Imprimir


Nº 11 - Primavera 2007

HACIA LA REGULACIÓN
 

Juanolo Gutiérrez


Hace unos meses se han empezado a regular las titulaciones de Homeopatía, Acupuntura, Osteopatía, etc., por ahora sólo en Cataluña, aunque se irá extendiendo al resto del Estado. En un principio se pretendía incluir en el apartado de Medicina Tradicional China la titulación de profesores de Taijiquan y Qigong, pero al final no ha ocurrido así. Esto quiere decir que a corto o medio plazo se regulará también este sector, así como el Yoga, la meditación, etc.

A la hora de unificar criterios en el Taijiquan para ofrecer una formación "oficial" habrá contradicciones y conflictos. Por ejemplo, habrá quien defienda una visión más tradicional del arte y quien se incline por un enfoque más evolucionado y adaptado a nuestra sociedad, los que necesiten un maestro y los que no encuentren sentido a esta figura hoy en día. Por eso me gustaría exponer lo que desde mi punto de vista es interesante de cara a una supuesta formación.

Creo que antes de comenzar a prepararnos para enseñar el arte sería adecuado tener experiencia en su práctica. Pienso que no tiene mucho sentido querer ser profesor de algo que todavía no se conoce. En mi opinión, estar practicando durante unos años, aunque la cantidad de tiempo sea muy relativa según la persona y la frecuencia de la práctica, nos dará una "pequeña" idea sobre la disciplina. Esto será de gran ayuda cuando nos propongamos comenzar una formación.

En el caso del Taijiquan, ¿en qué deberíamos formarnos, en el estilo Chen, Yang, Wu, Sun, o en todos? ¿No sería mejor que cada aspirante trajera ya una forma aprendida? Esto exigiría unos buenos conocimientos por parte de los formadores, y con esto no me refiero a que tuvieran que conocer cada uno de los estilos, sino la base común que se encuentra en todos ellos para ser capaces de orientar a los alumnos a nivel de conciencia corporal y estructura, efectos terapéuticos y aplicaciones marciales. De no ser así, creo que sería más interesante no recrearse en enseñar muchas formas, sino centrarse en una. Puede que al ser profesores queramos aprender más encadenamientos, pero al final sólo utilizaremos uno con la mayoría de nuestros alumnos. Por lo tanto, el saber más secuencias no será imprescindible para ser mejor profesor sino para profundizar uno mismo en la práctica.

Respecto al aspecto filosófico hay quien defiende un enfoque más taoísta, negando el budismo y al revés. Aunque no creo que sea necesario pertenecer a ninguno de ellos, pienso que sería interesante ofrecer un estudio de los tres movimientos filosóficos más importantes de China: taoísmo, budismo y confucianismo. No he estado en China, pero creo que allí se vive todo esto de una manera más natural, e incluso en los monasterios se entremezclan las prácticas de unos y otros. Después de una convivencia tan prolongada de las tres corrientes, es normal que se hayan ido integrando, fusionando y adaptando.

Quizás esto es lo que no se termina de entender en occidente porque estamos acostumbrados a una sola ideología, y por eso tendemos a excluir o poner barreras entre una y otra. Podría suceder lo mismo en el plano espiritual con respecto a las innumerables técnicas de meditación que existen. Creo que la formación debería limitarse a aportar únicamente una o dos técnicas básicas de meditación que ayuden a los alumnos a encontrar una manera natural y fácil de acercar el aspecto espiritual a sus futuros estudiantes.



También creo que un tema necesario a debatir es que en dicha formación se profundice seriamente en el aspecto de la estructura corporal, que se estudie la manera de situar los diferentes segmentos corporales y la biomecánica del movimiento, adaptándola a cada cuerpo. Es frecuente ver practicantes de Taijiquan que van sobrecargando distintas partes de su cuerpo al realizar la forma y no pueden dirigir correctamente el gesto. Su cintura, agarrotada, no está unida a sus piernas, seguramente debido a una pelvis bloqueada, o bien hay una ausencia de enraizamiento y rigidez en las rodillas, o los brazos están "separados" del cuerpo debido a la tensión de la espalda y los hombros. Da la sensación de que nuestros cuerpos no estén preparados para hacer un trabajo así.



¿Cómo ir preparándolo entonces?  De ahí la importancia de un trabajo básico de estructura y conciencia corporal, estiramientos, ejercicios de equilibrio y coordinación, ritmos y trabajo elemental de contacto, movimiento y quietud. Se trataría de dar al futuro profesor herramientas y ejercicios que le permitan ir desarrollando su propia conciencia de la estructura, y obtener así la capacidad de leer en el cuerpo de sus alumnos cuándo están acentuando la tensión y la rigidez en alguna zona descuidada de su cuerpo. Igualmente sería importante hacer un estudio paralelo sobre el aspecto terapéutico del Qigong, pero en lugar de memorizar los meridianos energéticos sería más interesante conocer el mapa de estos canales y sus principales puntos desde un trabajo de sensibilización de los mismos y un estudio de su relación con el movimiento. De esta manera se utilizarían ejercicios de cara a una memorización del entramado energético no sólo mental, sino corporal.




Pero quizás lo más importante en una formación de profesores sea el aspecto pedagógico. Los alumnos deberían ir descubriendo el sentido que tiene para ellos transmitir, por ejemplo, un arte marcial, y la manera de hacerlo. Hay puntos esenciales que no deberíamos obviar cuando hablamos de formar profesores. Por ejemplo, saber dar la misma importancia al aspecto tanto físico como emocional y mental, comprender el ritmo que debe tener una clase o cómo adecuar el calentamiento al tipo de sesión que se quiere hacer ese día. También es útil ser capaz de relacionar los movimientos del Taijiquan con otros de la vida cotidiana que ya están en el esquema corporal-mental de todos nosotros, de manera que los alumnos puedan comprenderlos y aplicarlos a la forma de manera más fácil y natural. O qué ejercicios utilizar cuando el grupo está compuesto por alumnos de edad avanzada, o niños, o cuando es muy heterogéneo. Además es necesario ver qué sentido tiene trabajar el empuje de manos como práctica de contacto y descubrir cómo introducirlo sin que parezca algo ajeno al resto de la clase.

Como conclusión y sin entrar en detalles considero importantes los siguientes aspectos en una formación de profesores de Tai Chi:

Una formación enfocada de esta manera implicaría la participación de diferentes profesores, aportando cada uno de ellos el aspecto que más haya desarrollado en su práctica. El ideal, desde mi punto de vista, es que una formación se limite a preparar profesores dándoles las herramientas necesarias para poderse desarrollar como tales. Pero a su vez en ella se debería proceder de una manera muy abierta, sin señalar ni establecer un camino fijo y predeterminado, sin "linaje", sino animando a cada nuevo profesor a buscar, probar y elegir la dirección que desee. Así, éste debería seguir aprendiendo y profundizando con diferentes profesores, para completar y definir tanto su práctica como su enfoque personal en la transmisión.

Espero que este artículo motive a todos los que estamos interesados en la transmisión del arte a expresar y aportar otros aspectos importantes que no se han mencionado y que, sin duda, existen. spirito


Fotos: Departamento de Taichi y Chikung de la Federación Galega de Kung Fu y archivo de la revista.


Juanolo Gutiérrez es licenciado en Fisioterapia y enseña Tai Chi desde 1994. Dirige grupos en Barcelona, Girona, Alicante, Menorca e Inglaterra.
(Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Tienes que activar JavaScript para visualizarla).