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Nº 3 - Primavera 2005

chuang1CHUANG-TZU,
EL LOCO MÁS CUERDO

 Alex Ferrara

C uando el historiador chino Ssu-Ma Ch´ien1 1) Ssu-Ma Chíen, Anales Históricos (cap. 63). - nos dice que Chuang Chou nació en Meng y que trabajó como "oficial del jardín de laca del Rey Hui" (379-319 a.C.), ni por asomo nos hace pensar en el talento del filósofo ni en la magnitud de la obra que nos legó. Poco importa entonces si Chuang-tzu vivió con exactitud en esos años o si era oficial de un pequeño estado perdido, porque es su mente brillante la que lo ha tornado inmortal.  


Chuang-tzu habla de libertad. Parábola por parábola, el tema crucial de este texto es tanto el acercamiento a la libertad como el uso que hacemos y, sobre todo, la apreciación que tenemos de ella. Y es que no estamos hablando de cualquier libro sino de una obra que ha sido considerada desde hace más de dos mil años tanto la cumbre del pensamiento taoísta como de la literatura china antigua. Ello se debe a que se monta sobre las verdades del Tao Te Ching, su antecesor al menos por un siglo y amplía su horizonte ideológico y, además, dice lo que dice de manera absolutamente original.

Chuang-tzu se explaya en historias donde el taoísmo brota hasta de una calavera que habla a la vera del camino para transmitir pensamientos profundos, delicados y sabios por medio de una técnica imbatible: el humor. Sin duda alguna, el Chuang-tzu es la obra filosófica que más nos hará reír en la historia del pensamiento mundial. Una risa que de inmediato nos dejará pensativos, para volver a sonreír cuando hayamos captado las siguientes capas que, como una cebolla, desentrañemos del texto. Su obra entera podría verse como una serie infinita de capas translúcidas que se van quitando una a una para llegar al corazón de esa idea de libertad, meta final de la metamorfosis espiritual en la que entramos al poner los ojos en el umbral de su primera página. El texto nos adentra en un mundo nuevo, mágico, en el que los personajes extraños se suceden sin prisa pero sin pausa, retornan cada vez más intrincados y monstruosos, en un desfile que nos hará cambiar nuestro modo de ver las cosas antes de volver a aterrizar fuera de su universo. Porque si leemos a Chuang-tzu de verdad, nunca más seremos los mismos.

chuang2Lao-tzu se lamenta de la incomprensión de los hombres:

"Mis palabras son fáciles de comprender,
fáciles de practicar.
Bajo el cielo nadie puede comprenderlas,
nadie puede practicarlas". (cap. 70)

En cambio, a Chuang-tzu esto no le angustia, tal vez porque ha quitado toda solemnidad a las palabras y ha cargado las tintas en los acontecimientos de sus personajes entrañables, bestiales y hasta imposibles. En Chuang-tzu no hay límites para las ideas y nosotros podemos cambiar, si empezamos a comprender los alcances de nuestra libertad. El libro se inicia con un mito, elección que no es un mero accidente. Ello significa que la comprensión debe tener lugar a un nivel diferente del concedido al intelecto conceptual. Recurriendo a esta otra dimensión de comprensión, se lanza con mucha fuerza a favor de la primacía del modo estético de percepción(2). Chuang-tzu convoca no sólo nuestra percepción estética, sino fundamentalmente la intuitiva. La historia comienza así:

En la oscuridad septentrional hay un pez y su nombre es K'un2 2) Robert Allinson, Chuang-tzu For Spiritual Transformation - An Analysis of the Inner Chapters, State University of New York Press, SUNY Series of Philosophy, Albano, USA, 1989. Pág. 29. . K'un es tan enorme que mide no sé cuántos li. Cambia y se convierte en un pájaro cuyo nombre es P'eng. El lomo de P'eng mide no sé cuántos miles de li de ancho y, cuando se eleva y se aleja volando, sus alas son como nubes que cubren todo el cielo. Cuando el mar comienza a agitarse, este pájaro parte hacia la oscuridad del sur, que es el Lago del Cielo."3 3) Alex Ferrara, Chuang-Tzu (traducción de Burton Watson, The Complete Works of Chuang-tzu, Columbia University Press, New York, 1968).

CarpasK´un significa "hueva de pez", o sea el germen, la semilla del animal. Sirviéndose de la paradoja, frecuente en toda la obra, Chuang-tzu utiliza ese nombre para denominar al pez más grande que existe. Ese pez, P´eng, símbolo del Yang, pasa de bucear en el agua a convertirse en ave, elevándose a infinitas alturas y cubriendo con sus alas la extensión de todo el cielo. Sin embargo, el pájaro no vuela hacia la luz, que sería lo normal, sino hacia la oscuridad. Y como si esta dicotomía no alcanzara, el nombre de ese espacio celeste es "Lago del Cielo". Es decir, que el destino final es el retorno al ámbito original del pez: el agua. En las mitologías del mundo, el agua es el medio original y la suma de todas las potencialidades. La riqueza del párrafo cobra un nuevo significado a medida que nos adentramos en el libro.

"La Armonía Universal da cuenta de varias maravillas y dice: "Cuando el P'eng viaja a la oscuridad meridional, las aguas se enturbian por tres mil li. Arma un torbellino y se eleva noventa mil li, partiendo en el temporal del sexto mes". Fluctuante es el calor, las partículas de polvo, las cosas vivas soplándose unas a otras, y el cielo siempre azul. ¿Es ése su verdadero color, o es porque está tan lejos y no tiene fin? Cuando el pájaro baja la mirada, todo lo que ve también es azul."


 

chuang3La Armonía Universal parece ser el nombre de una obra ya perdida, o bien podría ser una broma del autor, que inventa una obra inexistente para burlarse del abuso de citas entre sus contemporáneos. Según dicha obra, el ave gigantesca produce con su vuelo fenomenal el enturbamiento de las aguas, Luego compara lo "fluctuante" en esta tierra de pequeñeces con la eternidad del cielo siempre azul, poniendo en tela de juicio su color y su calidad de infinito. Termina el párrafo con la perspectiva subjetiva del pájaro que, al bajar los ojos, "todo lo que ve es también azul", significando que su mirada tiene un alcance mayor que la de cualquier otro ser.

"Por lo tanto, cuando el P'eng se eleva noventa mil li, debe tener al viento debajo de él de este modo. Sólo así puede montarse a la espalda del viento y cargar el cielo azul, para que nada lo obstaculice ni entorpezca. Sólo entonces podrá fijar sus ojos en el sur. La cigarra y la palomita se ríen de esto y dicen: - Cuando nos esforzamos y volamos, podemos llegar hasta el álamo o el sapán, pero a veces no lo logramos y nos caemos al suelo. ¿Cómo va a ser posible entonces que alguien vaya noventa mil li al sur?"

Aquí Chuang-tzu nos muestra el desafío al que nos enfrentaremos: la incomprensión de nuestro entorno. Sin la nostalgia de Lao-tzu, Chuang-tzu nos muestra con humor cómo habrá siempre seres como la cigarra y la palomita, incapaces de lanzarse a la búsqueda de la libertad y del crecimiento espiritual y que, circunscriptos a sus mundillos exiguos, desconfían de horizontes más lejanos y se mofan de quienes intentan la aventura de descubrirlos. Estos animalillos encarnan el mundo de los hechos empíricos y para ellos la historia de P´eng carece de verdad y sentido. Chuang-tzu no equipara los dos puntos de vista. Se dirige a sus lectores para que comprendan al ave P´eng:

chuang4"Si partes a los verdes bosques vecinos, puedes llevarte alimentos para tres comidas y regresar con el estómago repleto. Si te alejas cien li, debes moler tu grano la noche anterior; y si te alejas mil li, debes comenzar a aprovisionarte con tres meses de anticipación. ¿Qué pueden comprender estas criaturas? Una comprensión limitada no puede compararse con una gran comprensión; los que tienen vidas cortas no pueden compararse con los longevos.

¿Cómo sé que esto es así? El hongo de la mañana no sabe nada del alba y del amanecer; la cigarra estival no sabe nada de primaveras y otoños. Tienen vidas cortas. Al sur de Ch'u hay un ciempiés que contabiliza quinientos años como una primavera y quinientos años como un otoño. Hace muchos, muchos años, había una gran rosa de Sharon que contabilizaba ocho mil años como una primavera y ocho mil años como un otoño. Son longevos. Sin embargo, Peng-tsu sólo es famoso hoy en día por haber vivido mucho tiempo, y todos tratan de mofarse de él. ¿No es acaso lamentable?"

Logra así que nos identifiquemos con el viajero de sus tiempos. Los ejemplos son claros e inmediatos, facilitándonos las herramientas para que veamos la estrechez de pensamiento de los animalitos, dando por sentado que nosotros sí comprenderemos. Chuang-tzu nos pone en el sitio del héroe, el que emprende su camino hasta el propósito final de la transformación. Si bien sabemos que tenemos una vida finita, Chuang-tzu nos equipara al primer hombre de su libro: Peng-tzu, el Matusalén chino. Y vuelve a la historia original trazando una espiral que repite de manera parecida el comienzo del mito, como para recordarnos el recurso que usará en toda su obra:

"En el norte yermo y desnudo hay un mar oscuro, el Lago del Cielo. En él hay un pez que mide varios miles de li de ancho, y nadie sabe cuánto de largo. Su nombre es K'un. También hay un pájaro allí, llamado P'eng…" (…)

"La pequeña codorniz se ríe de él, diciendo: -¿Adónde se cree que va? Yo doy un gran salto y remonto el vuelo, pero nunca me desplazo más de diez o doce yardas antes de bajar aleteando entre yuyos y zarzas. Y además ése es el mejor tipo de vuelo! ¿Adónde se cree que va ése?-. Tal es la diferencia entre lo grande y lo pequeño."

El recurso utilizado nos adormece como a niños con un relato fantástico y a la vez produce en nosotros la suspensión de nuestro juicio conceptual, de nuestra facultad crítica. Así, la mente entra en un estado de ensoñación y se entrega, sin juzgar, al maravilloso juego de la transformación espiritual. spirito


Alex Ferrara es licenciada en Estudios Orientales, profesora de T'ai Chi Ch'uan, traductora de clásicos chinos, escritora y guionista. (Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Tienes que activar JavaScript para visualizarla).

 

NOTAS:

1) Ssu-Ma Chíen, "Anales Históricos" (cap. 63).
2) Robert Allinson, "Chuang-tzu For Spiritual Transformation- An Analysis of the Inner Chapters", State University of New York Press, SUNY Series of Philosophy, Albano, USA, 1989. Pág. 29.
3) Alex Ferrara, "Chuang-Tzu" (traducción de Burton Watson, The Complete Works of Chuang-tzu, Columbia University Press, New York, 1968). Traducción disponible en : http://www.taijiquan.info/alex.htm

 


Cuando el historiador chino Ssu-Ma Ch´ien (1) nos dice que Chuang Chou nació en Meng y que trabajó como "oficial del jardín de laca del Rey Hui" (379-319 a.C.), ni por asomo nos hace pensar en el talento del filósofo ni en la magnitud de la obra que nos legó. Poco importa entonces si Chuang-tzu vivió con exactitud en esos años o si era oficial de un pequeño estado perdido, porque es su mente brillante la que lo ha tornado inmortal.