TCC nº 8

 

LAS FUERZAS DEL TAIJIQUAN:
de la forma al empuje de manos

Wang Fengming

Aunque existan diferencias entre los estilos de Taiji en cuanto a movimientos y velocidad de ejecución, cuando hablamos de Taijiquan el contenido es fundamentalmente el mismo. Todos los estilos se basan en los principios del cambio entre yin y yang y en las Trece Posturas. En este artículo, extraído de un libro del autor de reciente publicación en China(1), se plantea por qué es necesario dominar cada una de las posturas de la forma para sacar partido al empuje de manos, el sentido de las aplicaciones marciales y los efectos que provoca la circulación de la energía interna.

Se habla de "conocimiento propio" cuando las formas de Taijiquan se practican con la finalidad de alcanzar un entendimiento personal de las Trece posturas, experimentarlas y aprender a utilizarlas. En el empuje de manos, o tuishou, ponemos en práctica ante un contrario las fuerzas que hemos desarrollado durante el entrenamiento de las formas. En esta etapa alcanzamos una comprensión mayor de cada una de las fuerzas, sus ángulos de aplicación y las técnicas que contienen. El empuje de manos es, por tanto, una prueba para examinar el nivel de destreza que hemos adquirido con las formas y nos muestra en qué fase del aprendizaje nos encontramos

.Durante la práctica de las formas no podemos realizar fajin sobre un cuerpo real ni recibir la aplicación de ninguna fuerza. Sólo en el empuje de manos existe un intercambio de fuerzas entre los dos participantes. Según la teoría del Taijiquan se dice que en el tuishou ejercitamos el conocimiento propio y el del contrario. Se compara el empuje de manos con una regla de medir o con un espejo. Así, practicar las fuerzas del Taijiquan durante el tuishou es la única forma de medir y comprobar hasta dónde ha llegado nuestro nivel marcial.


El tuishou y las aplicaciones marciales


Para practicar empuje de manos se necesita tener conocimientos previos de Taijiquan. Los movimientos deben ser correctos, suaves y relajados, tiene que haber coordinación entre la parte superior y la inferior del cuerpo, unificación entre lo interno y lo externo, ligereza y relajación, y una distinción clara entre vacío y lleno. Una vez hayamos alcanzado destreza en las posturas del Taijiquan estaremos preparados para practicar las distintas técnicas en el tuishou. Con el empuje de manos es posible mejorar la práctica de la forma y comprobar si la fuerza que estamos aplicando es la adecuada y si las posturas son correctas o no. Así, el tuishou nos ayuda a desarrollar suavidad y relajación, fuerza interna, destreza y sensibilidad ante los ataques. Por eso la forma y el tuishou son actividades totalmente complementarias y deben entrenarse de manera conjunta.

Dominar la forma y coordinar sus movimientos son condiciones indispensables para mejorar el trabajo de empuje de manos. El avance en la forma conlleva el progreso en el tuishou y viceversa. En el Tratado sobre el Taijiquan de Wang Zongyue se dice: “A través de la maestría de los movimientos alcanzaremos una comprensión progresiva de la fuerza interna que, a su vez, nos conducirá a un entendimiento de lo espiritual”. Por otro lado, en la Canción del empuje de manos se nos recuerda: “Es necesario aplicar concienzudamente las fuerzas de expandir o peng, desviar o lü, presionar o ji y empujar o an. Si hay coordinación entre la parte superior y la inferior del cuerpo, al oponente le resultará difícil entrar”. Estos escritos corroboran la idea de que sólo la practica del Taijiquan y el tuishou nos conducirán hasta la esencia del arte. El término “maestría de los movimientos” se refiere a la práctica correcta tanto de los movimientos en sí como de las posturas, y a la aplicación en combate de cada uno de ellos.

Respecto a las fuerzas de expandir, desviar, presionar y empujar, primero deben entenderse y practicarse correctamente. Sólo cuando estemos familiarizados con ellas podremos llegar a entender de manera progresiva qué tipo de fuerza usa el contrario y en qué situación debemos utilizar cada una. Esto es lo que se conoce en la jerga del Taijiquan como la “escucha” y la “comprensión” de la fuerza (2). Estas dos habilidades son difíciles de dominar y reflejan una destreza marcial elevada. Una vez que hayamos alcanzado este nivel la práctica continuada nos llevará a seguir profundizando en el arte hasta lograr “vencer

un ataque de quinientos kilos con sólo cien gramos”, “actuar según nuestra propia voluntad”, “conocer al contrario sin que él nos conozca", y "llegar a una comprensión de lo espiritual” (3).
 

“Escucha” y “comprensión” de la fuerza

Estos conceptos son la base fundamental del empuje de manos y la clave principal para vencer el ataque del contrario. Para llegar a comprender la fuerza es necesario saber escuchar, por eso la escucha constituye la primera habilidad que debemos desarrollar en el tuishou. Proporciona una sensibilidad tal que nos permite percibir durante el empuje qué tipo de fuerza emplea el contrario. Poder escuchar requiere suavidad y relajación, cualidades que practicamos durante las formas. A través de las sensaciones que obtenemos en los brazos observamos qué intención tiene la fuerza del contrario. Si podemos escuchar por dónde viene lograremos comprender qué tipo de fuerza está aplicando y la amplitud, suavidad y rapidez del ataque. Según sea la situación tomaremos las medidas apropiadas, bien siguiendo su fuerza, o bien cediendo o emitiendo la nuestra.

Para salir vencedores es importante actuar sin precipitación, aprovechar los errores del contrario, desequilibrarlo y finalmente tomar el control de la situación.

Durante la práctica del empuje de manos debemos mantener en todo momento la sensación de pegarse, conectarse, adherirse y seguir, sin “perder el contacto con el contrario ni resistir”. Asimismo, debemos tener en cuenta que la fuerza de absorción o hua carece de forma y no deja marca alguna, y la fuerza de emisión o fajin se aplica de manera espontánea. Es muy difícil llegar a este nivel de práctica sin haber aprendido a escuchar ni comprender la fuerza. En el Tratado de la lucha se dicede la escucha: “No se puede añadir ni una pluma, ni

puede posarse una mosca”. Esta sensibilidad que se entrena en el tuishou es la que nos prepara para hacer frente a cualquier situación de ataque. Sin la escucha y la comprensión de la fuerza será inevitable perder el contacto con el contrario y resistir, errores difíciles de corregir más tarde. Practicando de manera errónea no podremos mejorar la sensibilidad, sentiremos que los brazos se tensan y no tendremos la posibilidad de entrenar las técnicas del empuje de manos.

En tuishou debemos adoptar una actitud relajada y utilizar la intención para adherirnos al contrario de tal manera que el contacto sea suave. Tampoco nos moveremos en exceso o sin intención y seguiremos la dirección de la fuerza del contrario en vez de cargar y ofrecer resistencia. Una vez hemos escuchado la intención de la fuerza seremos capaces de controlarla y neutralizarla. Escuchamos tanto al retroceder como al avanzar, al atacar y al defender, y los dos practicantes reaccionan ante la resistencia o la pérdida de contacto del compañero. Aparentemente los círculos que se describen son sencillos pero los principios sobre los que se rigen no lo son en absoluto. El empuje de manos requiere una práctica asidua y duradera para lograr entenderlo y mejorar su nivel. No es ni mucho menos un juego de ataques y cargas sin sentido, ni tampoco una serie de movimientos en círculo sin lógica alguna.


La esencia de los tipos de fuerza interna del Taijiquan

Las fuerzas internas del Taijiquan pueden dividirse en dos categorías: fuerzas evidentes y fuerzas ocultas. Las primeras son aquellas que se pueden apreciar y son fáciles de entender, mientras que las segundas no se ven y son difíciles de dominar. Un ejemplo de fuerzas ocultas son zhan o pegar, lian o conectar, nian o adherir, sui o seguir, la fuerza de escuchar, absorber y vencer un ataque de quinientos kilos con sólo cien gramos. Sólo podremos llegar entenderlas a través de la práctica del tuishou. A continuación veremos algunas de estas fuerzas.

Fuerza de escucha y "pegar, conectar, adherir y seguir"

Sólo si entendemos las fuerzas de pegar, conectar, adherir y seguir podremos comprender la fuerza de escucha. A través de ella conectaremos con los brazos, el cuerpo y la fuerza interna del contrario para desarrollar sensibilidad a los cambios de dirección que presenta su fuerza.


 Fuerza de tanteo

Aplicar la fuerza de tanteo es un método para comprobar dónde está el centro de gravedad del contrario. Se emplea cuando no estamos seguros de su intención o de la dirección de su fuerza. Le tanteamos con esta fuerza para cambiar la ubicación de su centro de gravedad y obligarle a modificar su posición. Así podremos entender dónde se encuentra su punto débil. Para poder dominar la situación tenemos que estar preparados para cualquier cambio y actuar inteligentemente en cada paso.
Así, con la fuerza de tanteo buscamos entender la posición y la dirección de la fuerza del contrario a través del contacto y de sus cambios. El movimiento y la fuerza van de lo externo a lo interno. Al principio fuerza y movimiento son suaves y, gradualmente, se van haciendo más fuertes y pesados hasta que vuelven a cambiar hacia la suavidad. Mediante la “pregunta” al contrario buscamos un entendimiento más claro de la situación y hacemos que caiga en el vacío después de haber absorbido su fuerza y desplazado su centro de gravedad.

Fuerza corta


Es la emisión de fuerza en distancias reducidas. Posee gran potencia y ofrece una ventaja: la rapidez de la emisión impide al contrario reaccionar ante el ataque y le deja sin posibilidades de defenderse. Pero existe un peligro debido a la velocidad y potencia de la técnica, y es que la fuerza corta tiene la capacidad de dañar a los órganos internos. Al emplearla debemos asegurarnos de que el contrario se encuentra en posición de desventaja y aprovechar esta ocasión para realizar un ataque sorpresa a su intención, energía y espíritu, de tal manera que lo dejemos estupefacto y sin posibilidad de reaccionar. En las artes marciales chinas la fuerza corta recibe distintos nombres. Podemos encontrar términos como "fuerza de vibración”, “fuerza explosiva” o “fuerza a un punto”.
El que recibe el ataque notará internamente una especie de temblor, como si se tratara del eco producido al emitir un sonido dentro de una cueva. Tras recibir el golpe tendremos una sensación de eco, de vibración y un sonido que se mantendrá unos segundos.

Si el ataque se produce en el pecho, la vibración del golpe se trasmitirá a las vértebras pudiendo dañar los órganos internos. Si la emisión es sobre el corazón se producirán palpitaciones, arritmias y taquicardia. Si es sobre el estómago pueden producirse náuseas y vómitos, a veces con sangre. El ataque al hígado provocará una hemorragia interna. Por eso al practicar la fuerza corta es importante que tengamos en cuenta que podemos llegar a dañar al contrario. Podemos evitar el daño si controlamos bien el movimiento y simplemente marcamos el golpe.

Fuerza espiral o de enrollar seda

Es un tipo de fuerza interna que surge en el interior, penetra en los huesos y llega a todo el cuerpo a través de los meridianos, siguiendo una trayectoria espiral. En términos generales podemos hablar de fuerza espiral interior, exterior, grande, pequeña, hacia la izquierda, hacia la derecha, hacia arriba, abajo, adelante, atrás, recta, en diagonal, etc.

En términos específicos podemos unir todas estas manifestaciones y distinguir dos tipos: fuerza en espiral natural, que sigue el recorrido de las agujas del reloj, y fuerza en espiral invertida, contraria al recorrido de las agujas del reloj. Si el dedo meñique va de arriba hacia abajo y el pulgar se mueve de abajo a arriba, estamos ante la fuerza en espiral natural, y en el caso contrario, ante la invertida.

La fuerza en espiral se desarrolla en varias fases. En la primera se deben describir círculos amplios, y en las siguientes etapas iremos reduciendo su tamaño hasta trazar círculos muy pequeños. En la fase final realizaremos círculos internos cuyo movimiento no pueda apreciarse desde el exterior o bien permitiremos que se perciba el movimiento externo pero no así la intención o la destreza marcial. En el empuje de manos será posible aplicar el principio de utilizar poca fuerza para penetrar en los huesos del contrario.

Emisión de fuerza

La emisión de fuerza puede adoptar diversas formas que pueden resumirse en dos tipos de fuerza: corta y larga. Estos términos hacen referencia al tiempo que permanece la fuerza en el cuerpo del contrario tras su emisión.
La fuerza larga comienza en los pies, recorre la columna, es guiada por la cintura y se expresa en las manos. Va desde abajo hacia arriba de tal manera que podemos hacer que el contrario salga despedido a gran distancia. Al emplear esta fuerza no dañaremos al contrario. Para los que no tengan aún dominio de las técnicas de lucha es recomendable que durante el empuje de manos practiquen primero la ejecución de la fuerza larga. Suele ocurrir que pretendemos emitir la fuerza sobre el contrario antes de haber absorbido su ataque. En estos casos es muy común caer en el error de resistir al no emitir la fuerza en el momento adecuado e intentaremos sin éxito forzar al contrario a perder el equilibrio.

Esto puede suceder principalmente por tres motivos. El primero es que el contrario percibe la dirección de nuestra fuerza y reacciona para defenderse. Si la coordinación entre lo interno y lo externo no es correcta, al emitir fuerza estaremos utilizando únicamente los brazos y no habrá unidad en el movimiento. Por otra parte, para realizar correctamente la emisión de fuerza, es vital que seamos capaces de absorber la fuerza del contrario y desequilibrarlo para hacerlo caer en vacío. La fuerza debemos emitirla cuando el contrario pierda el equilibrio o mantenga la verticalidad a duras penas. Por último, a veces sucede que el movimiento es correcto pero el efecto no es el deseado. Este caso es probable que nuestro nivel de destreza aún no haya alcanzado el nivel suficiente o que nuestra fuerza interna no sea lo bastante sólida.

 

Fuerza de absorción

Al practicar la fuerza de absorción debemos seguir el principio de “guiar al contrario y hacerlo caer en vacío”, es decir, desequilibrarlo mediante un cambio en la dirección de la fuerza interna. Con la fuerza de absorción neutralizamos la fuerza del contrario y a continuación emitimos fuerza que le haga perder su equilibrio. El aprendizaje de esta fuerza debe ser progresivo.
Primero tenemos que dirigir y absorber la fuerza del contrario de manera activa y, una vez neutralizada, realizamos el ataque que corresponda. Los principiantes deben hacer primero movimientos amplios para absorber y atacar, y esta etapa debe practicarse durante un periodo largo de tiempo. Una vez que hemos obtenido el nivel de suavidad en el que “nos abandonamos y seguimos al contrario” podremos pasar a trabajar el siguiente nivel.
En la segunda fase desplazamos ligeramente una parte del cuerpo hacia atrás, guiamos al contrario y lo hacemos caer en vacío, y finalmente pasamos a la emisión de fuerza interna.
En una tercera fase, se aplica la fuerza en espiral desde el interior hacia el exterior. Al practicar esta fase durante un periodo largo de tiempo, los círculos irán haciéndose cada vez más pequeños hasta el punto que al contrario le resultará difícil percibir los cambios sutiles de dirección de la fuerza interna. La idea de absorber y atacar a la vez se interioriza y se lleva a cabo con cualquier parte del cuerpo. No importa el punto de ataque del contrario porque inmediatamente se absorberá esa fuerza y al tiempo se emitirá fuerza interna. Por eso se dice que en esta etapa existe absorción en la emisión de fuerza. Al mínimo contacto el contrario notará la fuerza en espiral.

En total, se clasifican veinte fuerzas distintas que incluyen las seis descritas en este artículo, pero en realidad no son más que diferentes expresiones de una misma fuerza interna. Todas podemos desarrollarlas a través del ejercicio de las formas del Taijiquan y ponerlas en práctica con el empuje de manos. Pero para entenderlas a fondo es imprescindible trabajar bajo la dirección de un profesor experto. De este modo podremos aclarar las dudas que puedan surgir y evitar caer en errores que obstaculicen nuestro proceso de aprendizaje.

 

Wang Fengming comenzó a aprender Shaolin Quan a los ocho años con Wang Youzhi. Después estudió Bagua Zhang estilo Cheng con Liu Xinghan y Taijiquan estilo Chen con Feng Zhiqiang. Pertenece a la quinta generación del estilo Cheng de Bagua Zhang y a la diecinueve del estilo Chen de Taijiquan.
eurohunyuantaiji@hotmail.com

Traducción del chino al español: Luis Roncero
roncerom@yahoo.es

Fotos: Teresa Rodríguez

© de las fotos, Teresa Rodríguez

 

 

NOTAS:

(1) Taiji tuishou jiji chuanzhen (Retrato de aplicaciones del empuje de manos del Taijiquan). Wang Fengming (compilador), Feng Zhiqiang (trasmisor). Renmin Tiyu, Pekín, 2005. 303 pags.

(2) Cuando habla de fuerza el autor se refiere a neijin o potencia refinada interna, que no constituye ningún tipo de fuerza muscular. Es la fuerza del dantian expresada en las manos que se genera con la práctica asidua de todo arte marcial interno. N. del T.

(3) En chino el texto original dice “mover con cuatro liang mil jin”. Ambos términos, liang y jin, son medidas de peso (16 liang equivalen a 1 jin, y 1 jin equivale a 500 gramos). La equivalencia no es exacta, pero la idea de la frase es ser capaz de vencer a una fuerza mayor sin utilizar fuerza. N. del T.