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Nº 9 - Otoño 2006

elicaliLA LUZ Y EL VIAJE:
EL ELIXIR DE ORO
 

Álex Ferrara


Los taoístas emplearon muchos años en descubrir métodos que pudiesen prolongar su vida hasta hacerse inmortales. Parte del resultado de esa búsqueda paciente fue el gran desarrollo de las prácticas de refinamiento de la energía vital y el incremento en la salud de sus practicantes. A continuación se exponen los objetivos y fundamentos de las prácticas de alquimia interna, centrándose concretamente en el clásico sobre el cultivo de la energía conocido como El secreto de la flor de oro.


Mi maestro, el profesor Wang Maw-Chyuang, solía decirme desde chica: "La meta, siempre alta y lejos". Quizás esas palabras resuman una buena parte de la búsqueda de métodos que los practicantes taoístas han hecho para alcanzar la inmortalidad. Es difícil asegurar que alguno de ellos la haya obtenido, a menos que aceptemos la vía devocional, creyendo a pies juntillas en los textos mitológicos y sagrados como las hagiografías de los inmortales incluidas en el Canon Taoísta o Tao Tsang1 1) Tao-Tsang Chi Yao, Reedición de 1988 (Beijing: Wenwu Chubanshe, 1988; 36 volúmenes) -. Sin embargo, independientemente de esa meta alta y lejana, los procesos descubiertos para aproximarse a ella son en sí mismos fascinantes por su nivel de sutileza y complejidad, así como por los beneficios que aportan a la salud de quien los pone en práctica.

Desde los primeros textos taoístas, como el Tao Te Ching2 2) Existen casi tantas traducciones de esta obra como de la Biblia. Entre ellas, pueden consultarse la de Ellen Chen, The Tao Te Ching, Paragon House, N.Y., 1989 en inglés; la de D.C. Lau, The Chinese University Press, Hong Kong, 1963 y la de C.H. Wu, Shambala Dragon Editions, Boston, 1989. También disponible en Internet, mi versión al español en www.taijiquan.info, o en www.artestaoistas.com gracias a la gentileza de sus respectivos editores. -, el Chuang-Tse3 3) The Complete Works of Chuang-tzu, traducido al inglés por Burton Watson, Columbia University Press, NY, 1968; Chuang-Tzu, The Inner Chapters, los siete primeros capítulos traducidos al inglés por A.C. Graham, George Allen & Unwin, Londres, 1981; Zhuang zi, traducción al español de Iñaki Preciado, Kairós, Barcelona, 2004; o mi versión al español en www.artestaoistas.com o en www.taijiquan.info. - y el Lieh-Tse4 4) The Book of Lieh-Tzu, A Classic of Tao, traducción al ingles de A.C. Graham, Mandala, Harper Collins, London, 1990; o Lie Zi, El libro de la perfecta vacuidad, traducción al español de Iñaki Preciado, Kairós, Barcelona, 1987. -, hay referencias a ejercicios y prácticas en los que se habla del movimiento del ch'i, energía o aliento vital según los traductores, dentro del cuerpo humano. Con el correr de los siglos, esas alusiones se hicieron más frecuentes y dieron lugar a textos que las describen con precisión; pero, en general, de una manera metafórica y simbólica. Se hacía así, por un lado, para evitar la difusión masiva de una transmisión todavía cerrada a círculos elegidos por los maestros a cargo de las escuelas y sectas, y por otro, para evitar las persecuciones que con mucha frecuencia sufrieron los adeptos al taoísmo.

El objetivo primordial de la alquimia es convertir el plomo, que es yang y el mercurio, que es yin, en el "elixir del retorno" (huan tan) equivalente al oro (chin) en la tradición de la alquimia occidental. Para los practicantes de la alquimia interior o nei-tan el objetivo era el mismo pero aplicado al cuerpo humano. Así, buscaron transmutar las energías y fluidos corporales más burdos y materiales en elementos más sutiles para vencer a la muerte, trascendiendo el tiempo y el espacio. Dicho fruto, en la alquimia interna, recibe diversos nombres, como el elixir de oro (chin tan), la flor de oro (chin hua), el elixir de vida, la píldora de oro, la bola de oro o el embrión.

En su estudio del clásico de alquimia interior El secreto de la flor de oro5 5) Ta I Chin Hua Tsung Chi.-, el famoso psicólogo y estudioso de las religiones Carl Gustav Jung dice: "Desde los tiempos más remotos hasta hoy, ésas no son palabras vacías, sino la sucesión del 'gran sentido' (Ta Tao) en el método real para producir un espíritu inmortal y un hombre santo y eternamente viviente"6 6) C.G. Jung y Richard Wilhelm, El secreto de la Flor de Oro, Paidós, México, 1988, pág. 103.-. El secreto de la flor de oro, traducido del chino al alemán por Richard Wilhelm, fue escrito por uno de los ocho inmortales taoístas o pa hsien7 7) Ellos son: Lu Tung Pin, Li Tieh-Kuai, Chang Kuo Lau, Chung Li Ch'uan, Lan Ts'ai-Ho, Ho Hsien-ku, Han Siang-tzu y Ts'ao Kuo-ch'iu. Ver The Eight Immortals of Taoism, Legends and Fables of Popular Taoism de Kwok Man Ho, y Joanne O'Brien, Meridian-Penguin Group, NY, 1990.- más célebres: Lü Yen o Lü Tung Pin, quien vivió en el siglo VIII, durante la dinastía de los T'ang (618-907). A él se le adjudica el hallazgo y la descripción precisa de los pasos para crear dicho elixir de oro o chin tan8 8) Tan, además, significa cinabrio, el mercurio que existe en el plomo, como el punto yin dentro de lo yang, y de allí el nombre de la zona del cuerpo donde se almacena el ch'i, el tan-t'ien o campo de cinabrio. -. Es interesante observar que tanto el amarillo del oro como el rojo del cinabrio son los colores chinos por antonomasia. Tanto es así que el amarillo oro sólo podía usarse en la ropa del emperador y en las tejas de los palacios imperiales, fabricadas en una única calle de Beijing que hoy se ha convertido en un paseo de anticuarios y pintores. El rojo, por su parte, es el color de la buena suerte, presente en la bandera china y todos los carteles que se cuelgan en las casas para festejar la llegada del año nuevo.

Lu Tung Pin denomina al elixir "la flor de oro": "Seré hoy vuestro acompañante, y os revelaré primero el secreto de la flor de oro del Gran Uno"9 9) Tai I Chin Hua.-. Enseguida remite a una enseñanza de Lao tse: "El retorno (fan) es el movimiento (tung) del Tao"10 10) Tao Te Ching, cap. 40.-, cuando dice: "El secreto de la magia de la vida consiste en utilizar la acción para llegar a la no-acción".



En la cosmogonía taoísta, se parte de un estado de wu-chi o no-realidad para alcanzar, mediante el movimiento hacia adelante, el estado de t'ai-chi o realidad suprema última. El proceso de transformación hacia la perfección inicial del Uno es, por lo tanto, necesariamente, un camino de retorno (fan tao) hacia la luz. Dice Lu: "La flor de oro es la luz. ¿Qué color tiene la luz? Se toma la flor de oro como alegoría. Ésta es la verdadera fuerza del Gran Uno trascendente. La frase "el plomo de la región del agua tiene sólo un sabor", lo indica. El trabajo del curso circular de la luz reposa enteramente sobre el movimiento retrógrado, de modo que se concentren los pensamientos".

Así, parte del trabajo del adepto es la concentración de los pensamientos relativos a esa parte de la conciencia racional que los taoístas ven como un obstáculo para la evolución de la persona, en el "castillo amarillo" o entrecejo, para bajarlo hacia el tan-t'ien por un trayecto circular de la luz. En textos posteriores se habla de este proceso como las "nupcias de Kan y de Li". Kan es el trigrama del I Ching o Libro de las Mutaciones correspondiente al lago, o sea al agua, que mora en la parte baja del cuerpo relacionada con los riñones, mientras que Li corresponde al trigrama de fuego y al corazón, sede de las emociones. Como el fuego sube y el agua baja, las emociones y los pensamientos, si no se controlan, nos toman por completo y salen del cuerpo de manera explosiva, mientras la energía aquietadora del agua no nos protege. Si aprendemos a hacer circular esa luz y, como un caldero, ponemos el fuego por debajo del agua, ésta se calentará y se convertirá en vapor. Vale agregar que el ideograma de aliento vital o energía, ch'i, significa en su primera acepción "vapor de agua" y su radical es la imagen de vapores que suben para formar nubes de gas a partir del arroz que se cocina, que es la parte inferior del ideograma11 11) Wieger, L., Chinese Characters, Paragon, N.Y., 1965, pág. 24 -.

"Por lo tanto, necesitáis sólo poner la luz en curso circular; éste es el secreto más alto y prodigioso." Se logra esto concentrando los pensamientos y sometiendo ese "espíritu consciente", del cual habla Jung, al "espíritu primordial", que ha perdido su lugar desde que el niño deja de ser feto y de respirar prenatalmente por su cordón umbilical, para ocupar su sitio en el mundo fuera de la madre y respirar por los pulmones, apartándose de ese espíritu íntegro y primordial, tanto más a medida que crece, y perder el último aliento de vida con la muerte. El método de la circulación de la luz, en otros textos denominado "movimiento del ch'i", nos lleva a la transmutación del ánima o alma más material o burda que los chinos denominan p'o, primero en huen, un equivalente del animus según Jung y, en una segunda etapa, en shen o "espíritu", tan sutil que será capaz de salir del microcosmos del cuerpo material para viajar fuera de él.

Estos viajes cósmicos de los cuales los textos taoístas abundan en citas, pueden realizarse en vida como "prácticas de ida y vuelta", hasta que si se ve que el cuerpo muere, en realidad no lo hace del todo. Dice Lu: "En el libro Len Yeng se dice: 'Por concentración de los pensamientos se puede volar, por concentración de los deseos se cae'. Cuando un aprendiz cuida poco de los pensamientos y mucho de los deseos llega al sendero de la perdición. Sólo mediante la contemplación y el reposo nace la verdadera intuición: para ello se tiene necesidad del método retrógrado"12 12) C.G. Jung y Richard Wilhelm, El secreto de la Flor de Oro, Paidós, México, 1988, pág. 105. -. Al concentrarse, se "fijan" los pensamientos, evitando su dispersión. Si el adepto falla, debe recomenzar hasta domar ese espíritu consciente y recuperar la intuición, que mora en el vientre, en el tan-t'ien. El retorno al centro ayuda a la circulación de la luz. Como dice Lao tse: "Con muchas palabras los métodos se agotan. Nada es mejor que guardar fielmente el centro"13 13) Tao Te Ching, cap. 5.-. El resultado de la búsqueda se da cuando no se está consciente de la misma, al igual que el Tao, que se encuentra y se com­prende cuan­do no se lo busca ni se trata de explicarlo con palabras. "El Maestro Lü-Tzu (Lu Tung Pin) dijo: De­be cumplirse con todo el corazón la resolución de no buscar el resultado; el resultado viene por sí mismo"14 14) Id. El secreto de la Flor de Oro Página 111.-.

En El secreto de la flor de oro se habla de "matar el corazón", con el mismo sentido de cuando Chuang-tse habla de "ayuno de la mente" o hsin chai:

"Pregunta Yen-Hui: ¿Puedo preguntar qué es el ayuno de la mente? Confucio dijo: ¡Unifica tu voluntad! No escuches con tus oídos, escucha con tu mente. No, no escuches con tu mente, escucha con tu espíritu. El escuchar se detiene con los oídos, la mente se detiene con el reconocimiento, pero el espíritu está vacío y espera todas las cosas. El Tao se recoge sólo en el vacío. El vacío es el ayuno de la mente. Yen Hui dijo: Antes de escuchar esto, estaba seguro de ser Hui. Pero ahora que lo he escuchado, ya no hay más Hui. ¿Puede esto llamarse vacío? Eso es todo -dijo Confucio-. Ahora te diré. Puedes ir y jugar en su jaula para pájaros, pero no ser jamás conmovido por la fama. Si él escucha, canta; si no, mantente quieto. No tengas puerta ni aberturas, pero haz de la unidad tu casa y vive con lo que no puede evitarse. Entonces estarás cerca del éxito. Es fácil dejar de caminar; lo difícil es caminar sin tocar el suelo. Es fácil engañar cuando trabajas para los hombres, pero difícil cuando trabajas para el Cielo. Habrás oído acerca de volar con alas, pero nunca habrás oído acerca de volar sin ellas. Habrás oído acerca del conocimiento que conoce, pero nunca habrás oído acerca del conocimiento que no conoce. Mira en el interior de esa habitación cerrada, ¡la cámara vacía donde nace la luminosidad! La fortuna y la bendición se recogen donde hay quietud. Pero no quedarte quieto es lo que se llama sentarse pero estar corriendo. Deja que tus ojos y oídos se comuniquen con lo que está adentro, y pon mente y conocimiento en el afuera. ¡Entonces, hasta los dioses y los espíritus vendrán a morar, sin mencionar a los hombres! Este es el cambio de los diez mil seres, la unión entre y Shun, la práctica constante de Fu Hsi y Chi Ch'ü. ¡Cuánto más debería ser una regla para los hombres menores!"15 15) Chuang-tse, traducción de Alex Ferrara, en www.artestaoistas.com o en www.taijiquan.info. -



En El secreto de la flor de oro, dicha flor empieza a abrirse cuando durante la práctica se tiene una sensación de alegría "en ininterrumpida duración, como si se estuviera borracho o recién bañado". La flor se abre, luego "se siente el cuerpo íntegro, firme y fuerte, de modo que no teme tormenta ni escarcha" y cuando ya nada lo turbe ni sea un tropiezo, será el signo de que "la flor de oro se cristaliza". A esta altura de la evolución histórica de China, el taoísmo religioso estaba muy influido por el budismo y en esta obra, la fusión de conceptos se hace presente cuando dentro del proceso se habla de "una alta terraza -que surge como imagen en la meditación- y sobre ella aparece el Buda". Llega finalmente el momento, después de un mínimo de "cien días de práctica", en que el adepto está preparado para la etapa final: "Se percibe lucidez e infinitud. El cuerpo íntegro se siente liviano y quisiera volar". Y más adelante, el delicioso sabio inmortal concluye: "Peregrinando por el cielo, se come la fuerza del espíritu de lo receptivo. Y el secreto aún más profundo del secreto: la tierra no está en ninguna parte, ésta es la verdadera patria". Cabe preguntarse quién no querría iniciarse en la circulación de la luz para alcanzar una felicidad semejante. spirito


Álex Ferrara
es licenciada en Estudios Orientales, profesora de T'ai Chi Ch'uan, traductora de clásicos chinos, escritora y guionista.


NOTAS:

1) Tao-Tsang Chi Yao, Reedición de 1988 (Beijing: Wenwu Chubanshe, 1988; 36 volúmenes)
2) Existen casi tantas traducciones de esta obra como de la Biblia. Entre ellas, pueden consultarse la de Ellen Chen, The Tao Te Ching, Paragon House, N.Y., 1989 en inglés; la de D.C. Lau, The Chinese University Press, Hong Kong, 1963 y la de C.H. Wu, Shambala Dragon Editions, Boston, 1989. También disponible en Internet, mi versión al español en www.taijiquan.info, o en www.artestaoistas.com gracias a la gentileza de sus respectivos editores.
3) The Complete Works of Chuang-tzu, traducido al inglés por Burton Watson, Columbia University Press, NY, 1968; Chuang-Tzu, The Inner Chapters, los siete primeros capítulos traducidos al inglés por A.C. Graham, George Allen & Unwin, Londres, 1981; Zhuang zi, traducción al español de Iñaki Preciado, Kairós, Barcelona, 2004; o mi versión al español en www.artestaoistas.com o en www.taijiquan.info.
4)
The Book of Lieh-Tzu, A Classic of Tao, traducción al ingles de A.C. Graham, Mandala, Harper Collins, London, 1990; o Lie Zi, El libro de la perfecta vacuidad, traducción al español de Iñaki Preciado, Kairós, Barcelona, 1987.

5) Ta I Chin Hua Tsung Chi.
6) C.G. Jung y Richard Wilhelm, El secreto de la Flor de Oro, Paidós, México, 1988, pág. 103.
7) Ellos son: Lu Tung Pin, Li Tieh-Kuai, Chang Kuo Lau, Chung Li Ch'uan, Lan Ts'ai-Ho, Ho Hsien-ku, Han Siang-tzu y Ts'ao Kuo-ch'iu. Ver The Eight Immortals of Taoism, Legends and Fables of Popular Taoism de Kwok Man Ho, y Joanne O'Brien, Meridian-Penguin Group, NY, 1990.
8) Tan, además, significa cinabrio, el mercurio que existe en el plomo, como el punto yin dentro de lo yang, y de allí el nombre de la zona del cuerpo donde se almacena el ch'i, el tan-t'ien o campo de cinabrio.
9) Tai I Chin Hua.
10) Tao Te Ching, cap. 40.
11) Wieger, L., Chinese Characters, Paragon, N.Y., 1965, pág. 24
12) C.G. Jung y Richard Wilhelm, El secreto de la Flor de Oro, Paidós, México, 1988, pág. 105.
13) Tao Te Ching, cap. 5.
14) Id. El secreto de la Flor de Oro Página 111.
15) Chuang-tse, traducción de Alex Ferrara, en www.artestaoistas.com o en www.taijiquan.info.