| TCC nº 10
LOS 5 ANIMALES
DEL DR. HUA TO Y LAS ESFERAS FUNCIONALES FÍSICAS, EMOCIONALES Y
MENTALES Núria Leonelli |
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destacaban en algunas especies. Todo en el universo es
una manifestación de energía polarizada y en movimiento
que busca el equilibrio en su dinamismo. La MTC analiza cada uno de los órganos del cuerpo humano desde una perspectiva diferente de la medicina occidental. La razón principal es que la |
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cultura oriental interpreta el cuerpo y la mente como una sola unidad psicofísica. Cada uno de los cinco órganos principales se identifica con uno de los cinco movimientos o comportamientos básicos de energía denominados madera, fuego, tierra, metal y agua. Recordemos que el ser humano es un microcosmos reflejo del macrocosmos, por tanto también es energía polarizada que actúa siguiendo los cinco patrones básicos. Los órganos principales, además de tener funciones fisiológicas que regulan el organismo, albergan todo lo que en el ser humano tiene su mismo comportamiento energético, sean emociones, facultades mentales, niveles de conciencia o rasgos de personalidad. Así, los órganos se comprenden como esferas funcionales físicas, emocionales y mentales, y cada uno de ellos contribuye a modelar el carácter de la persona. La interactuación operante entre todos los órganos revela la más compleja personalidad del individuo. Cuando la energía de un órgano sufre una disfunción surgen problemas de salud física, emocional y mental. Las emociones negativas son producto de estos desequilibrios funcionales. Así, por tratarse de una pareja de órganos |
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a los pulmones y riñones se les asocia también una pareja de emociones: la tristeza y la melancolía, y el miedo y el terror respectivamente. Al bazo no se le asigna una emoción, sino una facultad intelectiva. Este órgano, que se identifica con el movimiento básico de la energía de la tierra, se sitúa en el centro y guarda relación con la reflexión. El corazón se vincula con la euforia y el hígado con la ira. Como unidad psicofísica que es el ser humano, todo lo que le acontece es evidentemente psicosomático o somatopsíquico, no es posible separar estos dos campos. El desequilibrio de una parte afecta a la entera unidad del sistema energético y por eso la energía estará comprometida tanto en las manifestaciones orgánicas como emocionales, suponiendo una crisis en la biografía de la persona. Se puede estar hablando de psicosomática o de somatopsíquica, es lo mismo, no hay un predominio establecido. Lo cierto es que en función de la historia de cada persona y del tipo de patologías que presenta existe una mayor o menor tendencia hacia las causas internas o las |
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externas. El sistema mantiene un cierto equilibrio y cuando éste se rompe aparece el trastorno, que repercute a todos los niveles del individuo. Entonces es necesario comprender lo que está ocurriendo desde el punto de vista psicosomático.
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| EL TIGRE
La cualidad motriz más relevante del tigre es la fuerza tendínea y muscular. Cuando identifica a su presa la mira con mucha concentración y camina sigilosamente hacia ella. El felino demuestra un espíritu valiente y fiero. El ejercicio físico del tigre activa el riñón, cuyo movimiento de energía es unificador y con tendencia al descenso. Este órgano se identifica con el agua, caracterizada por un comportamiento energético mínimo pero que encierra el máximo potencial. A nivel físico los riñones almacenan la esencia y controlan la reproducción, el crecimiento y el desarrollo. Producen médula y sangre, controlan el tejido óseo y también se relacionan con las glándulas suprarrenales. |
| Los riñones emergen en los oídos. Su víscera asociada es la vejiga, que almacena la orina y controla la excreción. A nivel psicosomático, el miedo paraliza y bloquea la energía renal. Si éste es repentino provoca tal desajuste en la energía de la vejiga que hace evacuarla inmediatamente. El miedo es un código biológico para la supervivencia ante una amenaza o peligro, activa el mecanismo de la autodefensa bien con una acción de huida o de ataque. Por tanto, al miedo se le puede considerar como un excelente amigo que vela por la seguridad y que solamente es negativo cuando se siente a raíz de situaciones de peligro imaginarias. La demanda neurótica de cosas, el apego y aferramiento a lo material, es una búsqueda de seguridad que encubre esta emoción. A nivel somatopsíquico,
la energía renal equilibrada desarrolla con su comportamiento unificador
una gran confianza en las propias capacidades y favorece una personalidad
con gran fuerza de voluntad, como es el caso de personajes muy activos
que empujan siempre los asuntos hacia delante. Cuando
se origina un trastorno, la energía de los riñones baja
y la persona siente pesadez |
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en los miembros inferiores a la vez que es presa del miedo y del pánico. Todas las fobias, como el miedo a los espacios cerrados de la claustrofobia o a los espacios abiertos de la agorafobia, tienen su origen en una disfunción energética de este órgano. Cuando la energía renal es débil aparece la timidez y la persona se asusta de todos y de todo. Los riñones son la casa de la intención y la volición, así como de la libido o Zhi, que descendiende en caso de desequilibrio energético. EL CIERVO |
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dañan al hígado, que a su vez provoca una mayor tendencia a la irascibilidad. De ese modo se establece una rueda sin fin de energía emocional destructiva que se auto perpetúa. A nivel somatopsíquico el equilibrio de la energía hepática remarca las cualidades de amabilidad y bondad. Una carencia de la energía yin facilita que la energía yang del hígado empiece a quemar como un incendio descontrolado, provocando ira y agresividad. La energía yang asciende en pequeñas descargas que llegan hasta el corazón, residencia del espíritu, y produce migrañas, dolor de cabeza, mareo y confusión mental. Si la hiperfunción energética persiste se pueden generar piedras en la vesícula biliar. Por otro lado, la carencia de energía yang acrecienta el yin del hígado y esto se traduce en incapacidad para encolerizarse, lo que origina una actitud ante la vida irónica, sarcástica y cínica. La irritabilidad no manifestada se puede convertir también en frustración. El sujeto que expresa una ira violenta y agresiva desencadena afán de venganza, resentimientos y culpabilidad. |
| El comportamiento energético generador del hígado cuando está equilibrado favorece una personalidad con gusto por el crecimiento, entendido como trabajo de superación o ambición sana. Aporta una clara perspectiva de futuro con gran capacidad para planear y tomar decisiones. Como el hígado está relacionado con la visión, favorece la memoria visual, la fantasía y la imaginación. Es el espíritu de iniciativa, emprendedor y explorador. El hígado es la casa del alma, Hun, nivel psíquico que desvía hacia el cuerpo los excesos de las emociones, es decir, los somatiza, con la misión de proteger al corazón. |
EL OSO |
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justo en el centro del tronco,
regula la transformación y el transporte de la energía
vital, y además controla el tejido muscular. El bazo-páncreas
emerge en la boca y se asocia al estómago, que recibe y procesa
los alimentos, así como a la glándula timo. La energía
ascendente del bazo-páncreas y la descendente del estómago,
confiere equilibrio energético a todo el sistema. A nivel psicosomático
la medicina occidental reconoce la conexión entre preocupación
crónica y trastornos estomacales tales como úlceras e
indigestión. De hecho, cuando sucede un desajuste energético y el bazo-páncreas está en vacío, se desarrolla una excesiva preocupación y fijación persistente en algún |
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| problema concreto, que mantiene a la mente ocupada de manera constante. Esto puede volverse una actitud crónica que desemboca en la obsesión si el trastorno es extremo. El desequilibrio acrecienta la intolerancia, el individuo se aísla y no desea relacionarse. El desajuste energético priva al cuerpo de la energía vital nutritiva, perjudica la digestión, provoca dolor abdominal y baja la resistencia. La consecuencia de todo ello es fatiga y letargo. Sin embargo, cuando el comportamiento energético estabilizador del bazo-páncreas está equilibrado predispone a tener una personalidad con sentido de la realidad, con los pies en el suelo y una muy buena capacidad de adaptación al entorno. La persona analiza, sintetiza y procesa todo tipo de conocimiento transformándolo en experiencia, que utiliza para superar cualquier situación difícil que se presenta en la vida. EL MONO |
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energía calienta y tiende a elevarse como las mismas llamas del fuego. A nivel físico el corazón regula la sangre y controla los vasos sanguíneos, emerge en la lengua y se asocia con el intestino delgado, que separa lo puro de lo impuro. El pericardio protege al corazón y forma pareja con el triple calentador, un órgano sin equivalencia en anatomía occidental y con una labor puramente energética, dado que coordina la transformación y el transporte de la energía del cuerpo y de los fluidos, además de regular la función térmica de todo el organismo. A nivel psicosomático los estados de agitación perjudican al corazón, por lo que éste tiene propensión a generar todavía mayor euforia y crear un círculo vicioso que no tiene fin. A nivel somatopsíquico el equilibrio de la energía cardiaca induce a un estado de serenidad y generosidad en el que uno sabe dar y recibir amor. Si el corazón sufre un desequilibrio energético se origina un comportamiento de sobreexcitación, euforia, agitación o alegría desmesurada. El humor se vuelve variable y va de un extremo a otro, se pueden alcanzar estados de histeria y |
| perder totalmente
el control. En un caso límite la persona llega a la pasión
desmesurada, al fanatismo y puede volverse influenciable. Además,
surgen dificultades para comunicarse de manera comprensible, se balbucea
e incluso tartamudea. La energía del corazón fluye más
lenta y se congestiona, provocando irregularidades en el ritmo cardiaco
que se traducen en palpitaciones, taquicardia, nerviosismo e insomnio. EL PÁJARO |
del metal. Éste se caracteriza por un tipo de condensación de la energía en la que las fuerzas que enfrían se mueven hacia adentro, todo lo contrario de la energía expansiva del elemento fuego. A nivel físico los pulmones regulan el Qi, la respiración y el tránsito de agua en el cuerpo, y también controlan el tejido epidérmico. Los pulmones emergen en la nariz y su órgano asociado es el intestino grueso, que absorbe lo puro y excreta lo impuro. A nivel psicosomático, la respiración superficial y entrecortada que se experimenta durante periodos de ansiedad intensa es un síntoma común conocido tanto por lo médicos occidentales como por los orientales. A nivel somatopsíquico, el equilibrio de la energía de los pulmones alimenta la integridad. De este modo el comportamiento energético condensado de los pulmones predispone a una personalidad que demuestra dignidad y honorabilidad, sabe juzgar con rigor y ecuanimidad y tiene un gran sentido del deber y el sacrificio ejemplar. Los pulmones son la casa del Instinto, Po, el sentido que ayuda a detectar peligros presintiendo lo que es bueno o malo, que |
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gobierna la atracción o repulsión como instinto de supervivencia e intuye las situaciones que están por suceder. Cuando se origina un trastorno yin/yang, el Qi se congestiona, los pulmones se dañan y se desajusta todo el aparato respiratorio. La circulación de la energía altera la respiración y la inhibe, al mismo tiempo que baja la resistencia y debilita el escudo de Qi Protector que rodea el cuerpo. Entonces aflora la tristeza, la melancolía y el |
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sufrimiento, el individuo pierde confianza en la vida y afronta el futuro con pesimismo, vive desesperanzado, tiende al aislamiento y a la soledad. Como el Doctor Hua To predicaba con el ejemplo, practicaba la serie de ejercicios de imitación a los animales diariamente y sin excederse. Por este motivo vivió de forma equilibrada hasta los 102 años, y su discípulo Wu Pu sólo vivió hasta los 90. Dicen que el Doctor Hua To llegó a ganar mucho dinero, pues sus pacientes se encontraron en plena salud física, emocional y mental, y nunca dejaron de pagarle. Núria
Leonelli es instructora de Taijiquan y Qigong, autora del libro Chi Kung,
fisioterapia para el bienestar emocional y mental, en el que está
basado el presente artículo. Fotografías : Yolanda
Funes |