Artículos Todos los artículos (Lista) BE WATER MY FRIEND
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bewater2Bruce Lee, al estilo del Che o James Dean, fue un icono para miles de jóvenes en los 70 y 80, ese tipo de imagen que se reproduce en posters para adolescentes y cae después en el olvido tras el desencanto de sus sueños juveniles, pasando a ser material disponible para publicistas y artistas pop. En nuestro caso, su regreso en el anuncio habrá provocado más de una lagrimita en alguno de aquellos jóvenes que no se perdieron una sola de sus películas y sudaron en el gimnasio; que recibieron algún que otro puñetazo en la cara que bien merecía la pena por tan noble ideal… Treinta y tres años después, con tiempo suficiente como para haber puesto a prueba sus sueños, más de uno de aquellos corazones rebeldes sueña todavía con un algo que, los publicistas lo saben, se nutre del mismo material ilusorio: un cuatro por cuatro de la mejor marca de autos. ¡Qué alquimia se produce cuando este sueño es ofrecido de la mano de aquél ídolo!

Estoy a punto de poner punto final, pero me resisto. Sé que la ironía no es suficiente cuando este escrito va dirigido a quienes sienten algún aprecio por las enseñanzas o las disciplinas orientales. Entonces, y para nosotros, la pregunta es, ¿cuál es la distancia que separa este Be water de las palabras del sabio recordándonos que nada hay en el mundo más blando y suave que el agua, pero nada puede superarla en el combate contra lo duro y resistente?44) Tao te king, cap. XLIII. Lao Zi.- . Y presiento que acertar a responder a esta pregunta resulta vital para quien se sienta casi a diario golpeado por la rara habilidad de publicistas y mercaderes, reyes Midas contemporáneos. La distancia que menciono se crea a través del contexto en que una palabra o un discurso son utilizados, a través de la altura moral de quien lo utiliza, a través de los objetivos ocultos, apenas disimulados o deliberadamente encubiertos, de quien los ofrece (sean consignas, enseñanzas, técnicas o vías).

El antiguo charlatán de feria se ha convertido en figura respetable, y su carromato es ahora un coche despampanante. El que desprecia secretamente las palabras que va a utilizar subraya el énfasis para parecer más convencido que nadie. El dominio de la imagen y las técnicas de comunicación son capaces de creaciones hasta hace poco insólitas. Por eso es fundamental comprender que la ínfima distancia entre lo sublime y lo ridículo y, sobre todo, entre lo que dignifica una palabra, a quien la dice y la escucha, y lo que la pervierte, ha disminuido, si cabe, un poco más.

Esto no es difícil de comprender si percibimos que lo más alejado del éxtasis que puede producirse en un encuentro carnal entre dos amantes no es la abstinencia sexual, como han mostrado muchos ascetas místicos, sino la explotación sexual o la pornografía. Que lo más alejado de la enseñanza de un maestro no es la conversación trivial entre dos compañeros, sino la pretendida amonestación sublime de quien pretende ayudarte y, con sus mejores intenciones, sólo alimenta su gratificación. Que lo más alejado del nada hay en el mundo más blando y suave que el agua no es un ¡Viva la dureza de la piedra! sino un anuncio de coches donde un fantasma sonríe de reojo mientras proclama Be water, my friend!.


Juan Gorostidi Berrondo
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NOTAS:

1) El arte del combate, un reportaje de F. Marie y E. Charcot, 1999.
2) Vaya Semanita en ETB 2, 19 de octubre de 2006.
3) La Sabiduría de los Maestros. José Mª Fraguas. Eyras, 1995.
4) Tao te king, cap. XLIII. Lao Zi.




 
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