Artículos Todos los artículos (Lista) COMENTARIO SOBRE EL CONG-FOU DE LOS BONZOS TAO-SÉE
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1º. Tanto si examinamos la circulación de la sangre, de los líquidos y de la vitalidad desde el punto de vista de los obstáculos que conlleva la pesadez, como si lo consideramos desde el punto de vista de la fricción que la retrasa, es evidente que la manera en que el cuerpo se mantenga derecho o doblado, acostado o de pie, con las extremidades extendidas o plegadas, levantadas, bajadas o contorsionadas, deberá operar un cambio físico en el mecanismo hidráulico que facilite dicha circulación o bien la dificulte. La postura horizontal es la que disminuye en mayor grado el obstáculo de la pesadez, y es además, la más favorable para la circulación; la postura de pie, al contrario, dejando toda la resistencia a la acción de la pesadez, deberá dificultar necesariamente la circulación: por la misma razón, si se estiran los brazos, los pies o la cabeza, o bien si se estiran o se inclinan, o se doblan, se hará más o menos fácil. Eso no es todo: aquello que la retrase en un punto le dará más fuerza allá donde no encuentre ningún obstáculo, y a partir de ahí, ayudará a los líquidos y la sangre para que puedan vencer las hinchazones que impiden su paso. Podemos añadir, también, que cuanto más impedida se haya visto en un punto, con mayor ímpetu regresará una vez el obstáculo hay sido retirado. De ello se concluye que las diversas posturas del Cong-fou, dirigidas correctamente, deberían operar una liberación saludable en todas aquellas dolencias que provengan de una circulación alterada, retrasada e incluso interrumpida. Pero ¿cuántas enfermedades habrá que no tengan su origen en esta causa? Uno podría llegar a preguntarse si a excepción de las fracturas, las heridas, etc., que alteran la organización del cuerpo humano, habrá alguna que no provenga de ella. 

2º. Es cierto que el corazón es el primer motor de la circulación, y la fuerza que posee para producirla y mantenerla es una de las más grandes maravillas del Universo. Es cierto también, que existe una correspondencia sensible y continua entre los latidos del corazón, que se llena y se vacía de sangre, y los movimientos de dilatación y contracción del pulmón que se vacía y llena de aire gracias a la inspiración y espiración. Esta correspondencia es tan evidente, que los latidos del corazón aumentan o disminuyen instantáneamente, en proporción a la aceleración o retraso de la respiración. O, si se inspira más aire del que se espira, o cuando se exhala más del que se inhala, su volumen deberá aumentar o disminuir la masa total de sangre o de líquidos, y deberá refrescar más o menos la sangre que esté en los pulmones; si se acelera o se frena la respiración, se deberán apresurar o disminuir los latidos cardíacos. Cuando todo esto se aplica a la segunda parte del Cong-fou, se comprobará que al consistir en acelerar o retrasar la respiración, o bien en inspirar más aire del que se espira, es evidente que en el primer caso, se acelerará o frenará la circulación, y por una consecuencia necesaria, la de los líquidos; y que, en el segundo, se disminuye o aumenta el volumen de aire contenido: pero, al estar todo este mecanismo apoyado por la postura corporal y por la posición variada y diversa de las extremidades, es evidente que se producirá un efecto sensible y conjunto en la circulación de la sangre y los líquidos; efecto físico, efecto necesario e íntimamente ligado al mecanismo hidráulico del cuerpo humano, efecto mucho más seguro gracias al descanso nocturno que ha he hecho que los órganos sean más dúctiles, a la dieta vespertina que ha reducido la plenitud de las arterias, venas y canales de los líquidos, a la poción preparatoria que ha retirado más obstáculos, etc.

Habíamos pensado decir algo sobre la manera en que se debe dirigir el Cong-fou de acuerdo con esta teoría, según la enfermedad que se pretende curar; pero las materias medicinales no están a nuestro alcance. En el caso de que el Cong-fou merezca alguna atención, los médicos de Europa no necesitan a los de la China para poder sacarle partido y perfeccionarlo. Además, y para terminar por donde habíamos empezado, el objetivo de este comentario no es enseñar el Cong-fou, sino proponer a los físicos y a los médicos que examinen sin prejuicios qué pensar. Si el sistema en el cual se basa fuese falso, les podría llevar a encontrar uno más verdadero. Pero aunque no aportase otra cosa que algunas observaciones útiles para el bienestar de la Humanidad, nos sentiríamos más que recompensados por el valor del que hemos debido hacer acopio para publicarlo. spirito

NOTAS

1) Fragmento del Tomo IV de Memoires concernant l'histoire, les sciences, les arts; les moeurs, les usages, &c. des Chinois: Par les Missionaires de Pekin (Paris : Chez Nyon, 1779), págs. 441-451. Se atribuye esta gran recopilación (quince volúmenes) al jesuita Jean Joseph Marie Amiot (1718-1793), pero la autoría del texto sobre el Cong-fou de los taoístas se debe a Pierre-Martial Cibot (1727-1780).
2) Salmo 135:7, "Levanta las nubes desde el horizonte", refiriéndose a las obras de Dios en la Naturaleza. La numeración actual de los Salmos es distinta a la empleada en el s. XVIII.
3) Mantenemos la grafía con la que se transcribieron los términos chinos empleada en el original. Tao-sée se refiere a los daoshi, monjes seguidores de la religión taoísta.
4) Laozi (Lao-tsé).
5) Laojun, título con el que se honra a Laozi en su forma divinizada.
6) Daodejing, el Libro del Tao y su poder, obra atribuida a Laozi.
7) En el moderno sistema de trascripción pinyin, se escribe Gongfu, término romanizado más conocido como Kung-Fu, y que en este caso no se refiere al conjunto de artes marciales chinas, sino al nivel de habilidad alcanzado dentro de un arte, un técnica o una disciplina.
8) Sauteurs, en el original.
9) Chargés d'humeurs en el original.
10) El cinabrio es un sulfito de mercurio (HgS)  empleado desde la antigüedad como componente de los elixires alquímicos, tanto en Europa como en la alquimia china. Para más información sobre la relación del cinabrio con las técnicas energéticas chinas, véase Vilà, J., Dantian: el campo del elixir. Revista Tai Chi Chuan nº 7.
11) Un compuesto natural de sal doble de aluminio y potasio ( KAl(SO4) 2.12H2O ), también empleado en procedimientos alquímicos desde la antigüedad.
12) Les esprits en el original.


 
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