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Nº 15 - Primavera 2008

CUATRO EJERCICIOS BÁSICOS
DE EMPUJE DE MANOS

Luis Molera

E n este trabajo se presentan cuatro sencillos ejercicios para llevar a la práctica en el Tuishou y en la vida cotidiana los principios del Tai Chi Chuan. Su objetivo es ayudarnos a mejorar el equilibrio, la flexibilidad, la coordinación y la relajación en el movimiento.


 Estar concentrado, alerta y relajado son razones por las que mucha gente se acerca al Tai Chi Chuan. Los ejercicios de ataque y defensa del Tuishou, o empuje de manos, nos permiten trabajar la armonía y el control del cuerpo y de la mente, cualidades que abarcan tanto el aspecto físico-postural como la actitud de nuestros pensamientos y nuestra percepción.

El Tuishou es la parte más práctica del Tai Chi Chuan. Es un método de posicionar óptimamente el cuerpo para realizar movimientos que tienen que ver con levantar pesos u objetos, mover, desplazar, empujar, coger, golpear, etc. Hay muchos ejemplos en la vida diaria así como en el Tai Chi Chuan practicado como arte marcial. En el fondo no hay diferencia entre una cosa y la otra, ya que el Tai Chi Chuan y el Tuishou son disciplinas y herramientas para mejorar nuestra calidad de vida.

La manera de trabajar el empuje de manos, la actitud, debe ser la misma que al practicar una forma de Tai Chi, lentamente y sin prisas. Sin embargo en el Tuishou, una vez asimilados los principios prácticos más básicos, se van añadiendo otros elementos más exigentes como la rapidez, el impulso, la dinámica, pero también la sensibilidad y la capacidad de escuchar o intuir los movimientos del compañero, lo que requiere una gran concentración mental.


La mecánica del empuje

En Tuishou no se empuja sólo con las manos o los brazos, sino con todo el cuerpo. Aunque en la mayoría de los casos son las manos las que expresan el empuje al compañero, sin embargo la raíz, el origen del empuje, tiene lugar en los pies, se desarrolla a través de las piernas, la cadera marca la dirección, y la espalda y los brazos son los puentes que guían la energía que se expresa finalmente en las manos (o en los brazos, codos, hombros, etc.).

Ahora vamos a centrar un poco más la atención en este proceso. Los pies deben estar bien enraizados. ¿Qué significa esto? Simplemente hemos de apoyar la carga del peso del cuerpo y distribuirla igualmente por toda la superficie de la planta del pie, desde el talón a los dedos, como si fuese un libro caído en el suelo. Muchas escuelas de Tai Chi Chuan recomiendan concentrarse en los puntos Yongquan (el punto 1 de riñón en acupuntura), ya que energéticamente hablando son los que nos conectan con la tierra.

4ejpieAhora bien, ¿qué sucede cuando lo que queremos es bombear la energía hacia arriba? Mi maestro, William C. C. Chen por ejemplo, nos aconseja concentrarnos en tres puntos que se activan en el pie al empujar con las manos o golpear con el puño1 1) Ver al final del artículo enlace a La mecánica de los tres tornillos, de William C.C. Chen. -. Estos tres puntos se encuentran respectivamente en el talón, la articulación que une el metatarso y la falange del dedo gordo, y la yema del mismo dedo gordo. El talón es como un ancla que nos permite fijar la postura, la planta del pie sería como el timón que actúa girando la cadera y con ello todo el cuerpo, y por último el dedo es como la brújula que apunta y nos guía en la dirección en la que queremos avanzar.

No es necesario presionar ninguno de estos puntos con fuerza, más bien se trata de tomar conciencia de la fuerza descendente que ejerce el peso del cuerpo y aprovechar que la energía rebota hacia arriba como una pelota de goma. Sólo tenemos que ayudar a bombearla ligeramente presionando el suelo en el momento preciso, al empujar a un compañero cuando hacemos Tuishou, al empujar un mueble pesado que queremos cambiar de lugar, al extender un brazo para sacar alimentos de la nevera, etc. En el Tuishou el compañero nos ayuda a presionar el suelo con el peso de su propio cuerpo, de manera que la energía que canalizamos le rebota a él.


Bases de los ejercicios

Estos ejercicios están concebidos para trabajar en pareja, aunque también se pueden practicar en solitario. La actitud, más que adoptar una posición de guardia o de combate con respecto al compañero, debe estar centrada en mantener una cualidad yin y otra yang. La cualidad yin se expresa con la relajación del cuerpo, y la yang con la concentración de la mente en el ejercicio. Pero sobre todo lo más importante es tener ganas de aprender y un poco de paciencia para entender el método.

Para adoptar la posición de inicio de los ejercicios los dos compañeros (A y B) 2 2) Para evitar confusiones, A será siempre la figura de la izquierda y B la de la derecha. - se sitúan frente a frente a dos pasos de distancia. Ambos giran el pie izquierdo 45 grados hacia fuera y dan un paso adelante con el pie derecho recto. Las puntas de los dos pies adelantados deben tocar una línea imaginaria equidistante de A y B (figuras 1 a 4). Normalmente los dos compañeros adelantan el mismo pie, aunque también se puede adelantar el contrario.

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I )  Empujar como una ola

Práctica en solitario / Preparación

El compañero A, el atacante, cambia el peso de su cuerpo de una pierna a otra bajando un poco la posición. Este movimiento es como una ola en un mar tranquilo. Aunque hay oleaje no hay tormenta ni fuerte viento, sólo vemos una suave onda en la superficie del agua. Cuando el peso esta en una pierna nos elevamos un poco, y al cambiarlo a la otra pierna descendemos ligeramente. Los cambios se producen en el interior, no en la superficie (figuras 5 a 7). Las figuras 13 a 15 muestran todo el cuerpo en el mismo ejercicio en solitario. Es importante asegurarse de que el movimiento surge del concepto pie-pierna-cadera y no tiene el origen en los 4ej04brazos. Las manos son solo la expresión superficial de la ola pero, como en el mar, la fuerza de la ola esta en las corrientes profundas internas.

El compañero B se enraíza como un árbol. Sus fuertes raíces se hunden en la tierra, y a la vez una fuerza interior le hace erguirse hacia arriba buscando la luz y el aire (figuras 8 y 9). Es conveniente que B entrecruce los brazos delante del tronco, sobre todo si se está iniciando en el Tuishou, para evitar presiones excesivas sobre el estomago al ser empujado hacia atrás. 

Ejercicio

A realiza un empuje simple hacia adelante con las dos manos sobre B. B, con los brazos cruzados delante del vientre, es desplazado por A.

4ej05bAl principio del ejercicio A está apoyado en su pierna atrasada. Tiene las manos relajadas con las palmas hacia abajo, los dedos relajados y ligeramente curvados y los antebrazos extendidos hacia adelante. Aunque tenga el peso detrás, sus manos tocan a B (figura 10).

A desplaza su peso hacia adelante hasta que quede repartido al cincuenta por ciento entre las dos piernas. Relaja aún más las manos y los dedos y gira las palmas hacia arriba. Este es el momento en que sus manos contactan con los codos de B (figura 11). Ahora A debe hundir un poco más las caderas hacia abajo (no las rodillas), y soltar todas las tensiones de los hombros, brazos, y espalda.

A empuja a B encadenando en un solo movimiento la siguiente secuencia:
a) sujetarse y presionar ligeramente el suelo con los pies y especialmente con los tres puntos de apoyo (talón, planta, dedo gordo),
b) conectar el impulso con la cadera,
c) desarrollar la energía hacia los brazos, manos y dedos (figura 12).

Al ser desplazado, B da un paso atrás y se queda en el lugar donde terminó el impulso, sin perder el equilibrio y relajado. A continuación, A da un paso adelante y se acerca de nuevo a B para repetir el empuje diez veces, una vez con el pie derecho adelantado y la siguiente con el izquierdo, a fin de trabajar los dos lados. Después se cambian los papeles y B empuja a A otras diez veces. Los movimientos de A también se pueden realizar en solitario (figuras 13 a 15).

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Puntos importantes

A debe tratar de encontrar la mejor postura y coordinación posibles para empujar a B, no utilizando la tensión de sus brazos sino la conexión entre los pies y las manos. Realiza el empuje lentamente, sin prisas ni agresividad, tranquilo pero totalmente concentrado en la dirección del empuje, sintiendo la conexión de las diferentes partes de su cuerpo. Es como una ola que mueve un trozo de madera que flota en la superficie.

B ha de intentar enraizarse en el suelo, dejando caer su peso hacia los pies sin cargar las rodillas. Si lo hace así, A no podrá desplazarlo fácilmente, pero tampoco tiene que ponerse rígido ni violento al recibir el empuje. Debe evitar tensar los hombros y aceptar el desplazamiento.



II) Empujar la raíz y la montaña

A realiza un empuje hacia adelante con las manos apoyadas en un hombro (la montaña) y la cadera contraria (la raíz) de B.

A repite los pasos como en el ejercicio anterior pero con las manos puestas en diagonal. Si el pie adelantado es el derecho, apoya la mano derecha en el hombro izquierdo de B y la izquierda en su cadera derecha. B intenta utilizar su peso y el enraizamiento de su cuerpo, aunque tarde o temprano será desplazado por A, ya que no utiliza ninguna técnica de defensa ni desvío (figuras 16 a 18).


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En una variante algo más compleja de este ejercicio, B puede defender desviando con los brazos puestos por dentro del empuje de A (figuras 19 y 20). La desviación se debe realizar con el cuerpo, no haciendo fuerza con los brazos. Se trata de sujetar los brazos del contrario levemente con los nuestros y girar el tronco.

Igual que antes, A da un paso adelante y repite el empuje diez veces, una vez con el pie derecho adelantado y otra con el izquierdo. Después se cambian los papeles.

Puntos importantes

Los mismos que en el primer ejercicio. En éste, después de repetir y coordinar el empuje veinte o treinta veces, se puede empezar a modificar cambiando ligera y espontáneamente la posición de las manos y la dirección del empuje, como el agua que baja desde un manantial de montaña cambiando su trayectoria y adaptándose al terreno por donde va deslizándose, en búsqueda del mar, rodeando y desbordando los obstáculos que va encontrando en su camino. Los empujes de A deben ir en este caso más dirigidos hacia el centro del cuerpo del compañero, ya que de este modo a B le resultara cada vez mas difícil esquivar las presiones.


III) El viento flexiona el bambú

Esta práctica se centra más en el compañero B, ya que su finalidad es aumentar la flexibilidad y fortalecer las raíces cediendo hacia atrás y hacia adelante, como un árbol frente a un fuerte viento. Si la madera se seca y se pone rígida, se quiebra con facilidad. Pero una rama joven, fuerte y flexible, no se rompe, pues cede en todas direcciones y el viento no encuentra resistencia.

4ej10Primero es conveniente practicar en solitario (figuras 21 y 22) hasta sentirse cómodo y centrado en las dos posiciones, evitando echarse demasiado hacia adelante o hacia atrás. Es importante no arquear la espalda hacia atrás y cuidar la zona lumbar, y tampoco echar la cabeza hacia atrás, sino mantener la barbilla baja.

A empuja B con las dos manos sobre sus hombros. B cede ligeramente hacia atrás pero desplazando el peso hacia adelante (figura 23). A continuación A empuja a B con las dos manos 4ej11en las caderas, B cede con las caderas hacia atrás inclinándose hacia adelante sin perder el centro de equilibrio (figura 24). Después de veinte o treinta repeticiones se cambian los papeles.

En una variante del ejercicio, B puede defenderse desviando desde dentro con los brazos el empuje de A (figuras 25 y 26) aprovechando el movimiento de inclinación del cuerpo hacia delante y hacia atrás. Para evitar que A caiga sobre B, este debe hacer a continuación un movimiento de desvío hacia un lado.


IV) La flecha no encuentra el bambú

Es similar al ejercicio anterior, pero A empuja sólo con una mano, primero en el centro del pecho de B, y a continuación y sin pausa en el centro del abdomen (figuras 27 a 29). Es importante proteger la zona lumbar no cediendo bruscamente hacia atrás con el tórax cuando se recibe el empuje en el pecho, sino sólo un poco, y compensarlo desplazando levemente las rodillas hacia delante para no perder el centro. También evitar no sobrecargar excesivamente las rodillas cuando nos empujan en el abdomen y cedemos hacia abajo, para ello desplazar las caderas un poco hacia atrás como al ir a sentarse en una banqueta, con la misma idea de no perder el centro del equilibrio. De cualquier modo, hagamos lo que hagamos, el centro es la base de todo y no hay que perderlo nunca.



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Se siguen repitiendo los empujes alternativos en el pecho y el abdomen, primero lentamente y aumentando poco a poco la velocidad cuanto se desee.

En el caso de practicantes con experiencia en Tuishou se aconseja realizar los ejercicios III y IV con más ímpetu y presión ya que B debe reaccionar muy rápido para no caer hacia atrás y poder volver a las posturas de las figuras 28 y 29. Practicado de manera adecuada, este ejercicio proporciona una gran estabilidad y flexibilidad a las piernas, las caderas y el tronco.

Aunque en la forma de Tai Chi Chuan se mantiene la columna firme y recta, sin embargo esto no es posible durante todas las actividades diarias o en posiciones de combate. Estos dos últimos ejercicios muestran cómo, si tenemos que reaccionar ante un imprevisto, un practicante de Tai Chi Chuan nunca debe perder el equilibrio, aunque tenga que inclinarse para ello. En cuanto pasen rozándole el fuerte viento o la rápida flecha, el bambú volverá a su posición original.


No se debe olvidar que un elemento fundamental de la práctica es la concentración mental, que nos permitirá adoptar en todo momento la posición más conveniente y efectiva posible.

Como en cualquier otra actividad física, por suave que sea, siempre existe la posibilidad de que alguien no pueda hacer realizar estos movimientos por sufrir algún problema de movilidad. Exceptuando ese caso, si se siguen con toda atención y al pie de la letra las instrucciones que hemos descrito y se practica estos ejercicios sin exagerar los movimientos y con suavidad no se producirán lesiones de ningún tipo, pues nos ayudarán a aumentar la sensibilidad y la consciencia del cuerpo y nos harán más fuertes y flexibles. spirito


Para dudas, comentarios o consultas y más información contactar con (Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Tienes que activar JavaScript para visualizarla).

Luis Molera practica el Tai Chi Chuan desde 1980 y da clases desde 1985. Es discípulo de William Chi-Cheng Chen (Nueva York) y Chen Shiu-Yao (Taipei).

Sparring: Almudena Lerma


NOTAS:

1) Ver La mecánica de los tres tornillos.
2) Para evitar confusiones, A será siempre la figura de la izquierda y B la de la derecha.

 

En este trabajo se presentan cuatro sencillos ejercicios para llevar a la práctica en el Tuishou y en la vida cotidiana los principios del Tai Chi Chuan. Su objetivo es ayudarnos a mejorar el equilibrio, la flexibilidad, la coordinación y la relajación en el movimiento