Artículos Todos los artículos (Lista) UNA REALIDAD FANTÁSTICA. La danza del dragón
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El dragón avanza ondulante, como las aguas de las que es genio protector, mientras persigue una perla de fuego que lleva otro bailarín en el extremo de un palo. La perla es el símbolo del conocimiento y del camino hacia la sabiduría. Tras su recorrido serpenteante el dragón alcanza finalmente la perla de fuego y la custodia dentro de su boca como el tesoro más preciado. La perla le confiere el poder mágico para ascender a los cielos.

Carlos Moreira, director del Instituto de Wushu de Barcelona, que cuenta con una dilatada experiencia en el arte de la danza del dragón, comenta: "Es importante que los danzarines estén compenetrados y que realicen un trabajo de equipo. La coordinación y el ritmo de los movimientos son los factores esenciales para que el dragón consiga transmitir armonía". Los bailarines que realizan esta danza suelen ser practicantes de artes marciales internas. La experiencia con el trabajo energético les proporciona la habilidad necesaria para crear un flujo de energía que conecta el cuerpo entero del animal a través de su estructura interna.

En el Xing Yi Quan Xue, Sun Lu Tang explica: "Originalmente el dragón pertenecía al yang, pero en boxeo el dragón pertenece al yin. Practicar la forma del dragón ayuda a calmar el fuego interno. Dan Shu decía que el dragón puede apagar el fuego, dado que las nubes le pertenecen y son su emblema". Tanto en el Xingyi Quan como en el Bagua Zhang, la forma del dragón se realiza mediante movimientos de torsión del tronco que ayudan a activar y estimular los riñones, cuyo elemento es el agua. En el ciclo Ke, el agua consigue controlar el fuego del corazón.

La danza del dragón se realiza con motivo del año nuevo chino, también conocido como el año nuevo lunar o el festival de la primavera. La celebración comienza el primer día de la segunda luna nueva tras el solsticio de invierno. Las fiestas duran quince días y acaban con la luna llena. Los chinos celebran con esta gran fiesta el paso del frío invierno al renacer de la naturaleza y el comienzo de la primavera. La entrada del nuevo año se celebra con una apoteosis pirotécnica. La danzas del dragón y del león derrochan color y alegría, sucediéndose en calles y plazas al ritmo del tambor y los platillos durante todos los días. Ambos animales ahuyentan a los espíritus malvados. El dragón simboliza el poder del cielo (yang) y el león representa la fuerza de la tierra (yin). Ambos se complementan como el símbolo taoísta del Taiji, augurando suerte y felicidad.


Núria Leonelli
es profesora de Qigong y Taijiquan y autora del libro Tai Chi Chuan, calidad de vida, arte de longevidad (Fapa Ediciones, Nov 2004).

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