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Nº 9 - Otoño 2006

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CABALLEROS ANDANTES (I)
El entrenamiento de las armas
en las artes marciales internas

Dan Docherty


Tradicionalmente en China, igual que en Europa y Japón, la gente viajaba a pie o a caballo. Hasta la aparición de las armas de fuego los viajeros solían llevar como protección una escolta armada o bien portaban ellos mismos diferentes tipos de armas blancas. En las artes marciales chinas existen dos tipos fundamentales de estas armas: Dao es cualquier arma blanca de un solo filo, desde cuchillas de carnicero hasta sables o armas del tipo de la alabarda, como el guan dao; Jian son las espadas rectas de doble filo, de longitud variable.


El dao era el arma del soldado de a pie y también del bandido por su versatilidad y eficacia en las distancias media y corta; mientras que el jian, un arma más refinada y con un alcance algo más largo, era tradicionalmente un signo distintivo del hombre de letras y el militar de profesión. Por ejemplo, el maestro de caligrafía de mi ex mujer en Hong Kong tenía un jian colgado en la pared de su estudio aunque, según me dijo, no sabía utilizarlo.

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En la mayoría de los estilos de Tai Chi Chuan existe algún tipo de forma para sable, y en algunos se trabaja además el doble sable y el guandao. Todos los estilos tienen formas de jian, y en algunos incluso existe la doble espada. En estilo Hao se practica también con espada corta. Sin embargo, aunque en muchas escuelas estas formas se entrenan con asiduidad, la aplicación práctica no existe o es lamentablemente deficiente.

Igual que en Europa y Japón, los aspirantes a empuñar la espada podían buscar instrucción en academias militares y escuelas privadas o con maestros particulares. La enseñanza militar tiende a ser más reglamentada y en grandes grupos. En enero de 2001, durante una visita al recinto del museo Changsha, que alberga los fascinantes hallazgos de los enterramientos de la dinastía Han en Ma Wang Dui, pude ver una sesión de entrenamiento en artes marciales de un grupo de agentes de policía. Éste consistía fundamentalmente en directos y ganchos combinados con patadas altas. La instrucción antidisturbios que yo recibí en la escuela de la Real Policía de Hong Kong era igualmente básica, pero eficaz. Utilizando un bastón (de unos 75 cm) y un escudo de ratán, practicábamos, a la manera de las legiones romanas, avanzando con un golpe de derecho, un golpe de revés, clavar y empujar con el escudo. Con una muchedumbre funciona.

Este tipo de entrenamiento es puramente práctico y carente del menor contenido artístico o estético. No puede calificarse de arte marcial, no es más que repartir golpes. En la sociedad china ha existido desde antiguo la dualidad entre wen y wu, lo cultural/civil en contraste con lo marcial/militar. Muchos chinos practican también artes marciales de esta forma. En un extremo están los que practican las formas, externas o internas, por sus beneficios para la salud, para fortalecerse, competir o entrenar la intención y el espíritu. En el otro extremo algunos chinos, sobre todo policías y militares, practican como los colegas antes mencionados de las fuerzas de seguridad, para utilizarlo como defensa personal.

Igual que en el caso del kárate, muchos practicantes de artes marciales chinas están convirtiendo diamantes en carbón porque, o bien no conocen las aplicaciones de las técnicas que se encuentran en las formas, o bien las conocen pero éstas no funcionan, ya que ignoran una verdad fundamental: que todas las formas proceden de las técnicas, y no a la inversa. Esto es cierto en todas las artes marciales, con o sin armas. También existen otros problemas que hacen que buena parte de lo más valioso de las artes marciales chinas permanezca oculto. La impresionante Zhai Hua, que vive con su padre en Praga, me contó que cuando vivían en China intentaban practicar discretamente, ya que, a menudo, les abordaban policías y otros individuos que querían comprobar si los puños de ella eran tan rápidos como sus balas.


¿Cómo alcanzar la destreza con las armas?

Hace poco, en el encuentro de nueve días de empuje de manos organizado por Nils Klug en Hannover, Giles Busk, profesor de Tai Chi Chuan del estilo Cheng Man-ching en la escuela Zhong Ding, me dijo que en mi exhibición de espada le había impresionado lo directo de mis estocadas. Esta clase de concentración se entrena en profundidad en el Nei Kung de Tai Chi y, también en gran medida, en las aplicaciones de lanza. Para practicar con armas se necesita fuerza, y a su vez el entrenamiento con armas fortalece. Esta es una de las razones por las que en muchas escuelas de artes marciales internas chinas practicamos con armas pesadas que normalmente no utilizaríamos en una situación real.


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jianEn la mitología de la espada que ha reflejado el cine, tanto el occidental como el chino, existe un código de honor según el cual se saca el arma, se saluda y se lucha. De hecho, podemos ver esto mismo en los duelos de las películas del Oeste, cuando en la realidad era frecuente que se disparase por la espalda o contra hombres desarmados. Un aspecto a menudo olvidado del manejo de la espada es el acto de desenvainar e impedir que el adversario desenvaine. Casi siempre las aplicaciones se practican con la espada ya en la mano, pero ésta no es una forma muy práctica de andar por la vida. Un chino podía llevar la espada al cinto durante un viaje corto o un paseo, pero en viajes largos se solía portar a la espalda para tener mayor libertad de movimientos. De la misma manera que en Tai Chi Chuan y otras artes marciales chinas hay golpes preventivos y técnicas de bloqueo para evitar que el oponente inicie su ataque, también existen técnicas similares para atrapar el brazo que intenta desenvainar al tiempo que se desenvaina la propia espada y se le corta o golpea con el pomo en un solo movimiento.

Los chinos, desde mucho antes de la dinastía Tang, solían sentarse a comer y beber en taburetes, sillas y bancos, mientras que los japoneses, incluso hoy día, están más acostumbrados a hacerlo sentados o arrodillados en tatamis. Esta es una de las razones de que se enfaticen diferentes tipos de técnicas en las distintas artes marciales, con y sin armas. Está claro también que lo que funcionaría en un gimnasio bien iluminado, espacioso y alfombrado, tiene que adaptarse radicalmente para que sea eficaz en un restaurante o en un callejón.

Para adquirir destreza en el entrenamiento con armas es necesario seguir el mismo proceso que en el de mano vacía. Lo primero es practicar los ejercicios básicos, formas y técnicas individuales para alcanzar una relativa soltura y desarrollar una buena comprensión de la naturaleza esencial de cada arma en el ataque y la defensa. Tras un tiempo de práctica se consigue cierto grado de maestría, es decir, va resultando posible lograr el resultado perfecto. La etapa final es practicar hasta que ya no exista la técnica y sea posible reaccionar de manera instantánea y contundente en cualquier situación.

En esta última etapa se intenta alcanzar lo que busca el budismo Chan (Zen), la liberación de los apegos al mundo material y el distanciamiento de todo. En taoismo, este es el estado en el que "no hay yo, ni hay tú", donde el Cielo (yang), la Tierra (yin) y la Humanidad (yin y yang) se armonizan en uno. Prácticamente, nos volvemos uno con la espada. Tanto los you xia (espadachines errantes) chinos como los bushi japoneses utilizaron estos conceptos para desarrollar la espontaneidad en la acción, algo que va más allá de la técnica.


Aspectos prácticos del entrenamiento con armas

Los chinos son prisioneros de su historia y su cultura más que nosotros de la nuestra. En la tradición confuciana se obedece, y no se cuestiona, a quien está socialmente por encima de uno, como los profesores. Por eso hay tantas cosas que se aceptan sin discusión. Esto también ocurre en el entrenamiento con armas. Por ejemplo, en muchos estilos chinos sólo se trabajan aplicaciones de mano vacía contra mano vacía, espada contra espada, lanza contra lanza, etc.

cab04Yo recomiendo además la práctica de las formas y aplicaciones con armas "en espejo", por los dos lados, y en el caso de las técnicas practicarlas también contra ataques con la mano izquierda, ya que no se puede elegir al adversario. En primer lugar es divertido, de hecho hay que volver a aprender la forma. Segundo, se desarrollan los dos lados del cuerpo, y por último, tiene un valor práctico real en el caso de tener una mano herida o atrapada. Sin ir más lejos, uno de mis antiguos alumnos, Aidan Cochrane, participó hace algunos años, por diversión y por la experiencia, en un torneo de Combat Escrima. Durante la segunda vuelta empuñó el bastón con la mano izquierda reservando así la derecha para la tercera, lo que le dio la victoria.

Cuando enseñaba defensa personal a guardias de seguridad, en la última sesión les enfrentaba durante treinta segundos a un compañero armado con un cuchillo de goma. Aunque algunos eran artistas marciales experimentados, apenas uno entre cien era capaz de salir del paso sin recibir algún corte o puñalada. Mi propio maestro tiene un buen número de cicatrices de cuchillo y dao en la cara y el cuerpo, sobre todo resultado de ataques de más de un agresor armado.

El doctor Konstantin V. Asmolov, de la Academia de Ciencias de Moscú, me contó que en el arte marcial tradicional coreano que él practica, las aplicaciones de armas se trabajan contra adversarios armados y desarmados, y que en este arte las armas se enseñan antes que las técnicas de mano. Esto tiene mucho sentido, pero los problemas surgen cuando la gente no tiene la madurez emocional ni las cualidades morales necesarias para juzgar cuándo utilizar un arma o no. En muchas culturas europeas, en los Balcanes, Finlandia o Escocia, por ejemplo, es normal llevar un cuchillo. El problema de llevar un arma es la tentación de usarla, sobre todo cuando uno se enfrenta con un agresor más fuerte o con varios agresores.

Un factor crucial, aparte de la habilidad de los dos adversarios, era la calidad de las armas que se usaban. De igual modo que en Europa los esgrimistas expertos buscaban hojas de acero de Toledo o Damasco, en China también intentaban adquirir armas "preciosas". Uno de los momentos estelares en la película "Tigre y Dragón" es la escena de combate en la que Michelle Yeoh, aun siendo mejor artista marcial, se encuentra con que, una tras otra, todas sus armas son destrozadas por la espada mágica de Zhang Ziyi. Hay que tener presente también que en la tradición china las armas podían tener una función ritual y no estar necesariamente diseñadas para el combate. Además, incluso las armas de combate de calidad estaban a menudo adornadas con motivos como las siete estrellas de la Osa Mayor, dragones y aves fénix o inscripciones en caligrafía de estilo antiguo.



Dado que las tres armas más comunes en Tai Chi son el sable (dao), la espada recta (jian) y la lanza (qiang), vamos a tratarlas con cierto detalle. Existe un dicho en las artes marciales chinas sobre su grado de dificultad: "Cien días para la lanza, mil días para el sable, diez mil días para la espada". cab02En mi opinión el dominio de la lanza es mucho más díficil que eso. Estas tres armas comparten ciertas características. En los tres casos, sus aplicaciones se pueden adaptar para su uso con objetos cotidianos como bastones, paraguas, y en el caso de la espada y el sable, incluso un periódico enrollado.

Cada una de estas armas tiene sus técnicas, pero más allá de las diferencias, las aplicaciones deben combinarse con un juego de pies adecuado y, como en las técnicas de mano vacía, se dan las alternancias habituales: dentro-fuera, arriba-abajo, izquierda-derecha, yin-yang, derecho-revés, cerrar-abrir, etc. Un error muy generalizado en la práctica con armas es pensar sólo en el arma, a pesar de que hay muchos movimientos importantes en los que intervienen decisivamente el brazo desarmado, las piernas y otras partes del cuerpo.

Existen aplicaciones para dao y jian a dos manos, lo cual puede ser útil sobre todo frente a un adversario fuerte o que lleva un arma pesada (como un guandao), ya que el control sobre el arma es mayor. A pesar de ello, ésta se empuña con una sola mano, mientras la mano libre se utiliza para apoyarla en el arma, agarrar al adversario o su arma, bloquear, desarmar, empujar o capturar. Los pies y las rodillas se utilizan para golpear al adversario cuando nuestra arma está ocupada en otra acción. Por ejemplo, si al ejecutar un tan (corte hacia arriba) el contrario lo bloquea, nuestra reacción inmediata sería una patada. Además, las patadas al arma del otro o a la mano que la sujeta pueden hacerle perder el control de la misma. Y por añadidura, muchas de las aplicaciones de armas se pueden adaptar a la lucha de mano vacía y viceversa.

sableEl agarre también puede cambiar. En posición de guardia, el agarre debe ser suave, pero en general se aprieta con fuerza en el momento del impacto con el contrario o con su arma. En el caso del dao y el jian se suele tener un mejor control del arma si la mano está más cerca de la guarda, aunque se puede alargar su alcance agarrándola más cerca del pomo.

Por otro lado hay que tener en cuenta las peculiaridades y el comportamiento de cada arma. Por ejemplo la espada recta, a diferencia del sable, no debe utilizarse en movimientos de corte por encima de la cabeza. Esto no es así porque, como he llegado a leer en un libro de Tai Chi, corramos el riesgo de cortar nuestra conexión con el cielo y perder la bienamada "coronilla suspendida", sino porque, sencillamente, es peligroso pasar un arma de doble filo por encima de la cabeza. Cualquier error de cálculo o impacto con el arma del contrario al realizar tal movimiento podría resultar en que nos hiriésemos nosotros mismos. Lo imprevisible del comportamiento de las armas implica que se debe dar la máxima importancia al juego de pies y la esquiva, y que debemos intentar evitar los impactos fuertes y directos con el arma del adversario.

Así pues, los enfoques, variantes y combinaciones posibles en la lucha con armas son muy diversos. Es importante no olvidar que las armas no existían, ni existen, en un vacío ideal, y que algunas se desarrollaron o modificaron para hacer frente a enemigos concretos, como piratas japoneses o jinetes nómadas.


cab03Conclusión

No creo que uno pueda considerarse un artista marcial a menos que posea una variedad de habilidades a menudo relacionadas entre sí. El entrenamiento con armas es una parte esencial de este proceso. Para ser bueno con las armas hay que ser ágil, tranquilo, tener capacidad de concentración, estar relajado, ser fuerte, tener un buen nivel en boxeo de Tai Chi y un buen juego de pies. El Nei Kung (por ejemplo los 24 ejercicios yin-yang de fuerza interna) es especialmente útil, sobre todo algunos de los ejercicios estáticos más exigentes, como "El rinoceronte frente a la luna" y "El rey de la montaña sale de la caverna". Ambos son útiles sobre todo para el entrenamiento de las caderas, el fortalecimiento de las articulaciones y la postura.

En las artes marciales chinas, las armas son una forma excelente de ejercicio aeróbico, con multitud de saltos y giros. Además son divertidas y, si se tiene la suerte de contar con un buen profesor, pueden ser métodos muy eficaces de defensa personal.


En la segunda parte de este artículo se examinarán en detalle las características y técnicas específicas de la espada recta, el sable y la lanza.

Una primera versión de este trabajo se publicó en seis entregas entre junio de 2001 y agosto de 2002 en la revista Combat.

Traducción: Ángeles Sánchez Caballero


Dan Docherty
nació en Glasgow, Escocia, en 1954. Empezó a aprender Tai Chi Chuan con Chen Tinghung durante sus años de servicio en la Real Policía de Hong Kong. En la actualidad reside en Londres y dedica la mayor parte de su tiempo a viajar impartiendo cursos y a escribir sobre Tai Chi Chuan. Es presidente de la Federación Europea de Tai Chi Chuan.
http://www.taichichuan.co.uk