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TCC nº 7
HU YUEXIAN, "FLUIR CON EL QI" Texto y fotos de Teresa Rodríguez |
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| El Qi impulsa los movimientos del cuerpo como el viento mueve las hojas de los árboles. Por eso al practicar, sólo hay que relajarse y seguir ese impulso interno. Esta es la idea fundamental que la Dra. Hu Yuexian trató de transmitir en esta entrevista, en la que sobre todo quiso homenajear la memoria de su padre, Hu Yaozhen, un médico eminente y gran artista marcial. También nos habló de su propio camino, así como de los principios que deben guiar la práctica del Qigong. |
La Dra. Hu Yuexian es una mujer humilde, que transmite a raudales calidez, alegría y fortaleza de carácter. Mientras nos preparaba una taza de té recién traído de China, comenzó hablándonos de Hu Yaozhen, un espíritu inquieto que consagró su vida a la investigación del Qi y sus aplicaciones médicas y marciales Mi padre nació en 1897. Desde joven fue un apasionado de las artes marciales y por eso les dedicó toda su vida. Practicaba Qigong, gongfu y aprendió de todas las escuelas, la budista, taoísta, etc. A lo largo de su vida tuvo en total diecisiete maestros. Cuando se enteraba de dónde había alguien que destacaba en su arte iba enseguida a aprender con él y por eso conoció a tantos. El Taiji Quan estilo Yang lo aprendió de Zang Qinling. El Xingyi Quan se lo enseñó Peng Ting Jun, al que llegué a conocer cuando tenía doce o trece años, porque se vino a vivir a casa de mi padre. Tanto Zang como Peng eran taoístas. También aprendió con Wang Xiangzhai, el creador del Dacheng Quan y sobrino del famoso Guo Yunsheng. En el Pekín de los años cuarenta Wang era muy conocido y tenía muchos alumnos. El Taiji Quan del estilo Chen lo aprendió con Chen Fake. Mi padre era médico pero dedicaba todo su tiempo libre al gongfu. Investigó mucho sobre el aspecto marcial del Taiji Quan. No se cansaba de estudiar, por ejemplo, cómo aplicar mejor cai para dejar sin fuerza al otro, o cómo utilizar más eficazmente el ataque a un |
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determinado punto vital. Pasaba mucho tiempo pensando sobre estas cosas y siempre buscó a los mejores expertos porque entre ellos solían investigar e intercambiar reflexiones sobre sus respectivas artes. Hasta 1947 mi padre tuvo una academia de wushu en Shanxi a la que acudían muchos alumnos. Después se marchó a Pekín y también allí hubo mucha gente que estudió con él. Feng Zhiqiang fue uno de sus últimos alumnos, muy conocido hoy en día y todavía vivo. Pero mi padre tuvo otros alumnos que llegaron a ser muy buenos aunque sus nombres no se hayan dado tanto a conocer. Por ejemplo, a uno de ellos que ya ha muerto, Jiao Guo Rui, le hicieron una prueba científica con sensores porque su Qi era tan potente que podía percibirse electrónicamente. También estaba Li Jing Wu, que aprendió el estilo Chen primero con Chen Fake y después con mi padre, y Qin Zhong Shan, que estudió con Wang Xiangzhai y luego también con mi padre. Los alumnos solían buscar diferentes profesores para conocer de esa manera distintos puntos de vista sobre su arte. Con una familia así, desde pequeña ya estaba acostumbrada a ver pelearse a todo el mundo. Los alumnos de mi padre practicaban en el patio y yo me quedaba allí mirándoles. Recuerdo que en Pekín, cuando tenía siete u ocho años, los hermanos de escuela venían a visitar a mi padre y practicaban todos los días en el patio a primera hora de la mañana. Hacían santi-shi, la base del Xingyi Quan y también jiben gong. A mí me encantaba verles. Cuando comencé realmente
a practicar fue a los diecinueve años, después de caer enferma.
Entonces fue cuando vivimos los tres años más pobres de
la historia reciente de China, en los que hubo muchos desastres naturales
y una gran hambruna. No había comida ni medicinas. Aquel año
entré en la universidad para estudiar y vivir allí, y entonces
me puse enferma. Perdí más de diez kilos en dos meses. Fui
al hospital para hacerme un chequeo y no consiguieron detectar nada, no
sabían de dónde venía mi problema. Al cabo de un
tiempo ya no podía ni levantarme de la cama. Me dolía mucho
el estómago, pero a pesar de hacerme análisis no daban con
la causa. Al final me quedé en poco más de treinta kilos
y no tenía fuerzas ni para andar. Si caminaba un poco, enseguida
me sentía exhausta. En la universidad la comida no era buena y
mi enfermedad empeoró gradualmente. Llegué a una situación
en la que ni me moría ni podía vivír, no mejoraba,
pero tampoco empeoraba. |
| En este punto
me decidí a practicar Qigong como última esperanza. En 1956
mi padre había abierto un hospital en el que se utilizaba el Qigong
como medio de tratamiento de las enfermedades. En principio el acceso
era restringido, pero al cabo de dos años pudo acoger al gran público
y ser reconocido por el Estado, de modo que cada día acudían
muchísimos pacientes. Aunque yo me alojaba en la universidad, ya
no podía seguir las clases, así que regresé a casa.
Iba al hospital para practicar con los pacientes porque era el único
remedio que me quedaba. El recinto era muy grande, con habitaciones muy
amplias. Todo el mundo practicaba por las mañanas el Qigong tranquilo,
estático, y por la noche practicaba el Qigong móvil, el
que suelo mostrar durante las exhibiciones. |
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| Mi padre tenía un hermano de escuela que también había sido alumno de Chen Fake, y cuando empecé a recuperarme y a moverme mejor comencé a aprender con él Taiji Quan estilo Chen en el parque. De esta manera en el 63 pude recuperarme del todo y regresar a la universidad. Estuve enferma cuatro años en total, del 59 al 63. En el año 60 la economía china estaba muy mal, y por eso las comidas del comedor universitario no eran muy nutritivas. Cuando regresé ya me había repuesto, pero necesitaba nutrirme mejor y como entonces no podían conseguirse buenos alimentos, seguí practicando Qigong mucho tiempo. Y luego, en el 66, empezó la Revolución Cultural en China. Desde el 66 hasta el 76 no me atreví a practicar demasiado porque estaba prohibido, se tachaba de contrarrevolucionario. Al finalizar este periodo volví otra vez a practicar en los parques. |
| Y durante la Revolución
Cultural, ¿qué ocurrió con el hospital de su padre?
Mi padre murió a causa de la revolución. El hecho de que practicaba y enseñaba Qigong se volvió en su contra. Él podía hacer que alguien saliera despedido con un simple toque en un punto vital y eso, durante la Revolución Cultural, eran habilidades antiguas que había que extirpar, se consideraban como una traición. En aquella época
las falsas acusaciones estaban a la orden del día, y si uno hacía
algo que estaba bien, se distorsionaba hasta que parecía que estaba
mal. Para mi padre esto fue un choque psicológico muy fuerte porque
además te sometían a todo tipo de humillaciones y te obligaban
a decir públicamente cosas que no eran ciertas. Este tipo de procesos
era muy habitual. Le quitaron todo lo que tenía, sus posesiones,
su casa, y le cerraron el hospital. Llegó un momento en que no
tenía qué comer, cayó enfermo y no podía pagarse
las medicinas, así que acabó muriendo. En la foto que os
he dado tendría unos 68 años. Es de antes de la Revolución
Cultural. |
| Debió ser una
etapa terrible para usted y su familia...
Fueron diez años muy duros, porque yo acababa de recuperarme de una enfermedad grave, y a los pocos años empezó la Revolución. Mi padre fue el objetivo de los ataques del régimen porque le tacharon de antirrevolucionario y yo, como su hija, también sufrí muchas cosas. Sin embargo, recuerdo
el periodo de los años 80 y 81 como uno de los mejores para mi
práctica de Qigong, porque había comedor en mi trabajo y,
al no tener que cocinar, disponía de más tiempo libre. Del
83 al 86 el Estado me envió a Libia como doctora y acupuntora,
y esta época también fue muy buena para practicar. Como
mi familia no estaba y sólo tenía que preocuparme del trabajo,
disponía de mucho tiempo para el Qigong. Después volví
a China para trabajar en un hospital donde tenía que atender a
muchos pacientes y además estaba la familia, así que en
esa época dejé el Qigong para los fines de semana porque
a diario me resultaba difícil encontrar tiempo. Desde |
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que vivo en España he vuelto a practicar todas las mañanas durante media hora o una hora. Como mi consulta es muy pequeñita practico sobre todo el Qigong tranquilo. Personalmente me he beneficiado mucho con el Qigong porque recuperé la salud y la fortalecí, y ahora tengo una mente clara, algo que a mi edad es muy importante. En España el clima y el modo de vida son diferentes. En mi oficio de médico observar eso me permite considerar los síntomas de un paciente según la situación de este entorno. Al practicar la medicina no puedo utilizar exactamente los mismos métodos que en China, más bien debo emplear técnicas acordes al medio ambiente español para detectar el tipo de enfermedad que se presenta y cómo puedo tratarla. La medicina china incluye el Qigong y el taoísmo. Cuando logras entenderlos entonces es posible integrarlos en uno. Esta es la comprensión a la que yo he llegado, la ejerzo en mi profesión y la practico personalmente. ¿Su padre fue una de las primeras personas que incluyeron el Qigong exclusivamente como terapia? Liu Gui Zhen fue el primero
en hacer esto. Cuando en 1949 se estableció la República
Popular de China, Liu, que era funcionario del partido comunista, comenzó
a enseñar el gongfu de cultivar la vida y fundó un hospital,
que hoy día aún existe, dirigido a los altos cargos y funcionarios
del partido. Pero en en el año 56 algunos de sus pacientes tuvieron
problemas por no practicar bien. Si el Qigong no se realiza correctamente
puede causar enfermedades, dolores de cabeza, mareos, problemas digestivos,
psicológicos, etc. A través del Ministerio de Sanidad Nacional
y el Departamento de Sanidad de Pekín, contactaron con mi padre
y le invitaron a enseñar en el hospital para corregir los desajustes
que se habían producido con la práctica. Este hospital es
un lugar muy conocido que está al norte de Pekín, junto
a la costa. Actualmente enseña allí Li Jing Wu, a quien
recomendó mi padre. ¿Podría explicarnos en líneas generales en qué consiste el Qigong que enseñaba su padre? No hay movimientos establecidos, son espontáneos. El Qigong móvil se caracteriza por la unión de taoísmo, budismo, medicina tradicional y estilos de boxeo. Además de relajarse, uno debe trabajar de forma interna, porque el movimiento nace de dentro. Llega un momento en que el Qi fluye libremente por el interior del cuerpo y eso es lo que impulsa el movimiento externo. El Qi interno hace que tus brazos y piernas se muevan, lleva tu cuerpo, tu movimiento y esta es la gran diferencia con las formas, donde uno debe recordar las posturas que se han aprendido y copiarlas, reproducirlas siempre de un modo determinado. En este Qigong el movimiento nace como quiere, según esté el Qi ese día. Es totalmente personal e interno, de dentro hacia fuera. Es la unión del yin y el yang interno. Los pies realizan los pasos de los cinco elementos y las manos se mueven acordes con los canales energéticos. Es una forma de moverse basada en los movimientos biológicos del cuerpo humano en sí, y por eso este Qigong es curativo. Donde existan problemas los sana, y si no hay enfermedad, nos fortalece. |
| Durante sus demostraciones vemos que dentro de ese movimiento espontáneo integra técnicas parecidas al Xingyi o del Taiji, movimientos de boxeo... Estas técnicas brotan por sí mismas y se enlazan de modo espontáneo. El Xingyi y el Taiji contienen los mismos principios con diferentes nombres. Cambia la forma de la mano pero en ambos el movimiento parte del centro. Todo surge de tus propios órganos, de los cinco elementos, del yin y el yang. Por ejemplo, en la apertura de una forma, si me 'siento' en la postura flexionando las rodillas de una manera externa,física, ¿qué es lo que baja? Sólo el cuerpo, pero no la mente. Cuerpo y mente deben estar unidos y por eso me sitúo en Baihui, después bajo el Qi hasta los pies, y cuando ya no puede bajar más, asciende y proporciona el impulso necesario para que mis manos puedan levantarse. Ahora ¿qué es lo que se mueve? Es el interior del cuerpo, que impulsa los movimientos exteriores. Tenemos que distinguir entre los movimientos meramente físicos y los que brotan a partir del Qi. Las manos pueden moverse solas o bien moverse junto con todo el cuerpo. El movimiento del cuerpo se impulsa desde el centro, pero hay unión. En la práctica de Taiji se dice "un punto busca a otro punto". Esto quiere decir que cada punto de un meridano busca al siguiente para conseguir el círculo energético, la unión. Si no, haremos movimientos inconexos, y eso no es Qigong. En mi caso, cuando acabo una
sesión de Qigong móvil, me siento mucho mejor que cuando
termino de practicar Taiji. A finales de los 80 también aprendí
con Feng ZhiQiang sus estilos en el Parque del Templo del Cielo, en Pekín.
Era muy interesante, pero yo tenía un tiempo limitado y tuve que
elegir. Me dí cuenta de que para mí lo mejor era el Qigong
móvil, porque no me siento atada por ninguna forma y el movimiento
brota con libertad. |
| El Qigong
tranquilo parece ser la base de su trabajo. ¿En qué consiste?
Es muy fácil, pero tienes que entenderlo, y ante todo practicarlo. Tengo alumnos en mis cursos que vienen y toman muchas notas pero luego no practican, así que no les sirven para nada. Algunos son instructores de Qigong o Taiji en diferentes lugares y se ponen a enseñar enseguida lo que hacemos en clase sin haberlo entendido realmente. Por eso no quiero detallar aquí demasiado los pasos de este Qigong, porque me parece que se tienen que entender bien las cosas antes de ponerse a enseñar. De lo contrario se puede confundir a la gente, y si el Qigong se practica mal puede llegar a ser peligroso. Me gusta asegurarme de que todo el proceso se realiza correctamente, enseñarlo del modo más seguro. |
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En mi forma de enseñar es importante sentar bien la base en todos mis alumnos. Según veo su evolución les voy explicando cada vez más cosas. Si lo explico todo de una vez hay tendencia a pensar mucho, y entonces deja de estar presente uno de los tres requisitos de esta práctica, porque la mente ya no está tranquila. Mi didáctica es asegurar los conocimientos del alumno y darle todo lo que pueda asimilar sin perder la relajación, la tranquilidad y la naturalidad. Usted aprendió de su padre el WuxinQi, el Juego de los Cinco Animales, en el que se imita el espíritu y la forma de luchar de algunos animales. ¿Podría hablarnos de este trabajo? Si tomamos como ejemplo el tigre, ¿cómo ataca a sus presas? Primero utiliza sus ojos para controlarlas con la mirada y al instante se abalanza sobre ellas. Va todo unido, pero atrae la atención de su víctima con los ojos. Todo el cuerpo se lanza tras los ojos. Su fuerza es el canal Dumai, se arquea para saltar. Si salta y no alcanza a su presa, enseguida gira y golpea con la cola. Así, en el tigre hay un movimiento que estira las vértebras de la columna |
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y después sale hacia fuera. Parte como una flecha, entero, con todo su cuerpo. En el cuerpo humano el Qi desciende hasta los pies y su empuje al subir proyecta el cuerpo hacia delante. De esta manera existe un movimiento vivo, donde uno puede retirarse y volver a atacar con rapidez. En el movimiento de la garra del tigre muchas personas ponen un gesto muy agresivo, y si te fijas en su cuerpo, la mano y la expresión, son demasiado duras. Yo todavía no tengo ni mucho menos el nivel que alcanzó mi padre, él era el auténtico maestro. Por eso, para comprender mejor el resultado de la práctica correcta de este animal podéis observar en su fotografía nó sólo cómo es su postura, sino su espíritu. El movimiento que se ha captado aquí no es físico, porque es el Qi interno el que le ha hecho colocarse así. En los movimientos de los cinco animales (mono, tigre, ciervo, grulla y oso) la |
| fuerza siempre viene del dantian, pero es diferente en cada uno de ellos. Este trabajo consiste en captar sus cualidades e integrarlas en el cuerpo humano observando de dónde sale su fuerza. Una vez se comprende la esencia de un animal, los otros pueden trabajarse con más facilidad. |
| Cuando usted era niña,
si una mujer tenía intención de ser la heredera de un estilo,
¿podía tener acceso a la enseñanza completa?
Debido al tipo de sociedad que existía creo que en aquel tiempo eso no era posible. Yo tengo una hermana mayor y un hermano menor. En nuestra familia mi padre no quiso que aprendiéramos ningún tipo de arte marcial agresivo por dos razones. Una era que si practicas un buen Qigong y has aprendido bien la técnica marcial, es posible que algún día mates a alguien por un descuido. Y la otra es que si no logras aprender bien y vas diciendo lo contrario, puede que quien termine muerto seas tú. Para evitar que nos viéramos envueltos en problemas nos enseñó sólo Qigong para fortalecer la salud, así que ninguno de nosotros heredó los conocimientos marciales de mi padre. En el año 44, cuando era joven, publicó una invitación en el periódico para que luchadores de todo el mundo viniesen a pelear con él. Luchó con maestros chinos y japoneses. Antes del combate tenían que firmar un papel en el que no se hacían responsables si el otro moría. De ese modo acordaban que si ocurría cualquier tipo de lesión durante la lucha uno debería asumirlo. Con la edad la manera de pensar se vuelve más filosófica y tranquila y por eso nos prohibió estas cosas. Llegó un momento en que tomó conciencia de su gran nivel de gongfu. Vio, por ejemplo, que con un pequeño movimiento podía dañar con gravedad algún órgano interno sin que por fuera se notase nada. Por todas esas cosas prefirió mantener a sus hijos alejados de este tipo de conocimientos en potencia tan peligrosos. |
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Su padre les dijo que no aprendieran más formas externas, que cultivasen el interior, que no se moviesen si el Qi no lo hace... todo eso recuerda mucho a las teorías del Dacheng Quan. ¿Existe una relación con eso? Mi padre conoció a Wang Xiangzhai y ambos intercambiaron muchas cosas. Está bien aprender de diferentes escuelas, siempre y cuando se tenga una base bien asentada y se entienda correctamente la teoría y los principios. Es muy importante comprender esto y sobre todo practicar. Así uno puede llegar a distinguir cuál es el camino correcto y cuál no, qué prácticas puede hacer y cuáles no. Pero como habréis visto, los grandes maestros acaban prescindiendo de las formas y se centran en la esencia, en el movimiento interno. Mi padre nos repetía a menudo que había que centrarse en lo esencial y no andarse por las ramas, y creo que eso es lo mejor. |
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Traducción del chino al español: Li Jing Ye Teresa Rodríguez
ha estudiado Qigong, meditación taoísta y Taijiquan de los
estilos Chen y Zhen Zong. Es profesora de Qigong y Taijiquan y terapeuta
de Shiatsu. © de las fotos, Teresa
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