TCC nº 11

 

CULTIVANDO EL YIN
Entrevista a Raymonde Mayer


Teresa Rodríguez

Este artículo representa una inmersión en el mundo femenino a través del Qigong creado específicamente por Mme. Liu para acompañar el desarrollo físico, energético y espiritual de la mujer. Raymonde Mayer ha sido durante muchos años alumna de Mme. Liu, además de practicante de Taijiquan estilo Chen de Wang Xi'an, y posee una vasta experiencia en las prácticas de Qigong. En esta charla expone los fundamentos para el cultivo del yin, centrándose en los principios corporales y energéticos que debemos seguir las mujeres para optimizar nuestro entrenamiento.

Muchas practicantes de Taijiquan y Qigong nos encontramos a menudo con que la mayoría de los grandes profesores de estas artes son hombres, puesto que este tipo de entrenamiento antaño no se transmitía a las mujeres. Debido a nuestra fisiología femenina experimentamos los procesos de la vida de manera diferente, y por eso nos resulta muy útil encontrar a una mujer que pueda explicarnos de primera mano los cambios internos que se

producen en la evolución de nuestra práctica personal y que son propios de nuestra naturaleza. Aun así, en esta entrevista se exponen principios universales que pueden beneficiar a todos los que realicen este tipo de prácticas.

En el entrenamiento solemos hablar de tres niveles, Jing, Qi, Shen. ¿Qué es lo primero que les pide a sus alumnos?

Antes de hablar de energía y especialmente de la interna, tenemos que enseñar a los alumnos a reconectar con el hecho de ser humanos. Esto quiere decir que deben tomar conciencia de su verticalidad y descubrir en ellos mismos las vías

de comunicación que existen entre el Cielo y la Tierra. Hay que volver a contactar con el cuerpo para conocerlo, relajarlo y abrir sus meridianos. Además, tenemos que buscar el enraizamiento para poder luego florecer, y por eso tomamos contacto con el suelo a través de los pies, relajamos las articulaciones y utilizamos visualizaciones globales del ser. Existen muchos movimientos que trabajan sobre la columna vertebral, la flexibilidad de músculos y tendones, y los órganos internos. En esta fase nos ocupamos de memorizar correctamente la forma y situar los fundamentos para poder avanzar hacia el siguiente nivel.

La segunda etapa ejercita la circulación del Qi. La práctica se centra ahora en el trabajo respiratorio, que se aplica también durante la ejecución de la forma. Una buena circulación de Qi depende de que el cuerpo esté relajado y abierto muscular y energéticamente, de modo que uno de los objetivos de esta fase es hacer circular la energía a través de la respiración, que se centra en el dantian, así como favorecer el movimiento de la energía pura y la eliminación de la impura. Para aumentar la eficacia de los ejercicios practicamos con apneas respiratorias, pero siempre sin forzar nuestras capacidades. En esta fase la energía circula por los huesos y las médulas, y ya podemos hablar de circulación interna.

El tercer nivel es la conciencia, el Shen. Todos los movimientos que practicamos llevan un nombre que guarda relación con el trabajo que estamos haciendo. Por ejemplo, "hacer descender la energía impura", "mirar las estrellas antes de irse a dormir", "el dragón baja al fondo del mar", etc. Cada postura se encuentra unida a una intención energética, relacionada a su vez con la totalidad de la forma. Cuando hablamos de intención nos

referimos a la llegada de nuestra consciencia, que permite a la energía circular suavemente. Esta intención debe ser ligera al guiar los movimientos, porque si nos empleamos en exceso podemos volvernos rígidos y trabajar demasiado a nivel muscular. Pero antes de esto debemos dominar los movimientos y la respiración, que debe ser muy natural. De este modo podemos llegar a una conciencia que no sólo se centra en algunos puntos, sino que es global. Al finalizar cada ejercicio es muy importante volver a centrar la energía y esto muchas veces se olvida al practicar Qigong y Taijiquan.

¿Qué utilidad tienen los trabajos con retención respiratoria?

El tiempo de apnea es muy importante porque permite a la energía circular de manera natural hacia donde la necesitamos, sin dirigirla voluntariamente y sin que haya ninguna intención. Por eso este es el momento donde se produce la verdadera sanación. Por ejemplo, en el ejercicio "el árbol levanta los brazos", elevamos los miembros superiores y

durante el tiempo de retención visualizamos la imagen del sol. Mantenemos esta visualización sin pensar en nada, olvidándonos de la energía. Cuando abandonamos la intención la energía se vuelve más refinada y suave, y eso es muy beneficioso.

Energéticamente ¿qué diferencia hay entre realizar una apnea después de la inspiración o de la espiración?

La retención tras la espiración conduce naturalmente la energía hacia donde tiene que ir, como hemos dicho antes, es muy suave y yin. Cuando practicamos una retención después de la inspiración el objetivo es captar la energía del Cielo para desarrollar el yang, y este tipo de energía es más dura.

Existen formas de Qigong de alquimia interna cuyo método de enseñanza es muy similar para hombres y mujeres. En el Nei Yang Gog que usted enseña ¿existen diferencias entre ambos sexos en cuanto al enfoque del entrenamiento?

Mme. Liu dice que el centro energético de la mujer se encuentra situado entre los pechos, en la zona de shanzhong, 17Ren, y que este punto se relaciona estrechamente con el útero. Por esa razón es muy importante que las mujeres realicen ejercicios destinados a la apertura del pecho, para distenderlo y solucionar los problemas de obstrucción de la energía que puedan existir en ese área. Normalmente, las mujeres acumulamos muchas tensiones de origen emocional o psicológico y, para resolverlas, masajeamos el pecho y el recorrido del meridiano Ren Mai, partiendo desde la garganta hasta el perineo. En nosotras es frecuente encontrar bloqueos en este meridiano. En cambio, el hombre, por ser yang, tiene que centrarse más en trabajar con el canal Du Mai y relajar los hombros y la espalda, especialmente la zona de Jiaji, porque es su centro energético.

A nivel práctico, ¿en qué consiste el trabajo de Qigong específico para la mujer?


En el Qigong que enseña Mme. Liu existen numerosos masajes del vientre y los órganos internos. Las mujeres se encuentran muy vinculadas a las funciones de Hígado y al mundo emocional. Por eso tenemos que trabajar más sobre el aspecto yin, con el objetivo de liberar el Hígado y Bazo, éste último relacionado con la tierra, el yin y el centro. Se encarga del proceso de transformación y ascenso de la energía pura, funciones muy importantes.

Durante la práctica nos centramos también en estimular el útero, desbloquear la energía de los genitales,

desprendernos de las toxinas de la sangre y eliminar su estasis. En la primera etapa de este Qigong trabajamos sobre todo movimientos circulares de la pelvis, útiles para liberar, conducir o centrar la energía en esta zona. La forma contiene ejercicios muy sinuosos que actúan muy bien sobre el vientre.

Cuando abordamos la última fase es posible llegar a eliminar la energía sucia, perturbada, y esto puede ser muy útil en el caso, por ejemplo, de mujeres que tienen cáncer, porque podría ayudarles a expulsar la energía dañina del cuerpo. En una mujer saludable este Qigong es beneficioso para abrir el pecho a la energía de la naturaleza y soltar la que ya no es útil o que incluso resulta dañina, como es el caso de las

emociones negativas. Por eso las mujeres nos concentramos en abrir la garganta y el pecho, y dejamos circular la energía por Ren Mai como si fuese agua, con un efecto de purificación interior y exterior.

Trabajamos visualizando la fuente del meridiano Ren Mai en la boca y la garganta para encontrar la fuerza vital que anima a todos los seres; después, el torrente, que corresponde a la zona del pecho; el río, la zona del plexo solar; y llegamos al mar, la pelvis. Se dice: "Hay que subir la montaña para buscar la fuente". Curiosamente, en la garganta existe un punto del meridiano que representa una apertura al Qi celeste, Ren22, tiantu. Este agua cae y se desliza por nosotras para limpiar nuestro espíritu, como una ducha de luz. El aspecto femenino es la búsqueda interior para ir a la fuente de la vida y de su propia naturaleza. Las mujeres, antes que nada, deben ir a nutrirse en esta fuente.

Es necesario conocer bien nuestro cuerpo, y el femenino está muy ligado a los ciclos naturales. Tenemos mucha conexión con lo que ocurre en él y, especialmente, con nuestro vientre, porque estamos muy influenciadas por la energía de la luna. Esto es lo natural, ya que tenemos menstruaciones, gestamos y somos madres. La luna pertenece al yin y representa a la mujer, por eso trabajamos con numerosas visualizaciones de la luna llena o la media luna. En los ejercicios nos acercamos a ella, la hacemos ascender, la sumergimos en el lago... Estas imágenes sirven para relajar el cuerpo y calmar el espíritu. Y puesto que este Qigong guarda relación con las cualidades yin, se encuentran muy representadas la flexibilidad, la redondez y la alegría de habitar un cuerpo de mujer.

Dentro de esta práctica tan yin ¿se trabaja con un pequeño yang para buscar un cierto equilibrio?

No. Dentro del yin ya existe el yang, y cuanto más busquemos el yin en la Tierra, mejor podremos encontrar y encauzar el yang del Cielo. A diferencia de los hombres, nosotras debemos desarrollar un poco más el yin porque somos mujeres, pero ambos tenemos que armonizar nuestra energía completa y volver a centrarla en el dantian. Cuando la mujer envejece desarrolla más yang debido a los cambios de su sistema hormonal. El nivel de estrógenos desciende y aparecen problemas de sequedad en la vagina y la piel. Para contrarrestar esto, tenemos que trabajar más a fondo nuestro aspecto yin y utilizar unos métodos de relajación muy profundos, que nos ayuden a equilibrar las funciones orgánicas que se van descompensando debido al paso del tiempo y nuestra condición

femenina. Con la edad los órganos internos se encuentran cada vez más cansados y funcionan peor, aunque esto varía según cada persona. En el caso de los hombres, si envejecen bien y desean vivir más tiempo, también tienen que trabajar más su aspecto yin. De esta forma pueden encontrar la paz interior y evitar problemas como la hipertensión. Ambos sexos deben plantearse una práctica dinámica, trabajando especialmente la columna vertebral para evitar la osteoporosis y nutrir el sistema nervioso, y posturas estáticas, que se reservan para volver a centrar los cambios de la energía.

¿Sería conveniente comenzar el entrenamiento unos años antes de la menopausia para ir acondicionando el cuerpo y que no sea un proceso tan violento como a veces lo es?

Sí, es mejor empezar la práctica más o menos a los 35 años. Es muy importante desarrollar una energía positiva de aceptación y amor hacia nuestro cuerpo para que se despliegue como una flor, no para otros, sino para nosotras mismas. La mujer hoy día tiene muchos problemas con su cuerpo por la imagen social que debe dar y no se acepta fácilmente a sí misma. No nos gustamos porque tenemos poco pecho, o porque nos sentimos gordas, o por mil y una razones estéticas más. La

mujer tiene que aceptar la belleza de su propio cuerpo tal como es y amarlo para desarrollarlo. Las formas femeninas naturales son redondeadas y por eso hay que asumirlas y llegar a sentirse a gusto con ellas.

Cada vez se dan con mayor frecuencia depresiones durante la menopausia, como si la mujer fuese a perder para siempre su feminidad y con ella su valía personal.

Justamente ocurre eso a nivel hormonal. Perdemos las hormonas femeninas y una vez hemos sido madres y esposas, ahora tenemos que ser simplemente mujeres. Y eso es muy importante, porque hasta ese momento quizás hayamos tenido que emplear nuestro tiempo en cumplir con estos roles. Sobre los 45 o 50 años las mujeres pueden tener que decidir lo que van a hacer a partir de ahora. El problema es que en un momento en el que deberíamos expandirnos, nos interiorizamos. El sistema hormonal se está reorganizando, y para ayudarse en este periodo es importante cultivar el yin cuidando la apertura energética del pecho y realizar un trabajo físico para mantener la juventud de los tejidos, especialmente la elasticidad de los tendones. Debemos cuidar la respiración y dejar que se expanda, durante la práctica y la vida cotidiana. Hay que nutrirse una misma para poder nutrir a los demás. Las mujeres de naturaleza más yang deben cuidar especialmente el equilirio porque su aspecto femenino está más escondido y sus cualidades yang pueden brotar con demasiada facilidad.


En los libros antiguos de alquimia femenina se habla de suprimir la menstruación para frenar la pérdida de energía que se produce. ¿Qué opina sobre ello?

Creo que la menstruación es una forma de purificación natural del cuerpo y por eso no debería suprimirse. En caso de hacerlo habría que ver qué pasa con los óvulos que se producen. Es posible, no lo sé, que la sangre se transforme de alguna forma en energía. Es cierto que algunas mujeres que practican mucho Qigong pierden la menstruación, pero les vuelve otra vez al trabajar ciertos masajes en el vientre. Se puede perder la regla durante un cierto tiempo pero, en mi opinión, es bueno volver a tenerla de vez en cuando porque es nuestra forma de purificar

la energía que ya no es útil. Quizás sea posible llegar a un nivel tan alto de la práctica donde la energía se purifique de tal forma que no necesitemos el proceso limpiador de la menstruación. Pero eso no puedo asegurarlo.

Cuando tenemos la regla ¿qué tipo de ejercicios podemos trabajar?

Debemos practicar los movimientos con mucha suavidad para hacer circular la energía y nutrir el yang. El Nei Yang Gong en el fondo es suave. Sin embargo, para permanecer tranquilas, prescindiremos de los ejercicios en los que

exista retracción del perineo y tampoco utilizaremos demasiada intención. En el Qigong de la mujer hay que

dirigir la mirada hacia el interior, que es donde se encuentra la fuerza vital y buscarla allí. La mayor dificultad es llevar la conciencia a ese lugar, y para ello podemos emplear visualizaciones de nuestro cuerpo. A veces, si tenemos la regla o estamos muy cansadas, necesitamos buscar más el yin y practicar con posturas más bien altas, concentrando la intención a la altura del pecho en lugar de llevarla a zonas muy bajas.

Tengo entendido que en algunas prácticas de Qigong femenino se busca el orgasmo para liberar la energía y capitalizarla después. En una entrevista a Mme. Liu he leído que en niveles avanzados de su sistema puede producirse espontáneamente este efecto, de manera natural, porque los canales se encuentran muy desbloqueados. ¿Qué opina sobre esto?

Cuando se trabaja este Qigong vamos a liberar tanto el cuerpo y a conectarlo de tal forma al cosmos, la gran naturaleza, que va a volverse muy sensible. Yo diría que llegamos a ser verdaderamente hipersensibles. Es cierto que la reacción natural del cuerpo es muy fuerte y que puede desarrollarse un estado orgásmico, porque la energía se vuelve muy vibrante y se despliega no sólo en la pequeña pelvis, sino en todo el cuerpo. Esto es algo que puede llegar de un modo natural aunque no constituye un fín en sí mismo. Lo más importante es que con este tipo de práctica el pecho y el vientre alcanzan una relajación muy profunda y que sus efectos son realmente beneficiosos.

Usted trabaja sobre tres tipos diferentes de Qigong, ¿qué beneficios le ha reportado cada uno de ellos?

Aunque haya tres niveles dentro de cada práctica, personalmente con el Daoyin Yang Sheng Gong he estructurado mi cuerpo, con el Nei Yang Gong, he desarrollado la energía interna y con el Hui Chun Gong efectúo un trabajo más espiritual dirigido también hacia la longevidad.

¿En qué consiste el Hui Chun Gong?

Es un método de Qigong muy interno, suave y meditativo que nos permite ralentizar el declive del cuerpo. Podemos optimizar en lo posible el funcionamiento de la fisiología y ayudar a prevenir problemas de descalcificación de los huesos. En este sistema se practica estimulando la musculatura pélvica para evitar los prolapsos, frecuentes en las

edades avanzadas. También nos centramos en el trabajo con el sistema endocrino, la verticalidad y la columna vertebral, con movimientos espirales.

En las visualizaciones intentamos buscar el espíritu de los niños pequeños, para instalar en el cerebro la imagen de la juventud y ralentizar el deterioro de las células cerebrales. El gran dragón se vuelve muy joven. Visualizar estas imágenes relacionadas con niños activa naturalmente el sistema hormonal. Así como en el Nei Yang Gong de Mme. Liu buscamos una gran vitalidad, aquí el objetivo es la longevidad y la optimización de las funciones corporales. El Hui Chun Gong desarrolla su trabajo a través de los meridianos extraordinarios y es una práctica de nivel superior, donde hay que soltarlo completamente todo. Es difícil de enseñar porque es muy sutil.

A nivel espiritual ¿qué utilidad tiene el trabajo con estos meridianos extra?

Utilizamos estos meridianos porque la calidad de su energía es enormemente refinada. En el Daoyin practicamos para vaciar la energía sucia de los órganos internos. En el Hui Sheng Gong trabajamos con nueve animales, por ejemplo, la tortuga, un símbolo de longevidad muy presente en el taoísmo. Hay posiciones

en pie, cuclillas y acostado, de forma que uno vuelve a ser un bebé, recuperando este espíritu natural con el que observan el mundo y lo descubren. Volvemos atrás en el tiempo y conservamos la energía de un espíritu joven y muy positivo, volviéndonos más dinámicos y vitales, con un cuerpo muy sano. Pero para lograr esto hay que practicar mucho y todos los días.

Para finalizar ¿qué aconsejaría a las mujeres que practican Qigong?

Las mujeres deben adquirir confianza en sí mismas, en su cuerpo y en la fuerza de su espíritu. Con este tipo de ejercicios el espíritu se torna claro, positivo, vital, porque la energía de vida se vuelve muy poderosa, y de este modo es poco probable caer en la depresión o en la falta de autoestima. El Qigong proporciona muy buenas herramientas para contrarrestar los problemas, porque podemos tomar conciencia de ellos y buscar una solución progresiva. El problema aquí es que hay personas que creen que el Qigong es la panacea universal y que tan sólo con la práctica van a solucionarse todos sus conflictos. Hay que practicar pero también estar muy atenta a lo que ocurre y asumir la responsabilidad de solucionarlo. Se trata de un compromiso con una misma. Hay que trabajar de manera constante, especialmente si pasamos por malos momentos, para buscar la serenidad y la paz desde que nos levantamos por la mañana. Esta es una meta muy importante que cada una debería plantearse alcanzar en la medida de sus posibilidades.

 

Esta entrevista ha sido posible gracias a la colaboración de Pepa Croiseuil, responsable además de la traducción del francés al español.

Teresa Rodríguez es profesora de Taijiquan estilo Chen y de Qigong, y terapeuta de Shiatsu. wanagi77@yahoo.es