundamente enraizado en todos los aspectos de la cultura china y es uno de los motivos más representados en pintura, escultura, arquitectura, poesía, literatura, canciones, etc.

Múltiples leyendas conectan la figura del emperador con el dragón. Se dice que el legendario emperador Yu, conocido también como "el Emperador de Jade" y fundador de la dinastía Xia (2205 al 2197 a.C.) la más antigua sobre la que existen referencias históricas, nació con la forma de un dragón alado. A partir de entonces todos sus sucesores se proclamaron descendientes del dragón, asegurando que la sangre del animal corría por sus venas. Sólo el emperador podía ostentar el emblema del dragón de cinco garras en cada pata. El dragón de cuatro garras correspondía a los príncipes y el que tenía tres pertenecía a la clase de los oficiales. Se consideraba una grave ofensa el hecho de que alguien utilizase el emblema de un dragón de cinco garras en su ropa o en sus objetos personales y el castigo era la pena de muerte. Todo lo que estaba relacionado con el emperador tenía forma y nombre de dragón: su trono, su lecho, su barco, etc. En la dinastía Qing, la última de ellas, se incluyó el emblema del dragón en la bandera nacional convirtiéndolo en símbolo de la nación china.


La danza del dragón

Antiguamente existía una danza que formaba parte de un rito religioso en el cual se celebraba el despertar de la tierra, que se preparaba para la siembra. Cuenta la leyenda que el dragón dormía bajo tierra durante todo el invierno y que despertaba con las primeras lluvias primaverales, augurando fertilidad para la cosecha. dra2La danza la ejecutaba una procesión de bailarines donde cada uno de ellos llevaba un farol en el extremo de un palo. El más alto representaba la cabeza, los demás eran las vértebras y el más pequeño la cola. La marcha ordenada y fluida de los bailarines subiendo y bajando los faroles recordaba la figura de un dragón que avanzaba sinuoso en la oscuridad de la noche.

La tradición popular de esta danza se ha perpetuado hasta nuestros tiempos. En la actualidad la danza del dragón se ejecuta con nueve danzarines. Mediante astas, el primer bailarín sujeta la cabeza realizada con papel maché, mientras el resto de los danzantes sujetan cada una de las siete vértebras de bambú y la punta de la cola. Todo el conjunto formado por cabeza, vértebras y cola está unido mediante una larga tela estampada con escamas. Los danzarines, ataviados con vistosos trajes de seda, dan vida al dragón moviéndolo con suavidad y fluidez.  Suben y bajan las astas y se coordinan para ralentizar el paso, enroscarse y formar espirales.



El dragón avanza ondulante, como las aguas de las que es genio protector, mientras persigue una perla de fuego que lleva otro bailarín en el extremo de un palo. La perla es el símbolo del conocimiento y del camino hacia la sabiduría. Tras su recorrido serpenteante el dragón alcanza finalmente la perla de fuego y la custodia dentro de su boca como el tesoro más preciado. La perla le confiere el poder mágico para ascender a los cielos.

Carlos Moreira, director del Instituto de Wushu de Barcelona, que cuenta con una dilatada experiencia en el arte de la danza del dragón, comenta: "Es importante que los danzarines estén compenetrados y que realicen un trabajo de equipo. La coordinación y el ritmo de los movimientos son los factores esenciales para que el dragón consiga transmitir armonía". Los bailarines que realizan esta danza suelen ser practicantes de artes marciales internas. La experiencia con el trabajo energético les proporciona la habilidad necesaria para crear un flujo de energía que conecta el cuerpo entero del animal a través de su estructura interna.

En el Xing Yi Quan Xue, Sun Lu Tang explica: "Originalmente el dragón pertenecía al yang, pero en boxeo el dragón pertenece al yin. Practicar la forma del dragón ayuda a calmar el fuego interno. Dan Shu decía que el dragón puede apagar el fuego, dado que las nubes le pertenecen y son su emblema". Tanto en el Xingyi Quan como en el Bagua Zhang, la forma del dragón se realiza mediante movimientos de torsión del tronco que ayudan a activar y estimular los riñones, cuyo elemento es el agua. En el ciclo Ke, el agua consigue controlar el fuego del corazón.

La danza del dragón se realiza con motivo del año nuevo chino, también conocido como el año nuevo lunar o el festival de la primavera. La celebración comienza el primer día de la segunda luna nueva tras el solsticio de invierno. Las fiestas duran quince días y acaban con la luna llena. Los chinos celebran con esta gran fiesta el paso del frío invierno al renacer de la naturaleza y el comienzo de la primavera. La entrada del nuevo año se celebra con una apoteosis pirotécnica. La danzas del dragón y del león derrochan color y alegría, sucediéndose en calles y plazas al ritmo del tambor y los platillos durante todos los días. Ambos animales ahuyentan a los espíritus malvados. El dragón simboliza el poder del cielo (yang) y el león representa la fuerza de la tierra (yin). Ambos se complementan como el símbolo taoísta del Taiji, augurando suerte y felicidad.


Núria Leonelli
es profesora de Qigong y Taijiquan y autora del libro Tai Chi Chuan, calidad de vida, arte de longevidad (Fapa Ediciones, Nov 2004).

Fotos de la autora