Artículos Todos los artículos (Lista) MÁS ALLÁ DEL CIELO SIEMPRE HAY OTRO CIELO. Entrevista a Chen Zhenglei.
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La tercera es lo que podríamos llamar fuerza de disolución, y nos permite, entre otras cosas, liberarnos del Qin na y los agarres y volver la fuerza del adversario en su contra. Para desarrollar esta cualidad, cuando la fuerza del contrario llega a nuestro cuerpo debe haber una comprensión muy rápida, instantánea. Se debe poder percibir al momento la ligereza o pesadez, la cantidad y la dirección del ataque. A continuación debemos ser capaces de aislar esa fuerza sólida y desviarla, buscar un punto débil, un vacío, y entrar por él. Si uno domina estos tres tipos de fuerza, no hay ataque que no pueda neutralizar.


¿Estas fuerzas se trabajan mediante ejercicios diferenciados, o de manera conjunta?

Cuando se alcanza el nivel necesario de gongfu los tres tipos de fuerza se dan de manera natural, no es necesario buscarlos ni intentar aislarlos. Esta división es mía. En 1996 publiqué un trabajo en el que exponía estos conceptos y a la gente le sorprendió bastante, se comentó como si fuera algo muy novedoso. Pero lo único nuevo es haberlo descrito de esta manera. Yo creo que siempre ha sido así, no hay ningún secreto. Estoy seguro de que los grandes maestros del pasado dominaban estos tres tipos de fuerza, simplemente nadie los había descrito así antes.


CZL5WCuando realiza la forma, usted produce sonidos al ejecutar movimientos con fajin. ¿Estos sonidos son intencionados o se producen espontáneamente?

Por lo general, cuando se recoge la energía en la preparación de un movimiento con fajin se inspira, y al emitir el movimiento se espira. La respiración va siempre unida al movimiento. Así, en la espiración el qi y el aire salen juntos, y el sonido se produce de forma natural.

Hay gente que hace boxeo, tanto externo como interno, y que intenta controlar la respiración sin soltarla, y esto puede hacer que los músculos se tensen. Cuando esto ocurre, el qi no puede circular ni salir, porque hay resistencias en el interior. Al menos eso es lo que yo pienso.

Tampoco se trata de gritar y luego hacer el movimiento. Por ejemplo, a veces vemos a gente que emite sonidos muy grandes, pero no están coordinados con el movimiento. En realidad eso sólo tiene la utilidad de sobresaltar al contrario. Hay que conseguir que cuando llegue el sonido lo hagan a la vez el qi y el movimiento. Todo se debe concentrar en un solo punto y en el mismo instante.


También ha mencionado antes el papel de las armas en el aprendizaje. ¿Cómo puede beneficiar cada arma a nuestra práctica?

No se debe empezar la práctica de las armas antes de haber dominado la estructura antigua (Lao Jia). Igual que en la forma de mano vacía la intención debe dirigir el qi y el qi impulsar el movimiento, en el trabajo de jian, o espada recta, la energía tiene que llegar a la punta del arma, es decir, la unidad del cuerpo debe comprender también la espada. Eso hace que los movimientos circulares y espirales sean más complejos de ejecutar.

El sable, o dao, tiene rasgos diferentes. Dadas las características del arma el trabajo es más circular y más amplio, con movimientos que envuelven el cuerpo. La cintura debe ser fuerte e impulsar el cuerpo y el sable, y a la vez el sable impulsa a todo el cuerpo. Un antiguo proverbio dice que se debe practicar el sable como un tigre feroz y la espada como un dragón perezoso.
Por otra parte están las armas largas, el palo, la lanza y la alabarda china o dadao, que tienen ciertas características comunes, aunque cada una tiene sus peculiaridades.


Usted es famoso por su dominio de la alabarda. ¿Puede hablarnos de este arma?

El dadao, o guandao, es un arma guerrera muy antigua, del período de los Tres Reinos 1 1) 220-280 d.C. -. Según la tradición la inventó el célebre general Guan Di y se utilizó en combate hasta la dinastía Qing. Se dice que Chen Wanting era un gran experto en el manejo de este arma, y que fue él quien aplicó los principios del Taiji a su entrenamiento.

En los tiempos antiguos un dadao podía pesar hasta sesenta kilos, y era necesaria una gran fuerza física para manejarlo. Actualmente las alabardas de wushu pesan entre dos y diez o quince kilos como máximo, lo que también es un peso muy considerable. Dadas sus características de peso y tamaño es necesario un alto nivel de gongfu para manejarla correctamente, por lo que suele ser el último arma que se aprende. Como las demás armas que se emplean en Taijiquan, se debe sentir como una prolongación del cuerpo, y los movimientos han de dirigirse desde el dantian, proyectando el qi hasta la punta de la hoja. Por eso es conveniente empezar trabajando movimientos por separado hasta dominarlos antes de comenzar su encadenamiento.


 
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