TCC 06

YI QUAN, EL PODER DE LA INTENCIÓN
ENTREVISTA CON SAM TAM Y JAN DIEPERSLOOT

Texto y fotos de Teresa Rodríguez

En la cultura occidental la idea de quietud resulta difícil de asimilar cuando se aplica al cuerpo, y sobre todo a la mente. Aunque se nos habla de la necesidad de calmar la mente para desarrollar la consciencia y llegar así a comprender la esencia de las artes marciales internas, a menudo quedarnos completamente quietos sin pensar en nada nos parece un ejercicio difícil o inalcanzable. En este artículo dos grandes profesores, Sam Tam y Jan Diepersloot nos explican cómo aproximarnos al arte del Yi Quan y al poder que posee una mente en profundo sosiego con una consciencia despierta.

SAM TAM

Sam Tam ya destacaba como luchador en los sistemas de la Garra del Águila, Xingyi Quan y Yi Quan cuando un día tuvo un encuentro fortuito con el general Zhang Xiangwu, practicante de Taiji Quan estilo Zheng Manqing. Zhang se ofreció a enseñarle a desarrollar más sensibilidad y consciencia para aprender a controlar a sus oponentes sin utilizar la fuerza. Impresionado por su enseñanza, Sam releyó los clásicos, reflexionó sobre su práctica y descubrió que uno es más eficaz si no usa la fuerza para controlar un enfrentamiento, y que además la experiencia puede resultar agradable y divertida para ambos participantes. El desarrollo de la consciencia se convirtió en un método de trabajo, pero también en su objetivo final. En su curso de Barcelona nos dedicó un espacio para hablar del Yi Quan y de su propia experiencia.

Nos interesaría saber cómo orienta su enseñanza para trasmitir los conceptos de quietud y ausencia de fuerza en el entrenamiento para occidentales.

Aquí estamos tocando la línea entre las dos culturas. La cultura occidental es lineal, matemática, por eso en la práctica vamos paso a paso, para que las personas puedan comprender mejor. La manera de ver las cosas del oriental es más holística. Si se piensa en las artes marciales de todo el mundo, no es que el arte marcial chino sea mejor, porque todos tienen cosas técnicamente buenas, la diferencia está en que al iniciar el entrenamiento de las

artes marciales, los chinos ya piensan en introducir y distribuir el qi en el movimiento.
El Yi Quan comienza siempre con la postura estática, una meditación inmóvil de pie, porque si te mueves sin tener sustancia, no consigues nada. Entonces, enseño algunos ejercicios que tienen el objetivo de empezar a encontrar y desarrollar el qi. Después, propongo utilizar la mente para visualizar algo en concreto, y así los alumnos empiezan a trabajar de otra manera. Utilizan su pensamiento, su intención, es decir, la base del Yi Quan, porque Yi significa mente y pensamiento. Y eso va más allá de lo físico. La comprensión es algo completo, que viene de repente, por eso Wang Xiangzhai insistía más en la parte mental, del Yi. Esta mañana, durante el curso, alguien mucho más fuerte que tú intentó empujarte y no pudo moverte. Sin embargo, tú no hacías ningún esfuerzo físico para que no te movieran, sólo utilizaste tu mente. Si fuera una cuestión de física, no tendrías muchas posibilidades de
mover a un hombre. Con este sistema ten la confianza de que puedes hacerlo. El concepto del Yi Quan viene de ahí: cuando uno se mueve con la mente, la respiración y el movimiento, lo hace con todo el cuerpo a la vez.
 

Además de zhan zhuang, ¿existe un algún otro trabajo de base con la estructura?

Hay siete pasos. La postura estática es el primero. El siguiente se llama shi-li, que es la comprensión de la fuerza. Luego se empieza con el empuje de manos y después con el fajin. Más adelante hay una emisión vocal junto con la descarga de qi. Y al final tenemos el trabajo de lanzar o proyectar, primero de una manera metódica y después de forma libre. Pero lo más importante es la postura estática, porque nos permite entender qué es la fuerza única.
Hoy en día la mayoría de las artes marciales sólo dirigen la fuerza en una dirección. Por ejemplo, el golpe de un puño suele ser unidireccional. Un arte marcial un poco superior es el que aplica dos direcciones, con el puño se va hacia delante y atrás a la vez. La manera que enseño tiene seis direcciones: arriba-abajo, derecha-izquierda y delante-detrás. Y por eso cuando lanzo a alguien, no sabe de dónde le llega la fuerza, porque me expando como un globo y la fuerza es igual en todas las direcciones. Al ceder, contraigo ese globo y aunque mi oponente empuja, no encuentra nada. Y cuando no puede sentir lo que está haciendo, no consigue responder. En muchos casos los artistas marciales estudian durante mucho tiempo y al final llegan al Taiji Quan y al Yi Quan porque es una parte que les falta.
Lo bueno de la postura estática como primera práctica es que entrenas y descansas a la vez. Cuando hacemos zhan zhuang lo percibimos como una especie de tortura,pero despúes comienza a ser una tortura bastante dulce y al
final, cuando terminamos, la sensación que tenemos es la de habernos llenado de vida. Sin embargo, en otro tipo de ejercicios, mientras los practicas te sientes muy bien pero cuando acabas te sientes agotado. Yi Quan y zhan zhuang son un entrenamiento interno y dan confianza a la persona.
 

¿Cómo llegó al Yi Quan? ¿Cuál fue su motivación?

Como mucha gente, cuando comienzas a aprender quieres saber muchísimas técnicas. Pero una vez que sabes cómo aplicarlas ya no tienes muchas ganas de practicarlas. Una vez que puedes hacer todo lo que quieres con una técnica pierdes el interés, porque ya no hay nuevas ideas. Y eso es un callejón sin salida.Sin embargo, la

práctica de Yi Quan es distinta con cada persona. Es algo activo, en constante cambio, porque con el ceder, tú estás conduciendo. Puedes compararlo a dibujar una cara. Empiezas dibujándola con una idea, pero luego la conviertes en algo más abstracto. Así, comienzas algo que no sólo es físico, sino un acto filosófico y mental. Lo que yo enseño son los principios, no impongo lo que hay que hacer. Cada uno puede aportar su personalidad a la manera de aplicarlos y entonces se convierte en un arte personal. Hoy día mucha gente se centra sólo en la parte física porque es lo más fácil y olvidan la parte más abstracta porque es la más difícil.

Las artes marciales internas cambian la personalidad. Dominar el impulso de moverse proporciona una alternativa para tratar las cosas. En un ataque no hay tiempo para pensar, así que solamente se responde. Responder significa adherirse, mientras que reaccionar es más bien un ataque instintivo, una resistencia. Si ambos combatientes se adhieren, entonces se unifican, hay un solo cerebro.Si alguno de ellos se resiste, en ese momento tenemos a dos
personas con ideas opuestas y surge la confrontación. Hoy en día muchos problemas en el mundo tienen que ver con esto. Entonces, mi alternativa es ceder. ¿Soy un cobarde por eso? No, sólo le doy al otro la oportunidad de que pueda percibir su fallo. Si no tocas mi brazo para descubrir la manera de ceder, ¿podrás averiguar cómo se hace? Ceder se convertiría en algo irreal, en algo que imagina de tu mente.
Cuando empujamos se produce un reajuste en los pensamientos del oponente y no hay que darle tiempo para que lo haga. Para eso cedemos y acompañamos al otro hasta el momento en que le tenemos atrapado. El qi tiene que permanecer bajo para que el movimiento sea lo más libre posible. La mano debe estar suave y no ofrecer apoyo al contrario. Una vez que toco su mano puedo percibir qué quiere hacer y responder a esto. Todo está muy suave, salvo el punto de contacto.Al principio mi oponente piensa que puede salirse con la suya y cuando descubre que no es así se desconcierta. Al ceder hacemos que el otro pierda el equilibrio, y si esto ocurre, su prioridad instintiva será recuperarlo. Esto nos da ventaja.
En el tui shou lo importante es no combatir, seguir al otro y cambiarle la dirección en un momento dado. Hay posiciones en las que uno parecería estar vencido y siguendo al otro sin fuerza se puede no-perder. Primero, tenemos que pensar en no-perder en vez de en ganar. Así, podremos adherirnos.
 

¿Cómo trabaja con el Yi?

Con la mente, el movimiento y la respiración. Hay gente que físicamente no puede ceder, y no es un problema físico, sino mental. No es que no puedan ceder, es que no quieren ceder. La mente es la que marca la gran diferencia.

Te cuento una historia: "Un padre tiene dos hijos. Uno le cae bien y el otro no, pero en realidad ambos son buenos y estudian bien. Un día ve al hijo que le cae bien dormido, con el libro en el pecho. Al ver a su amigo, el padre le cuenta: mi hijo es bueno, estudia incluso cuando duerme. Y cuando ve al hijo que no le cae bien dormido, con el libro sobre el pecho después de estudiar dice: ¡mira este gandúl! Cada vez que intenta estudiar se queda dormido". Todo está en la mente. El Yi Quan atrae a la gente inteligente porque te hace más liberal, más abierto.

 

JAN DIEPERSLOOT

Es autor de El Tao del Yi Quan (nota1) y un experto practicante de Yi Quan y Taiji Quan. En una pequeña charla llena de humildad y de sentido del humor, nos ofreció su visión del Yi Quan y algunas de sus vivencias.

¿Cuál fue su experiencia en la comprensión del Yi Quan?
Conozco a Sam desde hace treinta años pero soy su alumno desde hace más o menos siete. Cuando le conocí era el hermano mayor de Fong Ha, mi profesor, y el Taiji no era su especialidad. Yo sabía que era muy buen luchador, pero entonces a mí no me interesaba la lucha, sino los aspectos de la relajación, la salud... y el juego, que es algo muy importante. En los años ochenta y noventa Sam empezó a centrarse cada vez más en la parte más suave y pasó siete u ocho años muy aislado, con muy poco contacto con el mundo, para entender perfectamente la suavidad. A finales de los noventa empezó a viajar de Vancouver a California. Visitaba a sus antiguos amigos y practicaba con ellos. Cuando volví a encontrármelo, vi algo interesante: había dominado el trabajo de la suavidad.

Durante los años noventa trabajé bastante con Cai Songfang, pero hubo una época en la que volvió a China y no se sabía si regresaría. Yo estaba en una fase en la que había aprendido mucho de él, pero no tenía la impresión de haber terminado mis estudios. Por entonces Sam visitaba California con regularidad proponiendo seminarios. Al principio yo me sentía escéptico, y un poco atado por el sentido de lealtad hacia mi antiguo maestro, pero poco a poco me dí cuenta de que Sam ofrecía lo que yo quería aprender. Al final llegó un punto en el que le pedí que me aceptara como alumno y él dijo que sí. Desde entonces he ido muchas veces a Vancouver y le he organizado cursos en California y San Francisco. Así fué cómo pasó.

En el camino hacia la suavidad, ¿cómo ha ido refinando su práctica hasta alcanzarla?

Ha sido un proceso muy difícil, porque realmente tuve que olvidarme de todo lo que había aprendido hasta entonces y empezar de nuevo. Yo creía que ya lo entendía todo, pero me dí cuenta de que aún estaba muy lejos. Pensaba que estaba siendo muy suave cuando en realidad era duro, y cuando pensaba que estaba bien alineado, me estaba inclinando hacia delante. Este tipo de cosas no pueden corregirlas uno mismo, se necesita a alguien que te lo recuerde continuamente. El mayor obstáculo para adquirir suavidad es el deseo de ganar. Si deseas ganar eres impaciente, y para aprender el estilo de Sam tienes que ser muy paciente. Debes esperar a que el otro cometa un fallo y asegurarte de no fallar tú, y eso es muy difícil.

Todo tiene que ver con la mente, con la actitud. Con el deseo de ganar, inconscientemente haces fuerza. Una vez que tu fuerza sale, tiendes a inclinarte o embistes, y de esa manera no funciona. Cuando aprendes a contenerte puedes permitir que el otro venga hacia ti. Al empezar a hacer tuishou, muchas veces el primer instinto es empujar, por eso yo pongo la mano y dejo que la otra persona empuje primero. Una vez que estás con la mano arriba invitas a que el otro empuje y le dejas sentir que puede hacerlo. Cuando lo intenta, cedes y cae en el vacío. Pero lo más difícil de todo es el autocontrol, retenerse.

Las posturas estáticas, ¿son un buen medio para ejercitar ese autocontrol?

Lo que ha logrado Sam es una síntesis entre Yi Quan y Taiji Quan. De esos dos sistemas el Yi Quan es más yang y el Taiji es más yin. El Yi Quan tiene un énfasis más ofensivo y el Taiji tiene una orientación más defensiva. Uniéndolos, se pueden poner los principios de la suavidad y el ceder del Taiji dentro del Yi Quan, y también poner la enorme fuerza del Yi Quan dentro del Taiji. De este modo se tienen los aspectos yin-yang completos en ambos sistemas.La retención y el autocontrol se encuentran en ambos sistemas, pero más especialmente en el Taiji porque durante su postura estática la mente debe tranquilizarse y ser más receptiva. Desde este punto de vista podríamos decir que autocontrol y retención vienen de zhan zhuang. El Yi Quan hace más hincapié en la postura estática y el Taiji Quan en el ceder.

En su libro cuenta que cuando hacía una práctica intensa de zhan zhuan tenía sacudidas y temblores que resultaban del desbloqueo de su estructura, y que fue una expriencia muy terapéutica. ¿Podría hablarnos de ese aspecto de la práctica?

En un primer nivel, si la postura estática y el Taiji se hacen correctamente, se eliminan los bloqueos que existen en la estructura corporal, y de esa forma puede llegar a unificarse. Ocurre algo similar a nivel psicológico una vez que el objetivo no es sólo buscar un desbloqueo físico, sino vaciar la mente. Cuando la mente está tranquila tu

percepción del mundo y de la gente que te rodea, cambia. La teoría y la práctica de ceder es una parte muy importante de este proceso psicológico, porque tenemos que considerar lo físico como una metáfora de nuestra presencia en el mundo. Por ejemplo, durante un enfrentamiento debería resultarnos más fácil ceder, conservar la calma. Este tipo de trabajo debería hacer cambiar nuestra forma de relacionarnos con los demás.Lo mismo sucede con el empuje de manos. Si siento que empujas en una dirección, pienso que voy a ayudarte a seguir en esa dirección. Algo similar puedes hacer a nivel psicológico con las relaciones. Si tengo una discusión contigo, primero empiezo por darte la razón, luego desarrollo esa discusión y te llevo por otro camino. Eso es lo que intento hacer. No es que lo consiga siempre, pero de esa forma voy aprendiendo a hacerlo cada vez mejor. Así es como entiendo que la práctica puede
influenciar mi vida. En el pasado yo tenía uncarácter... un poco difícil, y creo que aplicar los principios del Taiji para controlar mis emociones y mis pasiones me ha ayudado a convertirme en una persona más tranquila.

¿En qué consiste la fuerza vacía?

Ceder y fuerza vacía son dos conceptos distintos. En el ceder, tal como yo lo entiendo, siempre hay algo de contacto físico, pero en la fuerza vacía no hay contacto. Es algo muy controvertido, porque mucha gente niega que tal cosa sea posible.

Yo he tenido profesores que podían mover a alguien a distancia. Cuando ves estas cosas es muy difícil creer que sean ciertas. Mucha gente que recibe o aplica esta fuerza vacía dice que es irresistible, pero yo no creo que sea así, porque he estado en esa situación, y cuando alguien ha intentado moverme con la fuerza vacía he podido resistirla. Pero sí que noté algo. Entonces me pregunté qué estaba sintiendo en ese momento y creo que era la intención y el qi del otro. Esto se puede percibir, pero es algo sutil, no irresistible. Cuando ves una demostración de fuerza vacía que mueve a alguien a distancia es más como un juego de percepción. La persona que recibe está representando su lo que percibe de la intención de la persona que da. En realidad es como un pacto entre dos personas, pero sucede de manera inconsciente.

¿Entonces es algo que se induce?

Sí. Por ejemplo, podemos hacer una analogía con las personas ciegas. Ellos tienen una sensibilidad y una percepción superior a lo normal. Por ejemplo, puedes estar en una habitación con un ciego y esta persona sabe cuándo le estamos mirando. Es un sexto sentido, una sensibilidad energética más desarrollada. Pero esto sólo es mi opinión personal.

En su libro dice que Wang Xiangzhai veía que los practicantes se concentraban más en hacer las formas que en aplicar los principios. En la actualidad, ¿tenemos el mismo problema?

Sí, por supuesto. En la historia cultural de China se ha producido una evolución hacia formas cada vez más complicadas.

El Taiji tenía originalmente como tres posturas, después cinco, trece, veinticuatro, cuarenta y ocho, ciento ocho, etc. Wang Xiangzhai veía ese problema en todas las artes marciales, no sólo en el Taiji Quan. Veía que se estaban alejando demasiado de la esencia. Lo que intentó fue reducir toda esa complejidad y volver a la simplicidad. Creo que esto sigue siendo aplicable hoy en día porque la gente está más interesada en las formas que en la esencia.

Al principio el entrenamiento en Taiji consistía en mantener las posturas en quietud. La esencia del movimiento es la quietud. Por eso, para dar sentido al movimiento hay que volver a la postura estática. Lo mismo pasa en el wushu, todo es forma, no hay esencia, es espectáculo. Es muy bonito pero no es lo que yo busco. Mi preferencia es la simplicidad. Para mí la belleza verdadera está en la simplicidad.

He practicado Taiji y Yi Quan durante treinta años. Trabajándolos juntos, el Taiji me ha aportado sensibilidad y el Yi Quan estructura. He podido incorporar sensibilidad a la estructura y estructura a la sensibilidad. Para mí son dos artes complementarios.


Traducción del inglés: Viv Manning

Teresa Rodríguez ha estudiado Qigong, meditación taoísta y Taijiquan de los estilos Chen y Zhen Zong. Es profesora de Qigong y Taijiquan y terapeuta de Shiatsu.
www.artestaoistas.com
wanagi77@yahoo.es

NOTA:

(1) El Tao del Yiquan, los guerreros de la quietud, JAN DIEPERSLOOT. Ed. La Liebre de Marzo. Barcelona,2004.