Artículos Todos los artículos (Lista) YIJINJING: EL CLÁSICO DE LA TRANSFORMACIÓN DE LOS TENDONES (II)
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Nº 12 - Verano 2007

Cali2Yijinjing

YIJINJING: EL CLÁSICO
DE LA TRANSFORMACIÓN
DE LOS TENDONES (II)


Eduardo Escudero y Teresa Menchén

Publicamos la segunda parte de esta antigua serie de ejercicios de estiramientos musculares y tendinosos. La exposición que realizamos aquí representa una de las innumerables propuestas válidas que existen para lograr mantener adecuadamente la elasticidad de los músculos y la nutrición de los tendones. Ambas cualidades son necesarias para la conservación de un cuerpo en plenas facultades, sobre todo en las edades avanzadas.


13) Atacar con el puño en paso cruzado

figura1BSituamos los puños uno sobre otro, presionando el punto REN 15, jiuwei. Cruzamos un pie por detrás del otro y, mientras flexionamos las piernas hasta una postura semisentada, sacamos hacia arriba con fuerza el puño situado debajo y estiramos el brazo poniendo énfasis en la rotación interna hasta quedar en la posición que muestra el dibujo (Fig. 1). El talón de la pierna situada detrás se levanta y, si disponemos de elasticidad, podremos llegar a sentarnos sobre él como indica la figura de la ilustración. En el caso de que nuestra flexibilidad sea menor, es preferible permanecer en una posición algo más elevada, no por ello menos efectiva. Es importante recordar en este punto que no debemos forzar las posturas y que cada uno tiene que ajustar la intensidad de su práctica de acuerdo a su condición corporal.

Durante la ejecución de la postura debemos aunar dos intenciones. Por un lado tenemos que girar y alargar el brazo sintiendo el estiramiento desde el puño hasta el hombro, tanto por la cara interna como por la externa. Hay que cuidar especialmente la relajación del hombro y evitar que éste se gire. Al mismo tiempo, con el puño del brazo contrario mantenemos la presión sobre el punto REN 15. La mirada debe seguir la dirección que marca la mano del brazo que hemos estirado, como un arquero a punto de disparar, y la espalda se curva ligeramente hacia adelante.

Este ejercicio puede ayudar a prevenir y curar dolencias cardiacas, como estenosis o estrechamiento valvular, insuficiencia cardiovascular e hipertensión.


figura214) Estirar brazos y piernas

Desde una postura de equilibrio sobre una pierna, estiramos la contraria hacia atrás y ambos brazos hacia delante hasta quedar en la posición de la ilustración (Fig. 2). Los brazos, el tronco y la pierna atrasada forman una línea, que intentamos situar paralela al plano del suelo. Debemos buscar una sensación de estiramiento que vaya desde los dedos de las manos hasta los de los pies: en los brazos, alargando las manos hasta el máximo como queriendo alcanzar algo; y en la pierna atrasada estirando bien el empeine. La pierna que apoyamos en el suelo se encuentra completamente estirada y debemos vigilar que las caderas permanezcan horizontales, sin inclinarse, sobre todo la que corresponde a la pierna atrasada, ya que tenemos tendencia a elevarla. Miraremos hacia el frente con cuidado de no forzar la musculatura cervical. Al volver a la posición de partida giramos 180º y repetimos todo el ejercicio con la otra pierna.

Podemos practicar este movimiento para proporcionar mayor flexibilidad a las vértebras cervicales, fortalecer el tono de las piernas y mejorar los casos de atrofia muscular.

figura3B15) Estirar brazos y piernas

La ilustración (Fig. 3) muestra la posición donde debemos buscar el punto máximo de la sensación de alargamiento que situamos desde los dedos de las manos hasta los de los pies. Inclinamos el tronco unos 20º hacia atrás a partir de la zona lumbar, lo que provoca el estiramiento y apertura del pecho. Llevamos la mirada hacia arriba, en un plano vertical y a lo lejos, siguiendo la dirección que marcan las manos. Al principio nos será difícil mantener el equilibrio, sobre todo si practicamos en el exterior, y  por eso puede resultarnos útil el hecho de fijar un punto de referencia, como por ejemplo, las ramas de un árbol, o bien mirar ligeramente hacia el frente y en diagonal. Cuando regresamos a la posición de partida giramos 180º, de forma que repetimos todo el proceso con la pierna contraria orientados en la dirección opuesta a la inicial.

La utilidad de este ejercicio reside en que puede facilitar la prevención y curación del dolor pectoral, la estenosis, insuficiencia cardiaca, isquemia o disminución del riego arterial en las extremidades, los vértigos y la hipertensión.


 
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