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Nº 10 - Invierno 2006

BE WATER, MY FRIEND
o el retorno del dragón en su BMW X3

Juan Gorostidi


¡Vacía tu mente, libérate de las formas, sé agua, amigo!

 

 

Nunca como hasta ahora una frase así, que bien pudiera estar firmada por algún viejo taoísta, se ha repetido tantas veces por televisión, hasta convertirse en latiguillo cotidiano. Quien la pronuncia, "el mayor mito de las artes marciales de los años 60 y 70", ha revivido 33 años después de su muerte: el dragón ha vuelto para anunciar un último modelo de BMW.

Sin duda, los publicistas han acertado de pleno. Les ha bastado el corte de una entrevista tal como se emitía en El arte del combate11) El arte del combate, un reportaje de F. Marie y E. Charcot, 1999.-, para dar en el clavo del arte de la publicidad: "No te adaptes a la carretera, sé la carretera: BMW X3".

Me paro ante esta trivialidad con la sospecha de que lleva gato encerrado. ¿Por qué funciona tan bien la imagen de Bruce Lee? ¿Cómo dice sus cinco frases para hacer el mejor spot? ¿Cuál es su fuerza? ¿Será el magnetismo del maestro? ¿La solidez de su argumentación? ¿La sabiduría taoísta? No es muy complicado: Lee habla como un chulo de barrio, un perdonavidas. Sobreactúa acelerando sus frases tras cada pausa retórica, mira de reojo, levanta sus cejas y disfruta de su propia capacidad de convicción. Pero ¿qué clase de chulo te cita semejantes frasecitas Pon agua en una botella y será botella el agua puede fluir o golpear…?

Quizá no me hubiera animado a escribir esto, si además no me hubiera topado con su parodia22) Vaya Semanita en ETB 2, 19 de octubre de 2006.-. Cambian el agua por EPO (la sustancia estrella del último dopaje ciclista), tinto y gasolina. El resto lo pone la cara del actor y la grotesca transformación de las frases: "Vacía tus penas, libérate de las formas, como la EPO". O "Vacía la cartera, pide un tinto. Ponlo en un porrón y será porrón. Ponlo en una bota y te pondrás las botas". Finalmente, basta sustituir BMW X3 por EPO o TINTO y la carcajada está garantizada: "No te adaptes a la carretera, gana el Tour. EPO, ¿te gusta consumir?". "No te adaptes a la acera, vete haciendo eses. Tinto. ¿Te gusta el pin-piribin-pin-pin?".

Digo que no me hubiera animado si no hubiese sorprendido el golpe de mis propias carcajadas y la consiguiente pregunta: ¿qué es lo que resulta tan hilarante? ¿No se ríe el bufón del paso de lo sublime a lo ridículo que da con frecuencia cualquiera que se siente poderoso al exhibir la fuerza de su argumento como la reafirmación del estatus que le permite utilizarlo como un triunfador?
O, ¿qué expectativa abre la frase be water, my friend dicha tal como la dice Lee para que el publicista decida introducir ahí su consigna?

bewater-caliConfesaré mi pecado antes de continuar: nunca me gustó la imagen de Lee en sus películas, y menos aún la mitología creada alrededor de su espectáculo. Pero mi disgusto contrasta con la oficialidad de los artistas marciales: "Conocido por todos como el rey del kung fu, dista mucho de ser lo que la mayoría de los fans veían en él (?). Es, indudablemente, el responsable máximo del boom de las Artes Marciales en todo el mundo. Sin su aportación a través de sus películas y filosofía seguro que la actualidad de las Artes Disciplinarias sería otra… fue el primero en denunciar ciertos aspectos que hacían desviar al practicante de la esencia vital de las Artes. Su mentalidad abierta y una capacidad asombrosa de fusionar el Oriente con Occidente le llevó a tomar lo mejor de estos dos mundos y proclamar a los cuatro vientos que el individuo siempre sería más importante que el estilo… tantos años después de su muerte, sigue tan vivo y su filosofía tan vigente que nadie ha podido sobrepasarle"33) La Sabiduría de los Maestros. José Mª Fraguas. Eyras, 1995.-. Aportación filosófica, Artes Disciplinarias, fusión Oriente-Occidente…

El asombro que me provocan tales afirmaciones no deja de excitar mi curiosidad: ¿de qué se trata en realidad? ¿Qué hace coincidir a estos exegetas con los publicistas?

Comencemos por lo evidente: no hay duda de que Bruce Lee rompió para los occidentales un modelo imperante en las artes marciales. Tras la derrota de los japoneses en la última guerra, este país que en los años anteriores se había dedicado a invadir y masacrar a los vecinos a su alcance, se vio convertido en humillado protectorado norteamericano. Esta situación no impidió que la fascinación por el lejano oriente aromara los hogares norteamericanos, y la figura del samurai autoinmolado, última versión del caballero andante, continuara excitando a algunos hacedores de sueños juveniles. Las disciplinas japonesas se expandieron espectacularmente entre aquellos jóvenes occidentales en los 60 y 70. Pero la imagen del japonés endurecido en su férrea disciplina, en una identificación ciega a su tradición, no podía sostenerse como único referente del exotismo oriental entre los jóvenes occidentales.

Tal actitud necesitaba de otro modelo que sedujese desde la libertad. El modelo masoquista, con su implícita contraparte sádica, necesitaba de la libertad histérica que Lee representó con grado de maestría. Y claro, no hay color. ¿Quién es el gran seductor, quién triunfa en todos los terrenos donde la adaptabilidad eficiente, el poder del agua está en juego? Obviamente, el histérico. El masoquista puede triunfar por obstinación, pero el precio que paga es tan alto que su figura maltrecha nos pone habitualmente en guardia. Sin embargo, el histérico seduce, comunica, "llega". Ese Be water, my friend! no es aquí más que Be hysteric my friend!



bewater2Bruce Lee, al estilo del Che o James Dean, fue un icono para miles de jóvenes en los 70 y 80, ese tipo de imagen que se reproduce en posters para adolescentes y cae después en el olvido tras el desencanto de sus sueños juveniles, pasando a ser material disponible para publicistas y artistas pop. En nuestro caso, su regreso en el anuncio habrá provocado más de una lagrimita en alguno de aquellos jóvenes que no se perdieron una sola de sus películas y sudaron en el gimnasio; que recibieron algún que otro puñetazo en la cara que bien merecía la pena por tan noble ideal… Treinta y tres años después, con tiempo suficiente como para haber puesto a prueba sus sueños, más de uno de aquellos corazones rebeldes sueña todavía con un algo que, los publicistas lo saben, se nutre del mismo material ilusorio: un cuatro por cuatro de la mejor marca de autos. ¡Qué alquimia se produce cuando este sueño es ofrecido de la mano de aquél ídolo!

Estoy a punto de poner punto final, pero me resisto. Sé que la ironía no es suficiente cuando este escrito va dirigido a quienes sienten algún aprecio por las enseñanzas o las disciplinas orientales. Entonces, y para nosotros, la pregunta es, ¿cuál es la distancia que separa este Be water de las palabras del sabio recordándonos que nada hay en el mundo más blando y suave que el agua, pero nada puede superarla en el combate contra lo duro y resistente?44) Tao te king, cap. XLIII. Lao Zi.- . Y presiento que acertar a responder a esta pregunta resulta vital para quien se sienta casi a diario golpeado por la rara habilidad de publicistas y mercaderes, reyes Midas contemporáneos. La distancia que menciono se crea a través del contexto en que una palabra o un discurso son utilizados, a través de la altura moral de quien lo utiliza, a través de los objetivos ocultos, apenas disimulados o deliberadamente encubiertos, de quien los ofrece (sean consignas, enseñanzas, técnicas o vías).

El antiguo charlatán de feria se ha convertido en figura respetable, y su carromato es ahora un coche despampanante. El que desprecia secretamente las palabras que va a utilizar subraya el énfasis para parecer más convencido que nadie. El dominio de la imagen y las técnicas de comunicación son capaces de creaciones hasta hace poco insólitas. Por eso es fundamental comprender que la ínfima distancia entre lo sublime y lo ridículo y, sobre todo, entre lo que dignifica una palabra, a quien la dice y la escucha, y lo que la pervierte, ha disminuido, si cabe, un poco más.

Esto no es difícil de comprender si percibimos que lo más alejado del éxtasis que puede producirse en un encuentro carnal entre dos amantes no es la abstinencia sexual, como han mostrado muchos ascetas místicos, sino la explotación sexual o la pornografía. Que lo más alejado de la enseñanza de un maestro no es la conversación trivial entre dos compañeros, sino la pretendida amonestación sublime de quien pretende ayudarte y, con sus mejores intenciones, sólo alimenta su gratificación. Que lo más alejado del nada hay en el mundo más blando y suave que el agua no es un ¡Viva la dureza de la piedra! sino un anuncio de coches donde un fantasma sonríe de reojo mientras proclama Be water, my friend!.


Juan Gorostidi Berrondo
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NOTAS:

1) El arte del combate, un reportaje de F. Marie y E. Charcot, 1999.
2) Vaya Semanita en ETB 2, 19 de octubre de 2006.
3) La Sabiduría de los Maestros. José Mª Fraguas. Eyras, 1995.
4) Tao te king, cap. XLIII. Lao Zi.