Artículos Todos los artículos (Lista) CALIGRAFÍA Y TAIJIQUAN: EL CULTIVO DEL INTERIOR. Entrevista a Xu Guoliang
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Nº 4 - Verano 2005

bandera1CALIGRAFÍA Y TAIJIQUAN:
EL CULTIVO DEL INTERIOR
Entrevista a Xu Guoliang

 Luis Soldevila


En la cultura china la caligrafía es mucho más que una forma de comunicación escrita. Se considera una de las manifestaciones artísticas más complejas y refinadas, y al mismo tiempo más populares, ya que es habitual ver caligrafías originales colgadas en las paredes y puertas de comercios, oficinas y viviendas, incluso de las más humildes. Una caligrafía es una obra de arte al alcance de cualquiera. Xu Guoliang comenta en esta entrevista los aspectos internos de la práctica de la caligrafía y sus similitudes con el Taijiquan.


En China todo el mundo aprende las bases de la caligrafía en el colegio. ¿Qué fue lo que le impulsó a usted a seguir profundizando en su estudio y a hacer de ella su medio de vida?

En todos los colegios de Shanghai se aprende caligrafía desde la enseñanza primaria. Primero se hace con lápiz, y a partir de 3º de primaria se empieza a usar el pincel. En China el aprendizaje de la escritura está muy relacionado con el conocimiento del idioma, y saber escribir bien constituye una herramienta muy útil. Pero si uno quiere ir más allá, entonces tiene que iniciarse en el estudio de la caligrafía.

Cuando era muy joven vi una vez un modelo caligráfico que me impresionó muy profundamente. Creo que fue entonces cuando me llegó la inspiración y tuve el impulso de aprender de verdad caligrafía. Cuando empecé, su enseñanza no estaba tan generalizada como ahora. Hace treinta o cuarenta años sólo se podía aprender en determinadas instituciones para jóvenes, no como ahora, que su estudio está muy popularizado. Después pude encontrar a dos grandes profesores, Zhi Xu y Tian Ma Li, y continué mi formación con ellos. Actualmente llevo en el camino de la caligrafía más de cuarenta años, y mi experiencia docente es de algo más de veinticinco años.


Caligrafia2Usted ha practicado Taijiquan. ¿Qué similitudes encuentra entre su práctica y la de la caligrafía?

Lo importante en el Taijiquan es trabajar el interior, forjarlo. En este sentido la caligrafía es otra forma de modelar el interior. Tanto en el Taijiquan como en la caligrafía se requiere concentración y calma para poder practicar correctamente. En ambos, los pies deben estar firmemente apoyados en el suelo a fin de captar el qi de la tierra. Cuando se escribe caracteres muy grandes se emplea la fuerza de la cintura y de la columna vertebral, como en las artes internas. En ambas artes es necesario bajar los hombros, sentar los codos y relajar las muñecas, aunque en caligrafía se levanta un poco el codo derecho para poder escribir. Si se quiere utilizar bien la muñeca al trazar los caracteres, necesitamos que el qi pueda recorrer todo el cuerpo de forma fluida y que llegue desde el hombro hasta la punta de los dedos, imaginando que el qi proviene de la coronilla y circula hasta la mano.

El Taijiquan pueder ser rápido o lento, relajado o vigoroso. Existen cambios entre suavidad y fuerza, como en la caligrafía. Hay un antiguo proverbio que dice: "En el movimiento, como un conejo; en la quietud, como una dama recatada." Esto se puede aplicar tanto a la caligrafía como al Taiji. Cuando un maestro de Taiji se mueve, su ataque es fulminante, como un rayo, y al momento retorna a la inmovilidad, a la calma. En la caligrafía prevalece la quietud, y sin embargo también hay momentos en los que el trazo debe ser fuerte, rápido y decidido. Es necesario dominar los dos estados.

Otro aspecto importante es el ritmo. Existe una frase que dice: "la caligrafía es música sin sonido y pintura sin color". Se debe tener muy en cuenta el ritmo interno. Es como en la música, cuando se llega a un punto hay quietud y en los trazos aumenta la velocidad. Hay que sentir el ritmo y seguirlo. Cuando se escribe en estilo Zhuan es como si se tocase música clásica, mientras que el estilo Cao es más parecido a la música moderna.

El Taijiquan se inspira en las enseñanzas del Dao De Jing, de Lao-tzu. Este libro ha sido reproducido innumerables veces por los calígrafos en diferentes épocas y con distintos estilos, incorporando a menudo su propia visión del texto. Muchos practicantes tanto de taoísmo como de budismo son expertos calígrafos, porque antiguamente sólo existía el pincel. Los estudiantes de budismo y taoísmo tenían la obligación de copiar los textos antiguos y había alumnos que, a falta de tinta, se mordían la lengua y proseguían la escritura con su sangre. Y esto es literal, aún se conservan muchos documentos antiguos escritos con sangre.


 
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