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Nº 20 - Invierno 2009

20cao

PENSAMIENTO CHINO,
PENSAMIENTO OCCIDENTAL

 
Cao Yimin y Liu Hao

E n el estudio o el aprendizaje de disciplinas orientales un obstáculo adicional suele ser que éstas se han desarrollado y estructurado de acuerdo con una forma de pensar y ver el mundo diferente de la nuestra. En este trabajo se analizan los orígenes y mecanismos del pensamiento chino y se comparan con los occidentales en busca de un acercamiento que puede ser muy beneficioso para ambos.


Existen épocas en la historia de un país durante las que la filosofía pasa a ser el centro de su cultura. Dicha filosofía se basa en la concepción del mundo natural que tiene esa sociedad en ese momento particular. Bajo la guía de esta filosofía natural, los antiguos chinos llegaron a establecer un sistema de conocimiento y de valores con el que poder explicar la naturaleza, la sociedad o la vida. En tiempos tan alejados de nosotros como el período de los Estados Combatientes (403-221 A.C.), esta cultura había alcanzado ya un elevado grado de perfeccionamiento.

En China se alcanzaron cotas muy altas en la invención de distintas tecnologías antes del siglo XVII (durante las dinastías Sui y Tang hasta la Song y la Ming), no sólo en el campo de los “cuatro grandes inventos” (la brújula, la pólvora, la manufactura del papel y la imprenta), sino también en el procesamiento de la seda, la porcelana, la fundición, la navegación, la medicina o la estrategia militar, muy superiores a las existentes entonces en Occidente, y que condujeron a una civilización esplendorosa y muy avanzada.

Pero a partir de la Revolución Industrial la ciencia occidental inicia una carrera imparable y la cultura china parece quedarse atrás, incapaz de asimilar estos avances. Para comprender las razones de este cambio es necesario analizar en primer lugar la filosofía natural que dio origen a la civilización china.


cym02Confucianismo y taoismo, los dos polos
de la filosofía china

El confucianismo se fundamenta en la organización social, en el sentido común y en la aplicación práctica de la filosofía. Su sistema está basado en el acuerdo armónico entre el individuo y la sociedad, y constituye una ciencia social que contiene la esencia de la filosofía natural. Según ésta, el individuo deberá relacionarse con el entorno y con la sociedad siguiendo la actitud del “medio invariable” y de que “el exceso es tan malo como el defecto”, tomando conciencia así del valor de la vida y de la adaptación positiva y activa ante los problemas de un mundo cambiante. El confucianismo estableció un sistema educativo y una estricta etiqueta social como bases de su ética.

El taoísmo se basa en el Tao, la observación de la naturaleza y el descubrimiento de las leyes que la rigen. El Tao es la matriz de todo lo que existe en el universo, su realidad y su devenir. De este modo, se contempla el mundo como algo incesantemente cambiante, en continuo flujo y de naturaleza cíclica. Mediante una elaborada y minuciosa observación del mundo, los taoístas extrajeron la conclusión de que el fundamento básico de la naturaleza es el cambio. Todas las cosas sufren incesantes transformaciones, y cualquier proceso de desarrollo en el mundo natural, incluyendo la vida humana, sigue un ciclo de ida y vuelta, de expansión y contracción. Por este motivo, se deben seguir las normas intrínsecas de la evolución del mundo. El proverbio: “no actúa, pero no deja nada sin hacer” cym05(Daodejing), es, por tanto, coherente con la naturaleza del principio fundamental de espontaneidad del Tao, que también debe ser la norma del comportamiento humano, gracias a la cual todas las personas pueden vivir y actuar en armonía con la naturaleza, evitando desafiarla.

La oposición entre yin y yang no solo tiene un papel primordial en los fundamentos de la cultura china, sino que además refleja la doble inclinación de su filosofía: el confucianismo se centra en la responsabilidad ante la sociedad teniendo como característica el conocimiento racional; el taoísmo, en cambio, pone el acento en la espontaneidad y naturalidad del mundo interior del ser humano, así como en los aspectos más místicos y receptivos. Zhuangzi (Capítulos internos, parte Dazong shi) dijo que los confucianos se ocupan de la sociedad, mientras que los taoístas viven ajenos a ésta. Ambas fuerzas se contraponen, pero también se complementan entre sí. Como los dos extremos de un todo, ambas filosofías se contrapesan mutuamente, permitiendo al individuo pasar cómodamente del seno de la sociedad al alejamiento de los asuntos mundanos.


 
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